Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Carlos Pérez Aguirre

La cleptocracia guerrerense

 

La cleptomanía, que literalmente se define como la inclinación al robo y la propensión a apoderarse de lo ajeno, independientemente de lo sofisticado de los mecanismos para realizar estas sucias maniobras, se ha multiplicado y esparcido entre la clase política y empresarial, sólo basta hojear los diarios para darnos cuentas de la corrupción extrema en que se hunde el país y el suriano estado de guerrero.
Con base en las informaciones periodísticas y los diversos escándalos que diariamente sacuden al país en sus diversos niveles y sectores, con azoro y coraje nos enteramos de entramados sin fin que cometen personajes de la política y la empresa, con el objeto de acumular riqueza, robada.
Casas obtenidas mediante “créditos” cuestionables otorgados por empresas que obtienen cuantiosos contratos, triangulaciones de recursos sin fin, que engordan cuentas bancarias y que hoy se conocen como lavado de dinero. Concesiones que se otorgan a familiares y socios, presidentes que se hacen socios mayoritarios de empresas desincorporadas que fueron propiedad de la nación, reformas energéticas que pretenden “vender” para aprovechar después como apropiación privada los bienes nacionales que nos dan sustento como nación, y muchos sin fin de mecanismos más de robo.
En la entidad se destapó una cloaca, que, si bien ya operaba y conocía este manejo irregular y escandaloso de apropiación de los recursos públicos, en sexenios como en el de Rubén Figueroa, René Juárez, Zeferino Torreblanca y, claro, el interinato de Ángel Aguirre, no se había actuado por parte de las autoridades de contraloría y rendición de cuentas. Los desvíos millonarios se “tapaban” se ocultaban.
Pero esta vez una motivación política –que en nada deslegitima la investigación de fraudes, corrupción y desvíos– produce una acción de acertada consecuencia, como es el hecho de señalar culpables y destapar los mecanismos y montos –que no son todos, ni de montos, ni de procedimientos fraudulentos, ni aún de todos los personajes corruptos que deberían estar procesados. La indagatoria inicial, rindió frutos inmediatos y fulminantes, además de frenar la corrupción aguirrista y Salgadista que hundía al estado, frenó al grupo político de esta corriente, que siempre navegó de espaldas a los ciudadanos y con estricto apego a sus intereses de grupúsculo, con una doble filiación priista y perredista, navegaron en las dos aguas, comprando resortes de poder.
Pero fueron acumulando negativos, represión y asesinatos, apropiación de ayuda para los damnificados –recuerde las despensas echándose a perder en las bodegas de Jorge Salgado, secretario de Finanzas–, desatención y despotismo, pero sobre todo esto, que no es poco, destacaba el nepotismo de las familias Aguirre y Salgado, los vínculos familiares de estos contagiaban el desenfreno a sus subordinados involucrados estrechamente en los fraudes descubiertos –como el caso del subsecretario de Egresos de esa Secretaría Elpidio Pacheco, ya comentado– con una auditoría dependiente del otro poder supuestamente autónomo, el Legislativo estatal, pero que la gran mayoría de sus directivos responde fielmente a los intereses de ese grupo familiar construido para la corrupción. ¿Qué más escándalos y desfalcos se descubrirán? Seguramente muchos.
Pero aprovechando el momento, aún, tengo entendido, no han caducado los tiempos para también procesar a varios desfalcadores del erario público durante el llamado “zeferinato”, como los grandes desvíos causados a la Secretaria de Educación, pero hoy uno de los principales actores de ese oscuro episodio de cleptomanía gubernamental labora o despacha aún en la secretaria de Finanzas de Luis Walton –no se puede hablar de transparencia cuando existen esos personajes en tan cercanos e importantes encargos– aunque el candidato sea un honesto personaje, el equipo dice mucho.
Para el caso de Héctor Astudillo, reitero su propensión a tener a todos sus colaboradores de proyecto político e incluso empresarial, incrustados como aviadores en las nóminas de la SEG. ¿Se les podrá pedir congruencia a los candidatos? Yo creo no, se les tiene que exigir honestidad, si no, el camino que siguieron Ángel, Salgado y demás compinches –persecución judicial– será el destino que les espera.
Esperemos que Rogelio Ortega no sólo se deslinde del ex gobernador, es urgente que cumpla los compromisos fundamentales que se han dejado pendientes y entre ellos aplique la justicia contra la cleptocracia, anterior y actual.
Titishando. Los hechos ocurridos en Iguala no han sido solucionados y mucho menos aclarados, la demanda ciudadana continúa, ¡vivos se los llevaron, vivos tienen que regresar! Mientras tanto, la represión agazapada y torpe que espera un momento propicio para actuar debe ser detenida; el gobernador Ortega, incapaz, por los hilos que lo mueven, de actuar de manera más democrática y sensible puede caer en una provocación preparada por el mismo titiritero.

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