Llama CETEG en el foro de Tlachinollan en Tlapa a defender la educación pública
Sergio Ferrer
Tlapa
José Guadalupe Soriano Moreno, representante de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG), declaró que desde 1993 con la descentralización de la educación se detectó la tendencia a su privatización en el país.
Ante esto urgió a la ciudadanía, durante el panel Derecho a la Educación dentro del foro organizado por Tlachinollan con motivo de su aniversario 18, a solidarizarse en la exigencia del derecho a la educación pública gratuita, rechazar el Pacto Social por la Educación y la evaluación universal.
Frente a representantes de distintos comunidades de La Montaña y organizaciones civiles del estado de Guerrero, además de visitantes de distintas regiones del país, Soriano Moreno señaló que desde 2004 se han gestado reformas en los distintos niveles educativos cuyo principal propósito no es mejorar la calidad de la educación sino dar inicio a la privatización de ésta.
El docente aseveró que a la par se generó un linchamiento en contra de docentes por los resultados reflejados en la prueba Enlace sin que se consideraran las condiciones que sufren los estudiantes como la falta de alimentación adecuada, la migración lo que no aparece en los indicadores.
Para la CETEG, las pruebas como Enlace les han dejado ganancias a empresarios de hasta 15 mil millones de pesos a través de diversas pruebas estandarizadas que no permitirán mejoras ya que el recurso destinado a la educación se volverá capital extranjero.
“manifestamos nuestro rechazo porque vemos el peligro en que se encuentra la educación pública”, reiteró Soriano Moreno y agrego que se lucha contra la Evaluación Universal porque pretende acabar con las plazas base lanzando estímulos para intentar dividir a los maestros.
El representante de la CETEG, dentro de cuyo panel estuvieron también presentes estudiantes normalistas de Ayotzinapa, acusó que desde 2008 a pesar de existir una minuta firmada, se han gestado órdenes de aprehensión, averiguaciones previas y represión contra el magisterio además de la firma del Pacto Social por la Educación el cual resulta un símil de la Alianza por la Calidad de la Educación.
A decir de los docentes, este pacto plantea congelar las plazas, desaparecer el sindicato y volver privada la educación. En otro punto, expusieron el nivel de credibilidad del gobierno estatal al asegurar que aunque tenían bajo resguardo los exámenes de la prueba, el gobierno informó que aplicó exitosamente más del 90 por ciento de las mismas.
Ante esta situación, la CETEG llamó a la sociedad a solidarizarse en la exigencia del derecho a la educación pública, un trabajo digno y la posibilidad de mantenerlo, “no queremos una prueba estandarizada que no se adapta a las necesidades culturales de los alumnos de La Montaña”, reprocharon.
Para Tlachinollan, es importante defender la educación rural a través de luchas como la de los jóvenes de Ayotzinapa o los cetegistas al ser Guerrero un estado donde hay más carencias; el porcentaje de analfabetismo es de 41 por ciento, y para las mujeres en La Montaña la cifra se eleva en un 80 por ciento.
Al concluir la primera participación, los asistentes vieron un video de las acciones cotidianas que se efectúan en la normal rural Isidro Burgos , posteriormente Julio César, estudiante de Ayotzinapa rememoró que las normales iniciaron como centrales agrícolas para dar educación al pueblo, siendo creadas por el general Lázaro Cárdenas.
Sin embargo, a pesar de existir diversos ejes y módulos que permiten una formación integral, el gobierno ha dado muestras de represión como lo ocurrido el 12 de diciembre. En el foro, se guardó un minuto de silencio en memoria de los estudiantes fallecidos.
La debilitación a las escuelas normales ha estado presente desde 1984, 1997, cuando se cambió el plan de estudios y se dejó de lado el trabajo agrícola, hasta continuar en la actualidad.
El estudiante normalista, espetó que lo sucedió en la autopista se derivó de la exigencia de una audiencia con el gobernador Ángel Aguirre, sin embargo la respuesta fue el asesinato de quienes exigían educación gratuita y más espacios para la preparación magisterial rural.
El joven aseguró que de no haber huido del lugar quizá hubiera sido una masacre de estudiantes, sin embargo el recuerdo de esos momentos se mantiene en sus mentes y en su lucha, por lo que no pretenden abandonar a las comunidades.
Ayotzinapa considera que para una transformación positiva en la educación es necesaria la unidad ante un gobierno que no hará nada por la educación, por lo que es necesario arrancársela de las manos.
“No somos delincuentes como los policías de Guerrero que asesinan y se manchan de sangre por obedecer una orden”, destacó César, quien agregó que pareciera que el gobierno guerrerense puede torturar sin apuro a estudiantes.
Para abrir un poco más la perspectiva docente, Magdaleno Sánchez Morán, indígena me’phaa coordinador del Consejo Pedagógico de la CETEG, relató que se construye un proyecto de educación alternativa porque ya no puede haber otros 20 años de lucha y esperar heridos sin despertar conciencias.
Sánchez Morán, criticó que desde salinas se violenta el artículo 123 constitucional y son empresas de outsourcing las que se están apoderando de las cuestiones laborales. “No debemos esperar a ver qué pasa, ya tuvimos la enseñanza de personas como Lucio Cabañas, Genaro Vázquez, debemos tener la mínima conciencia de lucha”, pidió.
Existe, a decir del docente, un proyecto alternativo de educación en borrador que está listo desde 2009 para La Montaña alta.
Entre sus puntos principales está retomar en sus contenidos los conocimientos ancestrales, usos y costumbres, la lengua como primera asignatura, arte, las formas de gobierno, retomar las matemáticas vistas desde el conocimiento particular de cada región sin quitarles a los niños su cultura ni sus raíces.
También Sánchez Morán alertó que su lengua está condenada a morir dentro de 30 años lo que refuta el que exista una verdadera educación desarrollada, contrastando con su propuesta educativa de formar individuos más humanitarios, con ímpetu de filantropía y el trabajo colectivo, distinta a la del gobierno que se está sometiendo a lo que un grupo empresarial dicta.




