Miles de peronistas salen a las calles para apoyar a Cristina Fernández
EFE
Buenos Aires
Miles de militantes kircheristas arroparon ayer a la presidenta argentina, Cristina Fernández, en la apertura de su último curso político al grito de “Cristina corazón”, un clásico en las convocatorias del oficialismo.
Un mar de banderas argentinas y de pancartas con consignas oficialistas abarrotó la plaza del Congreso, en el centro de Buenos Aires, donde la mandataria inauguró el periodo de sesiones legislativas, el último de su mandato.
Dos gigantescas banderas argentinas con los rostros de Cristina Fernández y de su esposo y antecesor, el fallecido Néstor Kirchner (2003-2007), colgaban de los extremos de la fachada del imponente edificio del Congreso, junto a grandes pantallas que transmitían la imagen del interior de recinto para los miles de militantes concentrados en las inmediaciones desde primera hora de la mañana de ayer.
Convocada bajo el lema “1-M, Todos con Cristina al Congreso”, la movilización se ha convertido en una demostración de fuerza del kirchnerismo en pleno año electoral.
En primera fila, las organizaciones juveniles kirchneristas, empezando por La Cámpora, bastión del voto joven del oficialismo dirigida por Máximo, el primogénito de los Kirchner, para continuar con Unidos y Organizados y Nuevo Encuentro, entre otras.
Al menos 400 mil personas, según la agencia oficial Télam, respondieron a la llamada del kirchnerismo, curiosamente la misma cifra que, de acuerdo con la policía metropolitana, acudió a la llamada “marcha del silencio” convocada por un grupo de fiscales, el pasado día 18, en memoria del fallecido Alberto Nisman -que murió en extrañas circunstancias tras denunciar a la presidenta por encubrimiento terrorista.
Por su parte, la presidenta argentina, Cristina Fernández, abrió ayer su último curso político en el Congreso con duras críticas contra el Poder Judicial, al que acusó de no respetar la Constitución, y calificó la denuncia del fallecido fiscal Alberto Nisman por encubrimiento terrorista de “escándalo” y “bochorno”.
Así también, investigadores buscan determinar si los ordenadores o los teléfonos del fiscal argentino Alberto Nisman, hallado muerto en enero, días después de denunciar a la presidenta Cristina Fernández por presunto encubrimiento de terroristas, fueron hackeados tras su fallecimiento, informaron ayer medios locales.
La razón de estas pericias son las dudas sembradas por testigos sobre el operativo realizado la noche que se encontró el cuerpo.




