Encabeza Guerrero lista de estados más violentos en 2014, según datos de institución
Le siguen Morelos, Sinaloa, Michoacán y Guanajuato, informa el Instituto para la Economía y la Paz. La impunidad de quienes cometen actos violentos afecta los niveles de paz en México, alerta
César Martínez / Agencia Reforma
Ciudad de México
Pese a avances en seguridad, la diferencia entre los crímenes cometidos y los castigados afecta el nivel de paz en México, según el Instituto para la Economía y la Paz (IEP).
Al presentar su Índice de Paz en México, representantes del Instituto expusieron que el nivel de paz ha bajado 18 por ciento de 2003 a 2014, pero en este año el mejoramiento no rebasó el 1 por ciento.
“El mejoramiento que habíamos visto se estancó este año, un gran tema a lo que se debe esto es la eficiencia del sistema judicial, pues si bien los homicidios decrecieron marginalmente, hay muchos homicidios que no se castigan”, comentó Patricia de Obeso, vocera en México del IEP.
“Es decir, nuestra tasa de impunidad la medimos con las investigaciones de homicidios contra las sentencias, y ése es un gran foco rojo, en los estados donde se ve gran impunidad, es tierra fértil para seguir delinquiendo”.
Sobre este tema, Aubrey Fox, director ejecutivo de la oficina de Estados Unidos del Instituto para la Economía y la Paz, agregó que en 2013 en el 71 por ciento de los delitos se juzgó a alguien, mientras que en 2014 esta cifra bajó al 38 por ciento.
En los últimos 12 años, según el Índice, la violencia empeoró en 23 entidades, mientras que solo en nueve se ha mejorado.
El punto más alto de violencia se alcanzó en 2011, año desde el cual se ha mejorado 16 por ciento.
En 2014, los estados más violentos fueron Guerrero, Morelos, Sinaloa, Michoacán y Guanajuato.
En el caso de Hidalgo, que fue el más pacífico el año pasado, su nivel de paz bajó 16 por ciento respecto a 2012.
El estudio también estima que la violencia en México tuvo un costo de 3 billones de pesos, equivalente al 17.3 por ciento del PIB, en 2014.
Este cálculo lo dividen en costos directos, que es lo que el Gobierno gasta específicamente en seguridad, y costos indirectos.
“¿Cómo calculamos esto?, pues por ejemplo cuántos salarios se dejan de percibir cuando un miembro de la familia es encarcelado, y cuánto se deja de consumir por el miedo a la violencia, ya que dejan de salir y consumir”, ejemplificó De Obeso.
“México sigue luchando para contener la violencia y esa lucha va a tardar”.




