Reabre hoy o mañana el museo atacado por el EI en Túnez donde se salvaron ocho mexicanos
Leonardo González / Agencia Reforma
Monterrey
Una de las más grandes colecciones de mosaicos romanos que datan de casi 19 siglos, entre los II y VI después de Cristo, fue el escenario de la masacre perpetrada en el Museo Nacional del Bardo, el miércoles en Túnez, por miembros del Estado Islámico (EI)
En el espacio cultural considerado uno de los mayores museos del Mediterráneo y una de las joyas arqueológicas del país norafricano con 34 salas, perdieron la vida 23 personas.
Destacan en la colección de este museo las piezas de El triunfo de Neptuno, El baño de Venus, El triunfo de Baco y Las nueve musas, además de la única representación conocida de Virgilio, el poeta romano.
De acuerdo con el Ministerio de Cultura tunecino, el museo reabrirá sus puertas hoy o mañana.
El grupo radical inició desde febrero un ataque constante contra objetos y sitios históricos de civilizaciones antiguas en Irak. Éste sería el primero que se realiza en otro país.
El miércoles, un comando armado irrumpió en este museo tras haber intentado fallidamente tomar el control del Parlamento, disparando contra decenas de turistas que se encontraban visitando el recinto cultural.
En el ataque, 19 turistas extranjeros y cuatro tunecinos (entre ellos, dos de los atacantes), fueron asesinados tras el ataque.
Ocho mexicanos, quienes consiguieron salir con vida, se encontraban entre los visitantes del museo que fueron capturados como rehenes.
El museo se ubica en el barrio del Bardo, en las afueras de la ciudad de Túnez, y ofrece a los visitantes una inmensa variedad de piezas arqueológicas de la historia de aquel país, resultado del cruce de diversas culturas a través de los siglos.
Inaugurado por primera vez en 1888, con el nombre de Museo Alaoui, se convirtió en uno de los primeros museos del norte de África.
En 1956, el Museo Nacional del Bardo tomó el nombre que lleva actualmente.




