Denuncian que los reubican en casas sin servicios y mal construidas en la capital
A dos meses de haberlas recibido en el terreno El Mirador, las 37 familias de damnificados por Manuel no cuentan con drenaje, electricidad ni agua potable. Las viviendas tuvieron filtraciones tras las lluvias de la semana pasada, lamentan
Anarsis Pacheco Pólito
Chilpancingo
A dos meses de que 37 familias damnificadas por la tormenta tropical Manuel recibieran sus nuevas casas en el terreno El Mirador, continúan sin agua potable ni energía eléctrica, además de que las viviendas ya presentan fisuras en sus uniones y se filtra el agua de las primeras lluvias.
Durante la mañana de este martes, familias damnificadas que 17 meses vivieron en las instalaciones Instituto del Deporte de Guerrero (Indeg), denunciaron que a dos mes de estar ocupando sus nuevas casas, el gobierno municipal aún no las dota de servicios básicos.
En una visita al terreno, las familias mostraron una a una las deficiencias de sus casas, que a pesar de estar recién construidas ya presentan fisuras en los marcos de las puertas y paredes.
Una de las vecinas reubicadas, María del Rosario Sánchez Leyva mostró 10 fisuras en su casa, en las paredes, en las uniones y en el lavamanos, y lamentó que a pesar de que lleva dos meses viviendo en su nueva casa no ha encontrado la tranquilidad.
Explicó que, con las lluvias de la semana pasada su casa se inundó porque en el techo y las paredes escurría el agua, como si no hubiera nada que los protegiera del clima.
“Cuando empezó a llover, tuvimos que recoger las cosas, acomodarlas en otros sitios para evitar que se mojaran; la verdad, parecía que estábamos en la calle”, lamentó. En sus paredes había rastro de la humedad de las primeras lluvias.
Incluso, en algunas casas las familias decidieron rayar con colores donde estaban las filtraciones para que la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) les diera una solución.
Hay fisuras en todas las casas, en las mismas paredes, en las mismas esquinas, en la puerta principal, en la cocina, en el baño y en la terraza.
Denunciaron que les han prohibido colocar tinacos en sus techos porque no resisen el peso, por lo que no cuentan con un lugar para almacenar agua potable.
Juntan agua en cubetas que ocupan la mayor parte de su terraza, ya que desde el viernes de la semana pasada no han sido abastecidos por el municipio, a pesar del compromiso de las autoridades a hacerlo.
Las familias cumplieron dos meses sin que el ayuntamiento encabezado por Mario Moreno Arcos conecte la red de agua potable a las primeras 37 viviendas, ni a la energía eléctrica, que por el momento generan con una planta de luz que se renta a una empresa poblana.
Además de lidiar con la falta de atención en los servicios básico, los damnificados recién reubicados han sido victimas de al menos cuatro asaltos, en uno de ellos una vecina resulto seriamente lesionada, ya que los agresores la golpearon en el rosto los brazos y la espalda, despojándola de su quincena.
Las familias continúan exponiéndose a caminar por una carretera de terracería de más de 1 kilometro, donde sólo hay terrenos de siembra, viveros y ladrilleras.
El 24 de enero, fueron entregadas únicamente 37 viviendas, a pesar de que en el Indeg vivían 46 familias damnificas, las seis restantes siguen sin ninguna seguridad sobre sus casas.
Por ello, pidieron a la Sedatu una solución, para dejar de pagar renta y tener ya su propia casa.




