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Si las autoridades no detienen a quienes emboscaron lo hará su Policía Comunitaria, advierte el FUSDEG

La agresión en San Juan del Reparo estuvo dirigida por dos comandantes de la UPOEG “Garza y Chimino”, y por el narcotraficante Marco Antonio Salgado Pineda, El Carioca, afirman. La organización de Bruno Plácido tiene al menos a 50 sicarios de la delincuencia organizada, acusan. Los dos policías comunitarios enterrados ayer fueron apuñalados, degollados y recibieron el tiro de gracia con una pistola calibre 22 milímetros, revela el coordinador Norberto García

 

Lourdes Chávez

Ocotito

El Frente Unido para la Seguridad y el Desarrollo del Estado de Guerrero (FUSDEG) exigió al gobierno federal que asuma su papel y detenga a los autores de la emboscada en San Juan del Reparo, “si no lo hacen ellos lo vamos a tener que hacer nosotros”, advirtió el coordinador de la Policía Comunitaria de esta organización, Salvador Alanís.
En el sepelio de uno de los dos policías del FUSDEG hallados degollados y torturados en Chacalapa, el coordinador Norberto García Hernández denunció que la agresión de la noche del lunes estuvo dirigida por dos comandantes de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), que identificó como Garza y Chimino, así como del narcotraficante Marco Antonio Salgado Pineda, El Carioca.
Aseguró que los mencionados no representan a la UPOEG, son un “grupo de delincuentes” cobijados por el dirigente Bruno Plácido y su coordinador Ernesto Gallardo. Estimó que al menos tienen 50 sicarios de la delincuencia organizada, con antecedentes penales y órdenes de aprehensión por delitos graves.
Denunció que con engaños llevaron a unos diez grupos de policías ciudadanos de la UPOEG de Chacalapa y Las Mesas “a que vinieron de la costa a apoyar esta barbaridad (la emboscada), y los están incitando a generar más violencia”.
Afirmó que el miércoles el 80 por ciento de los hombres de Las Mesas se armaron debido a la tensión entre los pueblos, y aceptó que “si intentan siquiera atravesar este territorio (armados), puede haber muchas pérdida de vidas, (pero) no se trata de matar más gente, nosotros no somos asesinos”.
De El Carioca reveló que en octubre fue detenido en Mojoneras, cuando las policías ciudadanas de El Ocotito participaban en la UPOEG –ya que en enero se separaron y crearon el FUSDEG-, pero fue liberado 20 días después por el grupo de Plácido Valerio.
Él participó en la agresión de este lunes, lo constataron en las comunicaciones que escucharon de radios civiles, que el grupo contrario dejó abandonados en el crucero de San Juan del Reparo, a unos 200 metros de la carretera federal Ayutla-Tierra Colorada, donde ocurrieron los ataques el lunes por la noche, afirmó.
Exigió a las autoridades que investiguen y aprehendan a los culpables, “nosotros como FUSDEG tenemos la fuerza para invadir dos o tres pueblos donde sabemos que están y detenerlos, pero queremos que el gobierno haga su papel, que le dé respuestas al pueblo, queremos que actúen ya”.
Aseguró que el vicefiscal del estado, en las diligencias del martes en el lugar de los hechos, “dijo que es una emboscada clarísima”, pero  los peritos de la Fiscalía General del Estado (FGE) se negaron a recoger toda la evidencia. Después de varias horas de trabajo dejaron en los cerros cartuchos percutidos y “parque” (balas) que presumiblemente sería usado contra ellos.
De los dos policías comunitarios del FUSDEG enterrados ayer, detalló que estaban irreconocibles, fueron apuñalados, degollados y recibieron el tiro de gracia con una pistola calibre 22 milímetros.
Sus cuerpos fueron levantados el martes en la tarde por la Policía Ministerial y el Servicio Médico Forense y trasladados a Acapulco. Los entregaron a sus familiares el miércoles en la noche. Llegaron en la madrugada, después de la 1:30 a la comandancia de la Policía Ciudadana al valle de El Ocotito.
Norberto García Hernández de 27 años de edad fue enterrado en el cementerio de Mojoneras, 2 horas después se realizó el sepelio de Ángel de Jesús Bernabé Madora, de 29 años, en el panteón de El Ocotito.
Alanís dijo que ambos formaron parte de un grupo de policías comunitarios detenido y desarmado antes de los ataques en el crucero de San Juan del Reparo, donde un  grupo de civiles (no los policías de la UPOEG), se colocaron tras ellos en la carretera y los usaron como escudos humanos, y usaron sus armas contra los policías del FUSDEG que regresaban de una reunión.
Aseguró que nunca agredieron “eramos seis veces más policías que ellos, de quererlo hacer… habríamos hecho mucho daño. Dejamos la escena, al siguiente día peritos de la Fiscalía del estado recogieron evidencias de miles de cartuchos”.

Llaman a pueblos de la UPOEG a la conciliación

Durante el cortejo fúnebre de Ángel de Jesús Bernabé Madora, el coordinador de Consejeros del FUSDEG, Odón Rodríguez denunció que el gobierno no ha hecho lo que le corresponde, y los pueblos se organizaron para resolver los problemas de inseguridad.
Aclaró que no todos los que militan en la UPOEG son culpables de la muerte de sus compañeros, “sus dirigentes son responsables”, y confió en que las comunidades reaccionen “para que no sigan alimentando a delincuentes que se esconden en esa noble organización”.
Destacó que el joven combatió la inseguridad en colonias y pueblos, y convocó a la población a que su ejemplo los fortalezca para hacer un mejor trabajo, “que esta muerte sirva para seguir el camino bueno, no buscamos venganza, debemos ser fuertes para transitar por rutas difíciles”.
“Que la separación de Jesús sirva para redoblar esfuerzos, para velar por un pueblo sin gobierno, donde el pueblo trabaja para el pueblo”, expuso.
En el sepelio de Norberto García, el coordinador Silvestre Plancarte destacó que la labor de las personas más humildes permitieron dar seguridad a sus vecinos, en alusión a las víctimas.
Salvador Alanís recordó que los dos jóvenes fueron parte del grupo pionero de autodefensa en el valle de El Ocotito, que pidieron permiso a la población para trabajar sólo dos meses en sacar a los grupos delictivos, y un año después siguieron brindando su  servicio comunitario.
Bernabé Madora de 29 años dejó una viuda y dos niños huérfanos, García Hernandez de 27 años a una esposa y a una bebé de año y medio.

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