Cuarenta actores llevan la crucifixión de Jesús a un asilo en el Centro Histórico del DF
Agencia Reforma
Ciudad de México
Cabecea Poncio Pilatos en una esquina. Los soldados romanos se burlan de Jesús, lo traen a vinagre y hiel, lo crucifican, se reparten sus ropas y le hacen un hoyo en un costado, mientras Pilatos, representado por Víctor Zeus, vestido de blanco como el Papa, con una capa guinda y las manos limpias, espera sentado a que se cumpla la profecía.
“Pilatos es un personaje muy padre, muy padre y muy descansado”, dice el actor con apellido de otro dios.
Luego añade que, claro, aquí es más descansado porque la Compañía Nacional de Teatro Clásico Fénix Novohispano montaba desde hace siete años su viacrucis en el Zócalo, frente a la Catedral. Esta vez James Bond los desplazó. Vinieron a filmar su película y el Gobierno les negó el permiso a ellos que sólo les quedó sufrir en el Ex Convento Regina, sede de un asilo con 105 ancianos.
Cavila Zeus: “Yo creo que si Pilatos existiera actuaría como el gobierno: no doy permiso, me lavo las manos, me voy de vacaciones”.
La actuación comenzó pasadas las 10:00 horas, un suplicio bajo el sol para los 40 actores. “¡Brujo!”, “¡Charlatán!” “¡Blasfemo!”, gritaba un pueblo vestido con turbantes, capas y sandalias de finales del Siglo 16. Una docena de fotógrafos eran mantenidos a raya por las lanzas de centuriones romanos.
Luego de media hora, la procesión volvió a entrar, entre risas y llantos de María y María Magdalena al patio del Ex Convento. Por el cambio de sede no hubo tanto público, unas 50 personas más preocupadas por tomar una foto que por lo que sufría Markin López, el Cristo con corona.
“Es algo potente representar a Jesús porque reúne lo popular y la santidad”, dirá después de resucitar y aprovechará para dar un mensaje: “Jesús murió por sus convicciones, por honesto y honrado, y así debemos ser todos, más allá de la clase política que nos gobierna”.
Fallecido el verbo, un soldado romano gritó “¡En verdad era el hijo de Dios! ¡Está temblado!” y una de las 40 ancianas que miraban la obra en silla de ruedas buscó rápido la salida. Pasado el susto, se fumó un cigarrillo.
Francisco Hernández Ramos, el director de la compañía, dijo que esta es la representación del viacrucis con actores profesionales. Afirmó que es además la puesta en escena de una injusticia, que cómo Jesús, un inocente, fue asesinado y nos hace falta, igual que hacen falta los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa desaparecidos y miles más que la guerra contra el narco ha provocado.
¿Así que Cristo perdió contra James Bond?, se le preguntó a Barrabás. “Híjole, mano, esa es la verdad”, decía todavía acariciándose las barbas.




