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Una gran manifestación recorre Río contra la reunión de la ONU sobre desarrollo sustentable

EFE

Río de Janeiro

Decenas de miles de manifestantes recorrieron ayer el centro de Río de Janeiro para exigir a los gobernantes reunidos en la Conferencia de la ONU Río+20 que defiendan los derechos sociales y no apoyen el llamado “capitalismo verde”.Activistas de centenares de movimientos diferentes venidos desde distintos puntos del globo se dieron cita en Río auspiciados por la Cumbre de los Pueblos, el más importante evento paralelo a la reunión de la ONU sobre Desarrollo Sostenible.
La manifestación forma parte del Día de Movilización Global “en defensa de los bienes comunes y contra la mercantilización de la vida”, convocada para coincidir con la apertura de la cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Río+20.
Muchos jóvenes de asociaciones universitarias clamaron contra las decisiones sobre medio ambiente que se toman en las cumbres internacionales de las Naciones Unidas y que consideran “capitalismo verde”.
“Es la mercantilización del agua y de las tierras, de derechos sagrados de los pueblos indígenas a los que los gobernantes ponen precio”, declaró a EFE el colombiano Camilo Larios, quien también criticó a las empresas que practican la “megaminería” y a los gobiernos que la permiten.
Asociaciones ecologistas, feministas, anticapitalistas, sindicatos, militantes de partidos políticos, indígenas y estudiantes se mezclaban con gente que exigía reformas agrarias, más derechos para los niños o el fin del hambre en el mundo.
Una intrincada procesión de movimientos sociales de todo tipo conocida como la “megamarcha” mostró su músculo frente a la Cumbre de la Río+20 que debate desde hoy acuerdos relacionados con el desarrollo sostenible.
La protesta pacífica ocupó desde el comienzo casi toda la extensión de la avenida Río Branco situada en el corazón financiero de la ciudad.
Unas 50 mil personas se lanzaron a la calle a pesar de la lluvia intermitente que caía sobre la metrópoli, según los organizadores y la policía.
“La Río+20 está capturada por las grandes corporaciones y no podemos permitir que haya un retroceso en los derechos sociales ya conseguidos”, explicó a EFE Alana Mendes, estudiante vinculada a la Marcha Mundial de las Mujeres.
Mendes dijo que participó en la marcha para luchar contra la “mercantilización” de la naturaleza y del cuerpo femenino porque aseguró que “el capitalismo usa el cuerpo de las mujeres para vender productos”.
Al caer la noche, una decena de personas se desnudó en las escaleras del Museo Nacional de Bellas Artes donde exhibieron sus genitales y un gran cartel que rezaba “Ocupa los Pueblos”, para criticar no solo a la Río+20 sino también a la Cumbre de los Pueblos.
“Les criticamos también a ellos por carnavalizar a los movimientos sociales convirtiendo las protestas en una fiesta y por esa forma jerarquizada que tienen de organizarse”, afirmó Talita Tibola activista del movimiento conocido como OcupaRío.

La inauguración oficial de la ONU

Los tres días reservados por el mundo para definir un mapa de ruta hacia un modelo de desarrollo sostenible en la cumbre Río+20 se iniciaron ayer en Brasil en un ambiente de más frustración que de esperanza, por las escasas definiciones contenidas en el documento final que será adoptado por los líderes y representantes de 193 países.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, inauguró la Conferencia de Naciones Unidas para Desarrollo Sostenible exhortando a los jefes de Estado y de gobierno a no desperdiciar la segunda oportunidad para evitar un desastre, ya que, desde la Cumbre de la Tierra de Río 1992, “el progreso fue muy lento”.
“No perdamos esta oportunidad. El mundo nos está mirando para ver si las palabras se reflejan en acciones”, afirmó Ban, quien urgió a los líderes a “pensar globalmente y a largo plazo”, y advirtió: “El tiempo no está de nuestro lado”.
La presidenta de Brasil y de la conferencia, Dilma Rousseff, destacó sin embargo en su discurso las “conquistas” del documento negociado por los diplomáticos de su país, en el que, según apuntó, no sólo se han reafirmado los principios de Río 1992 -entre ellos el de las “responsabilidades comunes pero diferenciadas”- entre países desarrollados y en desarrollo, sino que además se han abierto caminos para un futuro mejor.
La mandataria destacó la decisión de los gobiernos de crear un conjunto de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) a ser alcanzados entre 2015 y 2030 y financiados por un mecanismo que será definido en 2014, la meta de crear un foro mundial de alto nivel para orientar y coordinar estos proyectos y el compromiso de definir un programa de diez años para adoptar modelos sostenibles de producción y consumo.
Pero la gran “estrella” del primer día de la conferencia fue el flamante presidente francés, François Hollande, quien, aunque se manifestó “un poco decepcionado” por el documento final, dijo que vino a Río para traer un mensaje “de esperanza y confianza”.
La otra estrella del primer día de la cumbre fue la joven neozelandeza Brittany Trilford, de 17 años, quien abrió la conferencia retando a los líderes internacionales a tomar las decisiones necesarias para asegurar el futuro de las futuras generaciones.

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