No dota CAPAMA de equipo de seguridad a trabajadores que hacen el desazolve, denuncian
*Respiran a diario olores fétidos por deshechos sanitarios y productos químicos; en muchos casos entran semi desnudos en las aguas negras, revelan
Trabajadores de CAPAMA, quienes desazolvan los registros del drenaje en el puerto de Acapulco, manifestaron que tienen “el trabajo más sucio”, para dragar la tubería tienen que respirar a diario olores fétidos por deshechos sanitarios y también químicos como gasolina, thiner, cloro y otros químicos, no cuentan con equipo y en muchos casos entran semi desnudos en aguas negras, reveló un trabajador que prefirió guardar anonimato por temor a represalias.
Los trabajadores que tienen una jornada laboral de 12 horas muchas veces bajo el sol y otras veces en la oscuridad en tuberías con apenas una altura de dos metros, repiten su contacto con las entrañas del sistema de drenaje del puerto.
Desde Playa Caletilla hasta La Base y la avenida Cuauhtémoc, ellos abren las alcantarillas y se sumergen muchas veces entre la suciedad.
Uno de ellos dijo que lleva trabajando más de 15 años, “antes nos daban alcohol y jabón de azufre pero ahora nada”. El hombre de 50 años se apresura a reencender el malacate como llaman a una máquina que se encarga de extraer los desechos que se estancan en las tuberías, que súbitamente se apagó.
Mientras volvía a prender la máquina, relataba que no tenía problemas su máquina, “al menos sirve porque la de mis compañeros están muy viejas”, a la par que señala otras máquinas que estaban en la calle Vasco Núñez de Balboa, entre las avenidas Cuauhtémoc y Costera.
Sin revelar además de su nombre por miedo a que lo despidieran, tampoco dijo cuánto ganaba, “no vaya ser que me asalten los de aquí”, decía entre risas.
Como trabajador de CAPAMA, los últimos años se ha complicado la situación laboral, abundó que “ahora por todo quieren despedir y no dan nada cuando te corren”.
En el recipiente u olla que saca del malacate siempre sacan tierra, pero han encontrado sangre, heces fecales e incluso vísceras, con todo eso sobreviven, con naturalidad reconoció que se enferma constantemente y suele acudir al ISSSTE.
Otros de los olores que se encuentran cuando bajan al colector sanitario son de vapores químicos altamente peligrosos como gasolina, thiner, cloro y otros que no llega a identificar.
El trabajador pidió que se le dé el equipamiento mínimo como botas, mientras mostraba sus pies desnudos y uno de sus compañero pasaba con sandalias desgastadas. Indicó que entrar a los colectores sin ropa es común porque no les proporcionan uniformes o trajes especiales y aunque eso “es un sueño” pide que se les vuelva a dar por lo menos alcohol, asegura que en sus 15 años de trabajo ha visto morir a siete compañeros. Reconoció que es un trabajo sucio, “el más sucio de CAPAMA pero aquí seguiré” con pesar se dijo con suerte pues sigue vivo y sin “grandes” problemas de salud. (Redacción).




