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Destituyen al jefe que ordenó golpear a paristas del TSJ en Acapulco, ante las quejas de policías

*El secretario de Seguridad Pública encaró a los efectivos inconformes en el puerto y dijo que las peticiones de remover a Hernández Martínez eran “caprichos”, luego rectificó. Los policías se quejaron de malos tratos, abuso de autoridad y represión­

Carlos Moreno A.

El secretario de Seguridad Pública del estado, Pedro Almazán Cervantes, removió del cargo al coordinador regional, Tomás Hernández Martínez, luego de encararse con los policías estatales en el cuartel policiaco en Acapulco, donde le pidieron su remoción por “malos tratos, abuso de autoridad y represión”.
El jefe policiaco dijo que la petición de destituir a Hernández Martínez eran “caprichos”, y lo defendió como “el coordinador que más ha dado resultados”, a pesar de las denuncias de los policías del estado de darles un “trato indigno” y de acuartelar a 35 antimotines el viernes como castigo porque no obedecieron la orden de golpear y desalojar el miércoles pasado a los trabajadores del Poder Judicial que llevan más de un mes en paro de labores y en plantones en las entradas a las instalaciones del Tribunal Superior de Justicia, en Caleta en Acapulco, igual que en otras 15 sedes en el estado.
A las 7 de la mañana de ayer hubo un pase de lista en el cuartel de la Policía del Estado en Acapulco, ubicado al lado del penal de Las Cruces; una hora después los policías ofrecieron una conferencia de prensa, pero llegó al lugar el titular de la Secretaría de Seguridad Pública del estado (SSP), Pedro Almazán Cervantes, a dialogar con ellos, ante la amenaza de paro laboral para exigir la remoción del coordinador regional Tomás Hernández Martínez.
Ahí, Almazán Cervantes, ante unos 150 policías estatales aseguró que no habría represalias, pero les aclaró que los mandos policiacos han seguido los “procedimientos normales… pero la decisión se toma en la Secretaría”, eso en referencia al acuartelamiento de 35 policías el viernes por no cumplir la orden de golpear a los trabajadores del Poder Judicial en paro.
“Es penoso que nadie de ustedes haya acudido a exponer sus inconformidades con su inmediato superior… deben de ser lo suficientemente dignos y honestos para hablar por (ustedes) mismos, y no decir que ‘todos estamos’ inconformes”, dijo.
Sin embargo, Almazán Cervantes dijo a los policías que les dedicaría un tiempo “especial” para que expusieran sus inconformidades.
Un policía estatal de apellido Espinoza le aclaró al jefe policiaco que sus compañeros no están en contra del trabajo, y dijo: “pero tampoco vamos a permitir abuso de autoridad ni represión por el coordinador, él habla de ética militar, ¿a poco es ética llegar mentándole la madre al elemento y retándolo a los madrazos?, y hay testigos”. Otro policía, uno de los 35 antimotines acuartelados el viernes, responsabilizó a la SSP de cualquier cosa que les pudiera pasar a él y a sus compañeros.
Ante los gritos de los policías reunidos en el lugar, el secretario dijo que no era tiempo de confrontaciones y que haría lo necesario para estar cerca de los agentes policiacos y mantener una supervisión.
Otro policía estatal encaró a Almazán y se quejó de que el viernes, los 35 policías pidieron su “franquicia”, es decir su día de descanso, pero Tomás Hernández los retuvo y solicitó oficios para cambiarlos a otras regiones.
Visiblemente molesto ante los reclamos, el secretario dijo: “no se les olvide… y tienen mando más arriba que pueden solucionar sus problemas, nadie ha acudido a mí para comentar la situación”.
Y abundo: “es injusto querer rebelarse contra sus mandos, sin tener fundamentos”, pero los policías inconformes alegaron que no era rebeldía sino la exigencia de un “trato digno”.
En su intervención el policía segundo Concepción Reyes Flores, con 20 años de servicio, dijo que, por no acatar la orden de golpear a los paristas, les levantaron actas administrativas por desacato: “nosotros siempre hemos cumplido el servicio, toman represión, nosotros tenemos que buscar la forma de defendernos”, y abundó, “si me corren a mí, me voy con mis hijos, que todos son menores, al Palacio de Gobierno a manifestarme y lo hago porque le van a quitar el sustento a mis hijos”, a lo que sus compañeros apoyaron en coro: “vamos todos”.
“Nada más les digo una cosa, este comportamiento no es de una institución, hay reglamentos y lo vamos aplicar”, advirtió Pedro Almazán Cervantes y les aclaró a los policías, “en el caso de ustedes (los 35 policías que fueron acuartelados) nadie les ha levantado ningún acta, no hay ninguna orden, no teman ninguna represalia, que yo me encargo”, pero los policías insistieron en la destitución del coordinador regional Tomás Hernández Martínez.
Una mujer policía confrontó a Almazán Cervantes tras de que éste insistió en que el del miércoles no fue un desalojo de los trabajadores en paro sino una acción para resguardar las instalaciones del Poder Judicial. La mujer explicó que las órdenes que les dio Hernández Martínez fueron que desalojaran “con palabras altisonantes”, y dijo que los trabajadores del Poder Judicial pidieron hablar con el coordinador regional, pero éste se negó siempre; “nos echó como carnada al frente, se fue y dejó a Tlatempa a cargo de nosotros y se llevó a la mitad de los compañeros, no se me hace justo que una persona así, este al frente de la región Acapulco”.
Otro policía le reclamó directamente que desde que quedó al mando de la SSP no se había presentado al cuartel de la policía; “nosotros desconocemos quién es el subsecretario y el secretario de la Secretaría de Seguridad, hasta ahorita que está hablando con nosotros”.
Los agentes policiacos insistieron en la destitución de Hernández Martínez del cargo en la región Acapulco, pero Almazán Cervantes pidió a los policías ser razonables “es un porcentaje mínimo el que se queja del coordinador que más ha dado resultado desde mi estancia”.
El secretario pidió la presencia del coordinador regional Tomás Hernández, quien una vez ahí dijo: “ustedes le hacen mal a la región y yo le hago mal, pues vámonos todos a Tierra Caliente”, y los policías gritaron, “pues vámonos, no nos rajamos”.
Ahí, el jefe policiaco pidió levantar las manos a los policías que quería que se quedara en el cargo Hernández Martínez, pero sólo tres la levantaron, y cuando preguntó quiénes no lo querían, fue más del 90 por ciento de los policías quienes alzaron la mano.
Ante la insistencia de los policías del estado de que fuera removido del cargo Tomás Hernández, el secretario Almazán Cervantes aceptó removerlo y dio “el beneficio de la duda” a los policías.
“Lo vamos a relevar, pero quiero ver el compromiso de ustedes… el trabajo hasta ahorita ha dejado mucho que desear… pero voy a cumplir su capricho”, dijo el secretario en tono de burla.
En declaraciones a reporteros, Pedro Almazán Cervantes explicó que la manifestación de los policías del estado se dio por la falta de comunicación e información.
A pregunta de un reportero sobre que las denuncias contra su coordinador, que les pidió golpear a los trabajadores del Poder Judicial, el jefe policiaco respondió que “está mal”.
Se le preguntó también si él, como mando policiaco, dio la orden de golpear y desalojar a los trabajadores, y respondió, “nadie les ha dado esa orden, y tengo mis dudas, pero no vamos a discutir eso”.
Un reportero insistió en que hubo desalojo de los trabajadores de las instalaciones del Poder Judicial, pero el jefe policiaco insistió que “no hubo desalojo, hubo presencia de la fuerza policial, y cuando los ciudadanos les dijeron que salieran se salieron”.
Pero aclaró “no debieron salirse sin una instrucción; no los mandé a desalojar, nadie mandó a desalojar, pero sí una petición del Poder Judicial de presencia (policiaca) para garantizar que los trabajadores que tienen que reanudar sus trabajos puedan laborar, pero si hubiera sido la intención desalojarlos, en el mismo momento se desaloja”.
Otro reportero le preguntó si habrá represalias contra los policías, y Almazán Cervantes respondió “por supuesto que no… soy un caballero, y de palabra, si digo que no es que no”.
“Entonces sí le cumplió su ‘capricho’, como les dijo a los policías”, preguntó un reportero, “no su capricho, su petición”, respondió, pero se le recordó que utilizó esa palabra contra los policías estatales ante su exigencia, e insistió, “sea petición o capricho, se les está cumpliendo, porque no me consta que haya sido así”.

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