La remodelación de La Diana Cazadora
La remodelación de la glorieta de La Diana Cazadora en Acapulco generó una amplia discusión social que muy pocas veces se ha visto entre los acapulqueños. Atestiguamos que tanto en las redes sociales como en los barrios y colonias, todos tenían algo que decir respecto a la transformación de lo que, ahora sabemos, es una preciada pieza nuestro patrimonio urbano pues, además de darnos identidad, nos vincula en un común sentido de pertenencia.
El mensaje fue claro: la glorieta de La Diana Cazadora es de los acapulqueños y todo lo que la ataña, nos atañe a todos.
La polémica generada tiene detrás de sí otra no menos importante discusión que es la utilización de los espacios públicos, cuya decisión ha recaído desde siempre, exclusivamente en los gobiernos, para desgracia de la sociedad civil.
De esta forma hemos visto cómo nos han escamoteado espacios vitales para el uso del tiempo libre.
Tres casos: A mediados de los años 90 se concedió el muelle principal, ahora llamado fiscal, a la Administración Portuaria Integral Acapulco, reservando un amplio espacio natural para el desembarco de mercancías y automóviles y cancelando un área de paseo que desde siempre había pertenecido a los acapulqueños.
Más recientemente se da el caso de la Marina Majahua. Desde 2003 la empresa Promotora Majahua ha pretendido construir un puerto náutico turístico a un costado de la bahía de Puerto Marqués, pero sus obras han ocasionado un daño ambiental y económico, creemos irrversible, a ese bastión turístico y su envidiable bahía que alguna vez perteneció al marqués Hernán Cortés, de ahí su nombre.
Afortunadamente los trabajos han sido detenidos por las notorias afectaciones ocasionadas, sin embargo eso no quiere decir que la poderosa empresa vaya a ceder en sus intenciones.
Y hasta apenas hace una semana se canceló definitivamente la construcción de un muelle en playa Revolcadero cuya concesión había obtenido la firma Jar Estate Corp para operarlo, trámite que realizó durante los últimos cuatro años.
Todos estos casos tienen algo en común: la sociedad acapulqueña es la última en enterarse de los planes que empresas y gobiernos confeccionan en aras de cuantiosas ganancias. Y ante ello no hay nadie, persona, institución u organización civil que defienda el interés público de una sociedad mayoritariamente desinformada.
Y mucho hay de eso en la reciente remodelación de nuestra Diana Cazadora. De ahí la álgida respuesta negativa de todos los sectores sociales que no han sido convencidos de las bondades del proyecto.
Por esta razón El Sur reunió a cuatro especialistas para que conversaran acerca de este proyecto urbanístico, aún en desarrollo. Lo hacemos a propósito semanas después de la polémica generada con el fin de que los acapulqueños accedan sin apasionamientos a la opinión de los que saben, de los especialistas sensibles hacia su entorno social, político y ambiental, esos a quienes muchas veces ni los gobiernos ni las empresas toman en cuenta para desarrollar sus proyectos.
Ellos son: el director del Museo Histórico Fuerte de San Diego e ingeniero industrial, Víctor Hugo Jasso (VHJ); el escultor y presidente del Consejo Municipal de Cultura de Acapulco, Jorge Alfaro (JA); el arquitecto urbanista, Domitilo Soto (DS), y el arquitecto vanguardista Francisco Santiago Benítez (FSB).
Todos ellos moderados por el editor de la sección de Cultura de El Sur, Juan Carlos Moctezuma R. (JCM).
De esta conversación, que ocurrió el miércoles 8 de abril en el restaurante Corazón de Ceiba, presentamos algunos fragmentos.




