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Es necesario crear un nuevo orden social basado en lo diverso, dice el confundador del CEDI de Oaxaca

En el último día del Foro Guerrero, los ponentes abordan las diferentes vías para lograr sobreponerse a la violencia social y entablar acuerdos de paz

 

Karla Galarce Sosa

El cofundador del Centro de Encuentros y Diálogos Interculturales (CEDI) de Oaxaca, Gustavo Esteva, habló de la necesidad de crear un nuevo orden social basado en la diversidad, a partir de la propuesta que hicieron los zapatistas hace 20 años, “de crear un mundo a partir de muchos mundos”.
Durante su participación en el último día de actividades del Foro Guerrero, una luz de esperanza, convocado por la Universidad Loyola del Pacífico, el activista argumentó que la única manera de resistir “el horror que estamos viviendo ahora, es aceptar que vivimos en un mundo diverso, que celebremos la diversidad y aprendamos a coexistir en armonía”.
Reconocer la plurietnicidad y la multiculturalidad no ha servido de nada, argumentó Esteva, e indicó que “siempre se ha dicho que somos muchos, pero hoy el multiculturalismo es una moda en Estados Unidos que no sirve de nada, que no se traduce en ningún hecho concreto”.
No se trata, dijo, de participar en lo que una cultura quiere imponer a todas las demás y el celebrar la diferencia, significa celebrar las distintas formas de gobernarnos, de hacer las cosas, distintas formas de estar en la sociedad y entonces, se requiere construir la sociedad desde abajo, desde la gente plural y diversa, de coexistir y oponernos a esta manera de existir, a una sola manera de dirigir la política, la economía y lo demás.
Habló de que se tiene una fuente de inspiración en las culturas, que han sabido conservar sistemas de autogobierno y han sabido ser ellos mismos, gobernándose sin romper con el resto de la sociedad. “Somos nosotros los que rompemos con ellos y ellos nos muestran cómo podemos entablar un diálogo entre culturas, y aprender en armonía entre diferentes, el diálogo intercultural no sólo abarca el diálogo entre culturas, sino que son un ejemplo para aprender a reconstruir la sociedad y tratando de resistir lo que se nos impone desde otro lado”, expresó durante su ponencia Hospedar la otredad del otro: el desafío del diálogo ente diferentes, que cerró la semana de participaciones.
Antes, Darío Salinas Figueredo ofreció en su ponencia titulada Factores de gobernabilidad y procesos políticos actuales: reflexiones desde América Latina, una amplia explicación histórica que incluyó referencias de países como Nicaragua, Chile, Venezuela y Cuba.
El maestro en sociología habló de la necesaria mirada, de ensayar diagnósticos cada vez más precisos, por muy locales que parezcan, pues “hoy por hoy es universal, por la problemática que se comparte a nivel regional”.
Dijo también que existe una agenda regional latinoamericana, en la que se muestra un escenario al que se enfrentan los países sobre acontecimientos actuales, ante el neoliberalismo como la imposibilidad de separarse de la política norteamericana, porque también se generan respuestas en torno a ella.
“América Latina y el Caribe no son iguales que hace 25 años, pero que nos indica que en los últimos años se han dado procesos que han puesto en tela de juicio, multiformes que han puesto en tela de juicio el neoliberalismo, el modelo instaurado en América Latina ha sufrido cuestionamientos y sus fundamentos están en entredicho, el abordaje de los problemas sociales, como un problema individual, de crear en el individuo el apetito de la competencia, sin la intervención del estado de resolver sus problemas”, expresó.
“América Latina es la franja del mundo donde está domiciliada la mayor desigualdad social, aquí, está la mayor desigualdad del planeta, la mayor concentración y esto lo dice el Banco Mundial”, añadió.
Sentenció que el salto que deja la experiencia neoliberal es deficitario, pues la violencia tiene un sentido de clase, la violencia política no es azarosa.
“La seguridad, lo que se entiende, no siempre es una expresión forjada entre lo que requiere la sociedad latinoamericana, sino un concepto acuñado desde la mirada hegemónica. Caso Colombia, se firmó un acuerdo para establecer mecanismos político jurídicos, pero se trata de una experiencia fracasada, los derivados de las mercancías y lo que son ilícitas, tienen su mercado fundamental en EU, sólo ha sembrado dolor, desesperación y angustia”, enfatizó sobre el origen de la violencia en ese país.
El doctor en psicología social, con especialidad en paz y conflicto, Gerardo Pérez Viramontes, habló del Perdón y reconciliación, una participación en la que dijo, se requiere “pensar en la paz en plural, paz modernas, morales, posmodernas y trasnacionales, de la gente que trata de vivir en la armonía con la naturaleza, aspectos jurídicos, religiosos”.
Dijo que la violencia no va a acabar y construir la paz implicará construirla en medio del conflicto, de la violencia.
Mencionó que hace falta entender qué se debe hacer con las violencias, desde entenderlas, hallar un eje de paz y hallar un punto de equilibrio entre ambos conflictos.
“El medio para construir la paz debe ser pacífico, quien la quiera imponer está generando violencia, debemos aprender a deconstruir la violencia a partir de qué está mal, para saber cómo se puede cambiar, porque hay violencia directa, estructural y cultural, y estas dos últimas permanecen invisibles, pero son las que permanecen presentes”, puntualizó Pérez Viramontes.
Reconstrucción de la violencia, continuó, busca una resolución de la violencia estructural y aunque haya una reconciliación de la violencia cultural, hay incertidumbre que forma parte de la vida, cuya eficacia depende del contexto de la violencia que haya sucedido, dijo.
“El objetivo es hacer que emerjan las dimensiones jurídicas, políticas, culturales y estructurales, porque nunca va a terminar la violencia, pero sí podemos trabajar en la reconciliación como una herramienta útil, eso es un proceso relacional del ánimo, así es que debemos tender puentes entre antiguos enemigos, hacer una llamado a la cordura, a la concordia, a un pacto, y se supone que con ello se puede recuperar la confianza mutua y la voluntad de las partes para reconciliarse”, concluyó.

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