Recrean en Zitlala el ritual de petición de lluvias a partir del mito de los hombres jaguar
*Cientos de hombres y mujeres con peculiares máscaras y trajes se enfrentan para hacerse merecedores de los frutos de la tierra
Luis Daniel Nava
Chilapa
Cientos de hombres jaguar rememoraron a reatazos un antiguo ritual de petición de lluvias.
A las 4 de la tarde ayer, hombres y mujeres jaguar con peculiares máscaras y trajes de verdes, amarillos, blancos y negros revivieron uno de los rituales ancestrales que se conservan en el estado y el país.
Según el historiador por la Universidad Autónoma de Guerrero y ex funcionario del gobierno de Zitlala, Eduardo Sánchez Jiménez, la tradición oral de los zitlaltecos cuenta que la tradición viene de “tiempos inmemoriales cuando los dioses vivían en la tierra y se mezclaban con los hombres”.
Su versión dice que “antiguamente, la mayoría de las personas adultas de uno de los barrios le fallaron a los dioses y ambicionaron tierras y riqueza; entonces Tláloc los castigó llevándose el maíz a su cueva que está en el Cruzco o cerro de la cruz como se traduce en español”.
Sin embargo, los hombres platicaron entre ellos y decidieron que si seguían peleando se acabarían entre ellos, por lo que planearon disfrazarse de tigres para poder subir a robar el maíz.
De uno por uno entraba y salía a la cueva sin que Tláloc estuviera viendo; así hasta cuando estaban los últimos granos el dios de la lluvia se dio cuenta de lo que pasaba y se puso furioso y desató las tempestades.
Los primeros hombres jaguar bajaron secos con sus vestimentas intactas pero los últimos llegaron mojados, sucios y con la naturaleza impresa por la cantidad de hojas y ramas que traían en el cuerpo.
“Cuando los hombres bajaron al río, las disputas por el maíz comenzaron y empezaron a pelear entre ellos una vez más”.
No obstante, dice el historiador, existe un dato impreso en códices donde se muestra que fue una pelea entre Tezcatlipocatl (dios que todo lo da y todo lo quita) contra Quetzalcóatl (serpiente emplumada) amigo del hombre, este último vestido con piel de tigre.
Se cree que ahí, dice Sánchez Jiménez, se tiene un antecedente de la pelea de tigres en Zitlala dentro del contexto del ritual de petición de lluvia conocido como Atzazilliztli.
“La rivalidad de los barrios en el enfrentamiento actual tiene su origen precisamente en este pasaje, donde los pueblos se pelearon el maíz y defienden su territorio”, finalizó Eduardo Sánchez.
El ritual, que comienza el 2 de mayo cuando se lleva un ofrecimiento a un cerro, donde cientos de personas caminan alrededor de dos horas con velas y ofrenda para venerar a las crucres, concluye con golpes, sudor y sangre.
Al final, los combatientes de barrios y comunidades rivales olvidan los golpes y se reconcilian para volver a repetir una tradición católica pagana que le dejaron sus generaciones pasadas y que no piensan perder.




