Con la desaparición de normalistas el Estado generó las condiciones para un movimiento armado: Jacobo Silva
“No basta con un descontento, que lo hay, pero falta organización”, dice el ex guerrillero en la presentación de su libro Lucio Cabañas y la guerra de los pobres. “Fue la mafia coludida con el Estado la que atacó a los muchachos (de Ayotzinapa) y que ha desaparecido a los luchadores sociales”, afirma
Karla Galarce Sosa
El ex guerrillero fundador del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), Jacobo Silva Nogales dijo que con la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, el Estado generó las condiciones para un movimiento armado.
Aseguró que en Guerrero se gestó para todo el país un sistema de organización democrático a partir de las comunidades, donde la presencia de los partidos políticos está sobra.
Presentó en Acapulco, a invitación del Frente de Organizaciones Democráticas del Estado de Guerrero (FODEG) su libro Lucio Cabañas y la guerra de los pobres.
Durante la presentación resaltó que la presencia de los partidos políticos no importan, y en Guerrero se está demostrando como “una enseñanza histórica”.
Comentó que otra lección que surgió de esta entidad, a través del Movimiento Popular Guerrerense (MPG) fue la ocupación de espacios abiertos con los plantones, como otra lucha democrática.
“Es un movimiento social guerrerense que le dio origen a otra forma de lucha y que ahora se usa en todo el país, porque aquí en Guerrero se dio inicio a esta forma de democracia que elimina a los inútiles partidos políticos”, destacó.
Destacó que en Guerrero y en cualquier parte del país siempre ha habido condiciones para la lucha, “es precisamente esa represión (la desaparición de 43 normalistas) parte de las condiciones, es parte de lo que hace pensar a la gente en esa posibilidad, cuando en un país hay democracia y hay respeto a los derechos humanos difícilmente alguien va a arriesgarse a cambiar su vida, pero cuando la arriesgan hay algo que es suficiente para pelear”.
En la actualidad, continuó, podemos ver en Guerrero y en todo el país una gran cantidad de personas desaparecidas eso, “¿Acaso no es un motivo para cambiar esa situación?” , preguntó.
Citó al sacerdote Máximo de Atoyac, quien después de la masacre de Aguas Blancas dijo que con los asesinatos había “17 razones más para la lucha armada”.
“Ahorita tenemos centenares de asesinatos y miles de desaparecidos en tan sólo diez años, si esas no son condiciones para no estar indignados, entonces nunca nos vamos a indignar. Creo que hay un ambiente de descontento y lo que puede cansar al pueblo es que esa posibilidad (de un levantamiento armado) se desarrolle. No basta con un descontento, que lo hay, pero falta organización, movilización, práctica de lucha en otros niveles de lucha social para que se pueda dar una lucha armada mínimamente exitosa (…) si vemos esta desaparición de los muchachos de Ayotzinapa que movió lo que no había movido, hay cientos de miles de desaparecidos en todo el país a partir de estos 43 desaparecidos, el Estado mismo movió la conciencia nacional y digo el Estado porque todos sabemos que fue el Estado, a través de grupos de delincuencia, pero es el Estado y esto muestra no sólo la existencia de un descontento porque se ve en las marchas, sino que muestra que la gente se está hartando”, expuso.
Añadió que tan legítima es la movilización que generó el descontento social con la participación de miles de personas en las marchas a raíz de la desaparición de los normalistas, que el Estado no los ha reprimido como lo hubiera hecho en otros años.
“Eso es reconocer la valentía de los padres de los normalistas desaparecidos, porque ¿Quién se hubiera atrevido en otro tiempo a atacar un cuartel del Ejército?, y si el Estado no reprimió bárbaramente como lo hubiera hecho no significa que no sea represor, porque sigue siendo asesino, y creo que lo es más que nunca, pero el movimiento tiene tal legitimidad que impide al Estado reprimir como quisiera, entonces hay condiciones de descontento, lo que falta es organización, experiencia, además no tiene que ser una lucha armada siempre de la misma manera, porque en aquellos tiempos se dio la lucha guerrillera, pero actualmente no tiene que ser así”, agregó.
Indicó que en la actualidad los movimientos sociales viven un periodo de búsqueda, aunque el Estado “no supo lo que hizo con las desapariciones, y animó a la gente a hacer algo que no se hubiera atrevido a hacer”.
“Lástima que tuvo que pasar esto para animar a la gente y se atreviera a mostrar su descontento con protestas en el país y fuera de él (…) porque las hay en muchas ciudades y muchos países, y el Estado está contribuyendo a generar esas condiciones”, afirmó.
Resaltó que el gobierno siempre ha atacado y querido desaparecer a la Normal Rural de Ayotzinapa, donde Lucio Cabañas tuvo formación política.
“Fue la mafia coludida con el Estado la que atacó a los muchachos y que ha desaparecido a los luchadores sociales, principalmente campesinos”, expuso después de que habló de su libro al interior del ex Ineban, en Acapulco.
Comentó que la ciudadanía está en la disyuntiva de votar o no, no obstante acotó que todos los partidos políticos “de cualquier color” representan “el abuso, el control”.
“Guerrero demostró que se puede vivir sin partidos políticos y eso es muy importante porque se está generando un modelo, que es de poner una figura como un concejo, donde participen ya no los partidos, sino las autoridades elegidas por el pueblo como los comisarios. Esto es historia, es algo que no se había hecho, aquí se está gestando, no importa que no se impusiera la postura del pueblo pero es un ejemplo clarito de que así como los pueblos tienen los usos y costumbres, y aquí en Guerrero se están generando otras maneras de organizarlo y ojalá lo aprendan en otras partes del país, porque es una enseñanza”, enfatizó quien era conocido como comandante Antonio.
El representante de la comisión de Acción Política de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG) en Acapulco, Walter Emanuel Añorve Rodríguez dijo durante la presentación del autor, que la entidad pagó con sangre su rebeldía.
“Guerrero ha sabido salir adelante y dar la cara. Para los que dicen que este movimiento ya terminó les decimos que no, pero nosotros decimos que esta etapa de prueba que seguramente sacaremos adelante”, indicó y anunció la participación de una comitiva guerrerense en la marcha nacional en el DF a ocho meses de la desaparición de los 43 normalistas.
Añorve Rodríguez dijo que exigirán castigo para los responsables del asesinato del profesor jubilado Claudio Castillo Peña, ocurrido el 24 de febrero en una protesta en Acapulco.
En la presentación estuvieron también el luchador social Bertoldo Martínez Cruz y Rubén Fuentes Alarcón, quien ofreció una reseña de la vida de Lucio Cabañas.




