Suman 139 fosas comunes y 28 campamentos clandestinos con inmigrantes en Malasia
DPA
Kuala Lumpur
El descubrimiento en Malasia de un total de 139 fosas comunes con restos de inmigrantes y 28 campamentos en los que los refugiados eran retenidos por los traficantes aumentó ayer la dimensión de la tragedia en el sudeste de Asia.
“No sabemos aún cuántos cuerpos hay allí”, señaló a la prensa el inspector general Khalid Abu Bakar desde el pueblo de Wang Kalian, cerca de Padang Besar, en el estado de Perlis, unos 420 kilómetros al norte de Kuala Lumpur y cerca de la frontera con Tailandia, donde fueron encontradas las fosas.
“El trabajo de exhumación comienza hoy (ayer)”, añadió. “Desconocemos la identidad de las víctimas y sin son (de la minoría musulmana) rohingya o bangladesíes”.
El ministro del Interior, Ahmad Zahid Hamidi, explicó que los cuerpos están apilados de a dos o tres en cada tumba y que los campamentos existen desde hace al menos cinco años.
Mientras tanto, el primer ministro malasio, Najib Razak, llamó ayer a llevar ante la Justicia a los traficantes. “Estoy profundamente preocupado por las fosas halladas en suelo malasio al parecer conectadas con el tráfico de personas”, escribió Najib, que se encuentra en Japón realizando una visita de tres días. “Encontraremos a los responsables”.
El descubrimiento hace sospechar que traficantes sin escrúpulos podrían haber asesinado o dejado morir a cientos de refugiados. Supervivientes y personas que no llegaron a embarcar relataron que fueron atraídos por los traficantes que les prometían un buen trabajo en Malasia tras una travesía en barco.
Pero en vez de ello, muchos eran llevados a campamentos de detención y encerrados hasta que sus ya de por sí empobrecidas familias pagaban un rescate a cambio de su billete o su liberación.
Las autoridades de Tailandia descubrieron también numerosas fosas a finales de abril, en las que había decenas de muertos que se cree eran rohingya, una minoría perseguida en Myanmar, y bagladesíes.
El hallazgo coincide además con la crisis por los miles de refugiados que se encuentran en barcos a la deriva en el mar huyendo de la pobreza y la persecución y que hasta la semana pasada eran rechazados por las naciones de la zona, que los devolvían al mar. Malasia e Indonesia anunciaron finalmente que aceptarán darles cobijo pero siempre y cuando sean más adelante distribuidos entre más países.




