Marcial Rodríguez Saldaña
La lucha de Morena
En estos días en que se acerca el cierre de las campañas y la jornada electoral del 7 de junio para renovar la Cámara de Diputados federal, la gubernatura de Guerrero, el Congreso local y los ayuntamientos, es cuando los actores políticos, partidos, candidatos, organizaciones sociales y civiles muestran sus verdaderos rostros.
1. Los partidos políticos tienen como objetivo obtener el poder político, y las elecciones periódicas son el medio para obtener la representación popular. Un problema que corroe la vida democrática en México y en Guerrero, e impide su desarrollo es la falta de libertad del voto, que es absolutamente indispensable para su implementación en cualquier sociedad. Sustancialmente, impera en las campañas la adquisición del voto por prácticas indebidas como la coacción, el pago de favores, la compra simulada de publicidad que otorga ventajas a quienes tienen dinero para pagarla, la compra del voto a cambio de dadivas –despensas, láminas, tinacos, etcétera– y ya de plano la compra directa del voto con dinero en efectivo.
2. Los partidos políticos tienen lo que se llama el voto duro, el de sus militantes fieles que han recibido beneficios –cargos, empleo, concesiones, permisos, contratos etcétera–, o de quienes por tradición se mantienen leales al nombre, las siglas o los colores partidarios; pero, el voto duro generalmente no alcanza a ningún partido para ganar las elecciones, por eso tienen que acudir a los electores no afiliados, especialmente los más pobres, y es ahí en donde aplican las prácticas nocivas a la democracia, puesto que en vez de convencer con propuestas viables para resolver los problemas de la mayoría de la población, buscan ganar a como dé lugar, sin importar los medios que utilicen, incluyendo la compra del voto, la recepción de dinero ilícito, acuerdos y alianzas con personajes, grupos de poder que implican compromisos sobre el presupuesto público, como cargos, obras y negocios.
3. También, la época de elecciones es propicia para que los militantes de los partidos y ciudadanos muestren con sus hechos las motivaciones de su inclusión en la vida política, sus principios y convicciones. Hay quienes de buena fe se pronuncian, apoyan a tal o cual partido o candidato, en función de razonamientos ideológicos, políticos, de interés social, afectivos, etcétera. Pero, también estos tiempos científicamente está comprobado que hay una especie de homines merces (hombres mercenarios) traditoris (traidores) que buscan participar en la vida pública dentro o fuera de los partidos políticos, no por convicciones, sino por intereses estrictamente personales, por obtener candidaturas a toda costa, y cuando ello no ocurre se venden por unas cuantas monedas al mejor postor, y así serán vistos y recordados por la sociedad y por sus descendientes.
4. En el caso de Morena, especialmente en Acapulco, un grupo de personas ajenas a nuestro partido y algunos infiltrados buscaron ser candidatos a cargos de elección popular pero, al no satisfacer sus ambiciones, empezaron a combatir a Morena, a sus candidatos, a sus dirigentes, a boicotear sus eventos, a dañar a Morena en la opinión pública, hasta que decidieron finalmente expresar públicamente su decisión de apoyar con su voto a candidatos de otros partidos diferentes a Morena, lo cual constituye una grave violación estatutaria y una traición al partido. No seré candidato para las instituciones electorales del Estado, pero el partido ha decidido políticamente sostener mi candidatura y no registrar a ningún otro, con base en defender la libertad de sus decisiones internas y con o sin candidatura seguiremos luchando en, con y por morena. Podrán despojarme formalmente de una candidatura, pero jamás de mis convicciones ni de mis derechos políticos de luchar por la instauración de un régimen democrático en México.
5. La lucha de Morena no es por candidaturas, por cargos, es por lograr una verdadera transformación de México. Morena es un partido del pueblo, en lucha constante por las causas más justas del pueblo de México, no es un partido electorero, participa en las elecciones no como un objetivo fundamental, sino como un medio de acceso pacífico al poder para resolver los principales problemas que aquejan a la mayor parte de la población, para que desde el poder se combata la pobreza, la corrupción, se defienda la soberanía nacional, se mejore sustancialmente la educación, la salud, la seguridad, el empleo, la vivienda, los servicios, se logre el desarrollo social, económico, cultural, político, y se eleve la calidad de vida de los mexicanos.
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