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Agreden policías a padres de Ayotzinapa que quitaban propaganda electoral en la capital

La agresión continuó mientras los padres se retiraban y exigían que les devuelvan a sus hijos desaparecidos. Normalistas responden con cohetones y bombas de humo

 

Lourdes Chávez

Chilpancingo

Policías estatales agredieron con gases lacrimógenos a padres y familiares de los 43 alumnos desaparecidos de la Normal Rural de Ayotzinapa en Chilpancingo mientras retiraban propaganda electoral cerca del mercado central.
Con equipo antimotines y lanzagranadas, primero los empujaron con escudos y luego persiguieron a los manifestantes a lo largo de un kilómetro y medio, aproximadamente, lanzandoles gas pimienta aún en zonas habitadas.
Los uniformados los replegaron hacia el este desde el lugar conocido como Las Parotas, cerca de la avenida Insurgentes, rumbo al libramiento que lleva hacia Tixtla, municipio sede de la escuela Normal Rural de Ayotzinapa. Los padres los confrontaron verbalmente y se retiraron para evitar un enfrentamiento, aunque en la parte más alta, desde un cerro, los normalistas que también participaron en la actividad respondieron con cohetones y bombas de humo. No se reportaron lesionados, y los vecinos de diferentes colonias se mostraron muy molestos por los efectos de los gases.
Los padres se retiraron, no sin antes exigir a los policías que les devuelvan a sus hijos, “mientras no nos los entreguen, no dejaremos de luchar”, aclaró la señora María Inés, familiar del normalista desaparecido, Adán Abraján de la Cruz.
Esto ocurrió alrededor de las 7 de la noche, luego que padres y familiares de los desaparecidos protestaron en Chilpancingo contra las elecciones, para exigir la entrega con vida de sus hijos, detenidos-desaparecidos el 26 de septiembre de 2014, por policías municipales de Iguala.
La señora María Inés informó que cerca del mercado central comenzaron a retirar propaganda de las viviendas. No había lonas en los postes, en las paredes ni en cabinas telefónicas, ya que ahora los candidatos las colocan, por estrategia, en las casas habitación.
Los inconformes no bloquearon ni interrumpieron el tránsito peatonal ni de automovilistas durante la actividad, pero una ama de casa, de donde quitaron una lona, les reclamó que retiraran una lona, y estimó que fue ella quien llamó a la policía, que llegó unos momentos más tarde.
Los alrededor de 150 uniformados estaban comandados por el ex coordinador regional de la Policía Estatal en Acapulco, Tomás Hernández Martínez, al que cambiaron a Chilpancingo luego de las quejas de abuso de autoridad que hicieron públicas los mismo policías estatales que tenía a su mando en aquella ciudad portuaria, cuando éstos se negaron a desalojar con violencia a trabajadores del Poder Judicial que mantenían un paro laboral en Acapulco.
Ayer, el coordinador de la Policía Estatal, ahora en Chilpancingo, llegó gritando que iba a restablecer la vialidad, y los policías comenzaron a empujar a los padres, familiares y estudiantes, con sus escudos, ellos no respondieron a los empellones, pero les reclamaron muy enojados esta represión.
Señalaron que la protesta era pacífica, no había bloqueo vehicular. Ante la presencia de algunos fotógrafos, el policía bajó el tono de la voz, aunque los uniformados continuaron los empellones.
Hubo quejas, y la consignas de los familiares y los estudiantes que volvieron a los autobuses del servicio público en los que se transportaron a Chilpancingo.
“Querían fregadazos –considero doña Inés– como no les hicimos caso nos empujaron, nos querían encapsular pero no nos dejamos, y seguimos avanzando”.
Señaló que en otra protesta, hace 15 días, los policías los amenazaron con que ya no iban a permitir que volvieran a manifestarse en las calles, “no quieren que sigamos buscando a nuestros hijos, dicen que ya van actuar de otra manera, pero nosotros no nos vamos a rendir, seguiremos luchando”, afirmó.
“Mientras no nos devuelvan a nuestros hijos, mientras no nos los entreguen, vamos a seguir”, les recriminó a gritos. “No nos dejamos, no no dejamos”, insistió en una breve entrevista.
Después de pasar frente a barandilla y un parque, sobre el libramiento los policías lanzaron las bombas de gas.
Cerca del Centro Infantil de Recreación Ciencia y Cultura (Circyc), cuando los primeros manifestantes alcanzaban los autobuses, se incrementó el lanzamiento de misiles de gas, mientras los manifestantes subían a los camiones y cuando se retiraban del lugar.

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