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Cumple un siglo El nacimiento de una nación, considerada la cinta más racista de la historia

*El filme dirigido por D.W. Griffith se inspira en un texto que tiene como héroes a los miembros del Ku Klux Klan

José Arrieta / Agencia Reforma

Ciudad de México

Este año se cumple un siglo de la cinta El nacimiento de una nación, considerada la cinta más racista de la historia.
A lo largo de sus décadas de existencia, el cine ha visto pasar de todo, literalmente. Uno de los temas recurrentes es el del racismo, y aunque en muchas ocasiones se toma como un tema de denuncia, existe un puñado de clásicos que lo explotan de una manera radicalmente diferente.
Una de ellas es considerada, paradójicamente, una de las películas más importantes de todos los tiempos: El nacimiento de una nación. Dirigida por D.W. Griffith, se inspira en un texto que tiene como héroes a los miembros del Ku Klux Klan y, a pesar de ello, fue un gran éxito de taquilla en su momento. Conoce más sobre ésta y otras películas del tipo.
El nacimiento de una nación (The birth of a nation), EU, 1915. Dirige: D.W. Griffith.
Actúan: Lillian Gish, Mae Marsh, Henry B. Walthall.
Un adinerado clan recibe la visita de una familia, originaria del norte de Estados Unidos. Poco tiempo después, inicia la Guerra Civil, por lo que ambas familias deben distanciarse. Las tensiones políticas se incrementan cuando un gobernante desea que las poblaciones blanca y negra convivan en paz.
Fue la primera película proyectada en la Casa Blanca y llamó tanto la atención que los exhibidores subieron las entradas a precios que equivaldrían a unos 200 pesos. Con todo, durante su primer año de exhibición la vio más de un millón de personas.
El triunfo de la voluntad (Triumph des willens), Alemania, 1935. Dirige: Leni Riefenstahl. Con: Adolf Hitler, Otto Dietrich, Josef Goebbels. Alemania, 1934.
Cuando Adolf Hitler llevaba un año al frente de la cancillería alemana, convocó un congreso en Nuremberg donde exaltó sus ideales políticos.
Fue una de las más grandes producciones cinematográficas de la época. Rodada con 30 cámaras, apoyada con 120 técnicos para retomar un mitin pensado para el cine, su visionado fue obligatorio en las escuelas durante el régimen nazi. Este año cumple 80 de existencia.
Perro blanco (White dog), EU, 1982. Dirige: Samuel Fuller. Actúan: Kristy McNichol, Vernon Weddle, Jameson Parker.
Una joven actriz de Hollywood es la poseedora de un perro, aparentemente apacible, que vuelve cada noche con rastros de sangre en el hocico. Lo que ella no sabe es que el can fue entrenado como una máquina asesina de afroamericanos.
Aunque se supone que era una película anti racista, la crítica especializada –y fundamentalmente los afroamericanos–, señalan que el tratamiento del tema y su desarrollo en la cinta cumple exactamente una función opuesta, por lo que es una de las peores películas del género.
Lo que el viento se llevó (Gone with the wind), EU, 1939. Dirigen: Victor Fleming, George Cukor, Sam Wood. Actúan: Vivien Leigh, Clark Gable, Olivia de Havilland.
Scarlet O’Hara es una caprichosa y altiva señorita sureña que, durante el inicio de la Guerra Civil estadunidense, se debate entre el amor que le tuvo a Ashley, quien se casa con su prima, y el de un apuesto forastero de nombre Rhett Butler.
Como en El nacimiento de una nación, en esta cinta se cuenta la Guerra Civil desde el lado confederado, por lo que los unionistas son pintados como seres brutales que llegaron a arrasarlo todo.
Borat (Borat: cultural learnings of America for make benefit glorious nation of Kazakhstan), EU, Reino Unido, 2006. Dirige: Larry Charles. Actúan: Sacha Baron Cohen, Ken Davitian, Luell.
Borat Sagdiyev es un carismático presentador de la televisión de Kazajistán quien, tras ver a Pamela Anderson Lee en televisión, decide viajar a Estados Unidos para hacerla su esposa. Al mismo tiempo, aprovecha el viaje para aprender más sobre el humor americano y llevar las costumbres de su país fuera de sus fronteras.
La cinta causó conmoción en Kazajistán, cuyas autoridades protestaron enérgicamente por la ridiculización de sus costumbres. De hecho, Sacha Baron Cohen no habla kazajo: la lengua que habla en la cinta es una mezcla de hebreo acentuado.

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