Djokovic fulmina a Nadal y avanza a semifinales del toneo Roland Garros
DPA
París
El serbio Novak Djokovic propinó ayer a Rafael Nadal la peor derrota de su carrera sobre arcilla al avasallar y fulminar al español en los cuartos de final del Abierto de Francia con un tenis que parece llevarlo como un cohete hacia el único Grand Slam que le queda por conquistar.
El juego de Djokovic cayó como una guillotina sobre la cabeza de Nadal, que se vio superado por un incontestable 7-5, 6-3 y 6-1 en la cancha Philippe Chatrier, el mismo escenario donde el español forjó gran parte de su leyenda con nueve títulos en los últimos diez años.
Ayer quedó claro que Roland Garros tendrá un nuevo rey: tras la derrota del suizo Roger Federer el martes, ayer se despidió Nadal, los dos únicos jugadores en activo que saben lo que es levantar la Copa de los Mosqueteros.
Djokovic luchará el viernes en semifinales ante el británico Andy Murray, que venció por 7-6 (7-4), 6-2, 5-7 y 6-1 al español David Ferrer. La otra semifinal la disputarán el mismo día el francés Jo-Wilfried Tsonga y el suizo Stanislas Wawrinka.
“Es una gran victoria, es un partido que recordaré mucho tiempo”, resumió Djokovic, número uno del mundo y el segundo hombre de la historia que consigue ganar a Nadal, que cumplió hoy con desazón 29 años, en polvo de ladrillo al mejor de cinco sets.
La única derrota del español en esas circunstancias fue en los octavos de final de Roland Garros 2009 ante el sueco Robin Soderling. Pero la de ayer tiene peores consecuencias en lo inmediato: el zurdo caerá -mínimo- al décimo puesto del ranking y llegará a la gira de hierba con un sólo título en todo 2015, el de Buenos Aires, y sin haber despejado aún las dudas que lleva arrastrando en los últimos 12 meses.
“Ya perdí aquí en 2009 y no fue el final. He perdido en 2015 y no es el final”, dijo un Nadal que compareció ante los periodistas apenas 20 minutos después del último punto del partido y con los ojos vidriosos.
No es su final, pero esta derrota lo deja en una posición desconocida, porque nunca en su carrera había llegado a junio con resultados tan pobres -pobres para un jugador de su trayectoria- desde que explotó en el circuito en 2005.
“Lo único cierto es que gané nueve veces, no sé si ganaré diez. Intentaré venir el año que viene más preparado y con más confianza”, añadió Nadal, después de dos horas y 26 minutos de partido.
Roland Garros es el gran objetivo de Djokovic en 2015. Nunca lo escondió el serbio, que había caído en la capital francesa seis veces ante Nadal. A la séptima fue la vencida para
“Probablemente estoy en el mejor momento de mi carrera”, dijo un Djokovic, al que se le presenta una ocasión inmejorable para convertirse el domingo en el octavo hombre de la historia en alzar los cuatro grandes después de Don Budge, Fred Perry, Roy Emerson, Rod Laver, Andre Agassi, Federer y Nadal.
Djokovic, doble finalista en París, llegaba al cuadrigésimo cuarto choque con Nadal en plena racha de 26 victorias consecutivas. Ayer sumó una más, una más en sets corridos y maltratando al hombre que está al otro lado de la red. Esta vez le tocó a Nadal, pero da la impresión de que da igual el nombre del rival. No hay tenista actualmente que parezca estar en posición de tumbar al número uno, campeón de los cinco grandes torneos que jugó este año.
El serbio arrancó el partido como un rayo y en apenas 17 minutos ya mandaba por 4-0 en el marcador. En ese intervalo, Nadal apenas había conseguido cuatro puntos y asistía sin nada que hacer ante el juego dictatorial de su rival.
Sacaba el serbio para ponerse 5-0 en un cómodo primer set, pero en ese game comprendió que Nadal no iba a claudicar fácil en su casa, la Philippe Chatrier, esa pista que conoce mejor que nadie y donde ganó nueve de sus 14 Grand Slam.
Remontó el español hasta igualar 4-4 y salvó después cinco pelotas de set antes de entregar el primer parcial en un juego que pudo cambiar en el punto después del 30-15. Un globo de Djokovic se quedó a media pista, Nadal estaba en la red y lanzó un smash, pero la pelota picó fuera del límite. Instantes después, el campeón perdería su saque.
En la final del año pasado también perdió la primera manga para después ganar en cuatro, pero el Nadal de 2015 está muy lejos de aquel Nadal.
El de 2015 es inferior físicamente a Djokovic, tiene dudas y lo demuestra en momentos críticos. Sigue siendo dueño de una de las mejores derechas del circuito, pero su drive ya no dicta el juego como antes. Y el de “Nole” sí lo hace.
“Cometió algunos errores no forzados con la derecha que no son característicos de él, pero eso es lo que ocurre cuando no estás cómodo en la pista”, explicó después de partido el serbio.
Djokovic aprovechó el único game del segundo set con pelotas de break para atar la segunda manga y quedarse a un paso de hacer lo que nunca antes había hecho, ganarle a Nadal en Roland Garros.
Con dos sets abajo en el marcador, Nadal desapareció prácticamente de la Chatrier y Djokovic se sentó en el primer descanso de la tercera manga con 3-0 a favor y servicio. La autopista hacia las semifinales estaba libre de tráfico.
El último punto del partido, una doble falta del español, y el último set en general expusieron el estado mental de Nadal actualmente. Es un jugador frágil. Todo lo contrario que Djokovic, que va imparable hacia su noveno Grand Slam, el primero sobre arcilla.
En semifinales le espera el otro jugador que no conoce la derrota sobre arcilla en 2015, un Murray que logró ayer su primera victoria ante Ferrer en la superficie naranja para avanzar por tercera vez a la penúltima ronda en Roland Garros. Nunca superó esa barrera.
“Será muy difícil, espero que pueda jugar a un nivel muy alto. Novak ha tenido que jugar muy bien para ganar a Rafa en sets corridos”, expresó Murray en la pista Suzanne Lenglen.
Y tenía razón el británico pese a no haber visto lo que había ocurrido en la pista central. Nadal había perdido la corona ante un Djokovic que reclama el trono.




