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Atacan con explosivos canal de TV en Siria; reportan otra masacre, mueren 150 personas

EFE

Ginebra

Los combates en algunas zonas de Siria reúnen las características de una guerra civil, admitió ayer la comisión internacional auspiciada por la ONU para investigar las violaciones de derechos humanos cometidas en el país en los últimos 15 meses.
Los combates se extienden cada vez a más sitios, de acuerdo con el informe sobre la situación sobre el terreno que presentó el miércoles Pinheiro ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
Los enfrentamientos tienen cada vez más el carácter de un “conflicto armado no internacional”, como se denomina en derecho internacional a una guerra civil. Además, cada vez hay más signos de que “las víctimas son atacadas por su pertenencia a un credo religioso”.
Mientras, la violencia no cede: hombres armados asaltaron la sede de un canal de noticias sirio progubernamental el miércoles por la mañana, colocaron explosivos y mataron a tres empleados, informaron medios estatales, en uno de los ataques más violentos contra un símbolo del Estado autoritario.
Además, más de 150 personas fallecieron el miércoles en intensos combates en el país. Del total 86 eran civiles, dijo el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos.
Por su parte, el presidente Bashar Al Assad declaró el martes a última hora que su país estaba “en guerra”. Funcionarios de inteligencia de Estados Unidos dijeron que el gobierno sirio “estaba bastante firme” y se preparaba para una larga lucha contra las fuerzas rebeldes, que cada día son más fuertes.
La comisión presentó ante el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra una nueva actualización de sus pesquisas, un documento que afirma que “en algunas zonas (de Siria) la lucha reúne las características de un conflicto armado no internacional”.
El término de conflicto armado no internacional “es el término legal para hablar de una guerra civil”, explicó en una posterior conferencia de prensa Karen Abu Zayd, integrante de la comisión que preside el jurista brasileño Sergio Paulo Pinheiro.
Es la primera vez que una instancia de la ONU (esta comisión independiente fue aprobada por el Consejo de Derechos Humanos en septiembre de 2011) habla directa o indirectamente de “conflicto armado” para referirse a la violencia que sufre Siria.
Pinheiro explicó que el uso de este término y la aclaración de que no se puede aplicar a la totalidad del país es algo muy medido, porque la admisión de un conflicto interno legitimaría determinadas acciones del Gobierno en virtud del derecho internacional.
Fuentes del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos dijeron a EFE que admitir que hay una guerra civil en Siria “daría carta blanca al Gobierno para realizar determinadas acciones que son permitidas bajo las convenciones internacionales de la guerra”.
“En otras palabras, si ahora el gobierno del presidente Bashar Al Assad bombardea un edificio donde sabe que hay civiles bajo el pretexto de que es un objetivo militar está cometiendo un crimen contra la humanidad, pero si lo hace en el contexto de un conflicto reconocido los civiles serán daños colaterales”, afirmaron.
“Es normal que (al gobierno sirio) le interese hablar ahora de guerra, algo que rechazaron al principio”, agregaron las fuentes en referencia al mensaje televisado el martes de Al Assad, en el que manifestó que el país está “en una situación real de guerra”.
El mensaje fue repetido ante el Consejo de Derechos Humanos por el embajador sirio, Faisal al Hamwi, quien declaró que “la crisis en Siria es una verdadera guerra”, fruto de “un complot universal cuyo objetivo es colmar los sueños de Israel, el país de la impunidad”.
Al Hamwi abandonó la sala del Consejo antes de que comenzara el debate sobre el informe de la comisión, asegurando que no estaba dispuesto a “participar en esta politización flagrante, mientras se ataca al pueblo sirio, chupando la sangre de sus mártires”.
La comisión de investigación alerta además de que desde mayo “los asesinatos tuvieron lo que parecen ser razones sectarias”.
El documento destaca que los acontecimientos militares de las últimas semanas apuntan a “la creciente dificultad del gobierno para mantener su control sobre amplias zonas” del país.
En este contexto, el enviado especial de la ONU, Kofi Annan, convocó este miércoles una reunión ministerial en Ginebra del Grupo de Acción para Siria, que se celebrará el día 30 y buscará acciones concretas que permitan avanzar hacia la pacificación del país.
Annan ha invitado a la reunión a los ministros de Exteriores de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (EU, China, Francia, el Reino Unido y Rusia), y a los de Turquía, Irak, Kuwait y Qatar, pero no al de Irán, como pedía Rusia.

Disparan a quienes intentan refugiarse en un país vecino

Las fuerzas del régimen sirio disparan de forma indiscriminada y detienen a civiles que intentan cruzar la frontera y refugiarse en países vecinos, denunció ayer la organización de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW).
En un informe, el grupo exigió, asimismo, a las autoridades sirias que pongan fin a esta práctica y respeten el derecho de los ciudadanos a abandonar el país. HRW entrevistó este mes a una veintena de refugiados sirios en Jordania que habían escapado del país en grupos de hasta 200 personas y acompañados de miembros del rebelde Ejército Libre Sirio (ELS).
Mientras estos grupos intentaban atravesar la frontera, al menos tres civiles murieron y once resultaron heridos por disparos de francotiradores, que abrieron fuego sin avisar a una distancia de unos doscientos metros, según el testimonio de los refugiados consultados.
La mayoría de los refugiados relató que cuando trataban de abandonar el país llegaron soldados a pie y en camiones cerca del límite fronterizo y comenzaron a disparar.
Además, las fuerzas sirias arrestaron a alrededor de 170 civiles, de los que un centenar eran mujeres y niños que se encuentran en paradero desconocido.

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