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Cuauhtémoc Sandoval Ramírez

Los maestros de Acapulco: entre el miedo y el abandono

Se está cumpliendo un mes desde que profesores de educación básica en el área suburbana y rural de Acapulco iniciaron un paro de labores debido al clima de inseguridad prevaleciente en ese puerto.
Los mentores se han convertido en la organización gremial más vulnerable ante la inseguridad, después de los comerciantes, los taxistas y los empresarios. Los maestros han sido víctimas de secuestros y extorsiones, pero lo más asombroso es que miembros de la delincuencia les han solicitado la entrega de una parte de su salario, presentándose una nueva modalidad de violencia, acoso e intimidación contra ese sector.
Las intimidaciones y amenazas se han extendido a supervisores de zona escolar, personal administrativo y hasta de intendencia. Los maestros han expresado, mediante una protesta que ya tiene un mes en la sede de la Delegación de Servicios Educativos de la Región Acapulco-Coyuca de la Secretaría de Educación, que no están dispuestos a retornar a las aulas mientras las autoridades no ofrezcan garantías plenas de seguridad en las inmediaciones de las escuelas.
En las instalaciones de esa Subcoordinación, diariamente se reúnen unos 500 profesores esperando una solución a sus planteamientos; a pesar de que se han reunido ya con el gobernador del estado (este jueves hubo otra reunión con Ángel Aguirre), no han visto satisfechas sus peticiones.
Previamente, el día 14 de septiembre marcharon 3 mil profesores en la Costera de Acapulco para manifestar su reclamo de justicia y seguridad para ellos y los alumnos de educación básica. Una semana después, el día 21, la cifra de profesores que marcharon por la Costera se incrementó a 10 mil y en los últimos días hemos leído que un mayor número de escuelas se están sumando al paro con las mismas exigencias.
Llama especialmente la atención en este caso, la suma de voluntades y esfuerzos entre el bloque de maestros adheridos al SNTE y los de la CETEG, que en muy pocas o nulas ocasiones coinciden en causas que les afectan; los profesores oficialistas siempre han criticado a los disidentes porque éstos faltan a clases por las múltiples protestas que realizan y ahora aquéllos llevan un mes en paro laboral.
La inédita protesta magisterial preocupa porque evidencia la crisis en que se halla la seguridad de los ciudadanos; preocupa también que los maestros no denuncien las amenazas y extorsiones porque desconfían de los cuerpos policiacos del municipio de Acapulco; preocupa que en ese municipio el presidente municipal Manuel Añorve esté absolutamente rebasado por la delincuencia y la inseguridad que priva en Acapulco y que no pueda garantizar seguridad a los acapulqueños.
La violencia que se suscita día a día en el puerto ha colocado a nuestro estado como uno de los más violentos del país en 2011, en buena parte por lo que ahí ocurre.
Añorve sólo emite soliloquios y retórica discursiva pero no contribuye al mejoramiento de la seguridad con la depuración y certificación de la policía municipal, tal como se lo sugirió el propio presidente de la República.
Lamentamos que haya una sociedad atemorizada e indefensa ante la falta de respuesta oportuna de las autoridades, no deseamos que otros profesionistas o asalariados sean las siguientes víctimas de esta modalidad de violencia.
La inasistencia de los maestros a las aulas trae por consecuencia la falta de clases, la inasistencia de los alumnos y el incumplimiento de los objetivos de los programas educativos cuando apenas llevamos un mes y medio de iniciado el nuevo ciclo escolar, lo que resulta perjudicial para el aprendizaje. Como se puede ver, la violencia también afecta a la educación en su conjunto.
Preocupa especialmente, que se esté exigiendo bajo amenazas y hostigamiento una parte del salario de los profesores que de por sí es bajo y raquítico y cuyas condiciones laborales siempre han sido abandonadas por las autoridades educativas.
En caso de que no haya una pronta y eficaz respuesta a sus demandas, los profesores arreciarán sus protestas y posiblemente este asunto se desborde y convierta en un verdadero conflicto político.
Ni lo deseamos, ni lo alentamos.
P.D. el día de ayer acudí a la presentación del libro Crisis, rentismo e intervencionismo neoliberal en la banca. México 1982-1999 de la Dra. Irma Eréndira Sandoval Ballesteros y editado por el Centro de Estudios Espinoza Iglesia, y a la presentación del libro El Príncipe de Florencia. La intervención del poder de un gran camarada articulista, Jorge Salvador Aguilar.

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