El tiempo se me acaba, dice la figura toral del Movimiento de Ruptura, Manuel Felguérez
Julieta Riveroll / Agencia Reforma
Ciudad de México
A sus casi 83 años, el artista plástico Manuel Felguérez, figura toral del Movimiento de la Ruptura, siente que se le agota la existencia y no le ha quedado de otra más que acelerar sus tiempos para seguir produciendo obras de arte. “Entre más años vas teniendo sabes que la vida que te queda es poca; ahora no me puedo tardar un año haciendo un mural que me encanta”. “Con el tiempo se acaba el tiempo”, reconoce el escultor y pintor abstracto, quien inaugura el 9 de noviembre una retrospectiva de su trabajo en el Centro Nacional de las Artes (Cenart). Ante la presión de Cronos, Felguérez ha optado por buscar materiales que le permitan ejecutar sus piezas en periodos más cortos. En la escultura, por ejemplo, ha recurrido a placas de acero, vidrio y plástico. “La industria produce actualmente gran cantidad de materiales que yo transformo. El arte tiene que ir con la tecnología de su tiempo. No te puedes quedar en el pasado”. Felguérez tampoco se queda inmóvil. Va de un lado a otro. En su casa de la Ciudad de México, donde habita desde 1975, tiene tres estudios, uno recientemente construido para pintura de gran formato, y cuenta con dos espacios más en Puerto Vallarta y Nueva York. “La escultura de gran formato la trabajo en las fundiciones, en las herrerías, y la obra gráfica, en los talleres de grabado. Me muevo mucho de espacios”, admite el Premio Nacional de Ciencias y Artes 1988 mientras fuma su pipa y le da un trago a su café. No sólo no se queda quieto, sino que está al tanto de las tendencias, como la del arte conceptual, la cual difiere del arte objetual tan característico de su formación y de su generación. “El arte siempre va cambiando, a veces con más o menos velocidad. Este nuevo camino es tan válido como el mío; uno no anula al otro. Es indispensable que el arte que se hace actualmente sea diferente al que hicimos el siglo pasado”, opina. Para Felguérez, el arte tiene que ir acompañado de la invención a cada instante. “La obra debe estar en constante evolución. Si te repites, dejas de hacer arte, se vuelve un oficio. Implica novedad. La búsqueda de nuevas opciones marca mi camino”, dice quien ha combinado la geometría matemática con la geometría “orgánica”. Y para probarlo exhibe en Manuel Felguérez, Gráfica y Escultura 35 piezas que van de 1988 a 2011. En total, el artista presentará 25 obras gráficas que no había mostrado nunca antes en la Ciudad de México; la mayoría ha sido elaborada en los últimos tres o cuatro años. Las 10 esculturas que integran la exposición son en gran parte modelos en pequeño formato (con unos 80 centímetros de altura en promedio) de sus obras públicas y monumentales en bronce y acero. Casi todas datan del siglo pasado. “Uno busca exponer piezas que para el público sean una novedad o que nunca se han visto juntas”, aclara el creador emérito. Es probable que en la muestra también se exhiba una escultura de seis metros de altura. “No la he visto acabada. El fundidor me prometió que estaría para la exposición”, añade. Felguérez prepara desde hace dos años una muestra de su pintura más reciente, cuya sede será la Galería López Quiroga durante febrero de 2012. Quizá elabore unas tres esculturas monumentales, pero prefiere no revelar los proyectos para no “quemarlos”. “Una vez que salga de mis compromisos, quiero darme, si tengo vida, un periodo de dos o tres años para encontrar algo que valga la pena enseñar. Quiero dejar reposar las exposiciones”. El artista, por fortuna, goza de buena salud, lo cual le permite crear unas 30 pinturas al año, tanto de pequeño como de gran formato. Morir no lo atemoriza. “A la muerte no le tengo miedo, no hasta ahora, pero a la enfermedad le tengo pánico”, concluye.




