El proceder del gobierno ante la narcoviolencia, el enemigo de la democracia mexicana: filósofo
Carlos Rubio Rosell / Agencia Reforma
Madrid
El enemigo íntimo de la democracia mexicana es la manera en que el gobierno ha actuado frente al narcotráfico y la violencia, afirma el filósofo Tzvetan Todorov.
El escritor galo de origen búlgaro acaba de publicar en español Los enemigos íntimos de la democracia (Galaxia Gutenberg/ Círculo de Lectores), en el que señala los peligros del populismo, el ultraliberalismo y el mesianismo.
Al plantearle el caso concreto de México y la amenaza que supone el narcotráfico y la violencia que ejercen los grupos criminales a la democracia mexicana, Todorov expresa que, si escribiera una obra como ésta desde México, consideraría como uno de sus principales enemigos a estas fuerzas oscuras.
“Sin embargo, no consideraría que son enemigos íntimos de la democracia, sino sus enemigos directos, matiz muy importante, ya que lo que sería el enemigo íntimo de la democracia mexicana, enemigo desde dentro, es la manera en que la Presidencia mexicana ha actuado frente a este fenómeno, la manera en que se ha pretendido reprimir el narcotráfico y que en lugar de reducir la violencia el efecto que ha tenido es el de agravarla todavía más”, afirma.
Pero el tema de la violencia forma parte de lo que hace peligrar no sólo a una democracia en su conjunto, admite, sino a la vida humana en general.
“La violencia no ataca sólo la democracia, sino al ser humano, a la vida humana en general, y ha estado presente como trasfondo a lo largo de la historia de la humanidad. Normalmente, la democracia consigue controlar las formas más extremas de violencia, pero parece que hoy, en algunos países como es el caso de México o Brasil, la democracia no está consiguiendo controlar esa violencia.
“Quizás, una de las causas de ese fracaso sea no ya la existencia de la violencia, que como digo existe desde la Guerra de Troya, desde la Orestiada de Aquiles, porque los hombres siempre nos hemos matado unos a otros por diversos motivos; pero la causa del fracaso en los casos del narco quizá sea la forma de combatirlo, porque tengo la sensación de que hay un conflicto directo generado por la manera de ejercer la represión con medios policiales, y me parece que eso no es suficiente”.
A lo largo de la historia de la violencia, dice, ésta siempre ha sido enemiga de todos los regímenes, no sólo de la democracia.
“Porque el Estado siempre ha pretendido tener el monopolio de la violencia y que el resto de la población esté sometido a su poder. Así que la forma en la que hoy se combate la violencia es lo que puede ser una forma nueva de amenaza contra la democracia”.
No obstante, añade Todorov, la legitimidad de unas elecciones democráticas en una sociedad amenazada, tanto por “enemigos íntimos” como por enemigos directos como la violencia, no debe soslayarse.
“Soy un demócrata tradicional y no creo que haya que sustituir las elecciones por otro modo de consulta, como podrían ser consultas instantáneas en Internet o consejos de sabios, en vez de confiar los asuntos de gobierno al pueblo. Yo no comparto ese tipo de propuestas y tengo apego a la forma tradicional de gobernanza.
“Me parecen muy bien las elecciones por sufragio universal, me parece muy bien que los diputados elijan a un primer ministro, yo creo que estas formas funcionan”.
Las amenazas internas de la democracia no proceden de sus instituciones ni de sus formas, sino más bien de que se hayan vaciado o que se vacíen de sentido, expresa.
“Por ejemplo, tenemos un parlamento elegido por sufragio universal, pero el problema es que ese parlamento no tiene ningún poder de decidir en las cuestiones más importantes para la vida de una nación, y hay decisiones que se están tomando así, y contra eso sí protesto, porque ahí sí que ha habido una expresión de la voluntad del pueblo que se ha plasmado en una composición de un parlamento, pero ese parlamento debería conservar el poder, debería ser capaz de controlar las fuerzas económicas, por ejemplo”.
Pero ahora, a través de la globalización y de la constitución de oligarquías, ese poder escapar totalmente al control político, señala.
“Y tenemos la situación más clara en el caso de Estados Unidos, donde las potencias económicas pueden comprar directamente a los diputados que más convienen a sus intereses. Ha habido un fallo del Tribunal Supremo estadunidense que ha dicho que efectivamente se pueden hacer las donaciones que uno quiera a tal o cual partido de su agrado. En ese sentido, sí nos estamos rindiendo, nos estamos entregando al poder del dinero”.
Y esa es una aberración con respecto a lo que es el espíritu de la democracia, asegura.
“Contra eso sí me revelo, no contra el hecho de que haya elecciones. Me rebelo contra el hecho de que las personas que hayan sido elegidas no tengan poder. Me parece que eso es muy grave y que es algo que tenemos que combatir”.




