“No escribo literatura, escribo sobre cómo funciona la vida”: Herta Müller
Patricia Ruvalcaba / Agencia Reforma
Guadalajara
Con una Herta Müller alegre, en momentos hasta cómica, y abierta a hablar sobre su vida y sus letras, terminó el martes su participación en la edición 25 de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara con la charla Todo lo que tengo lo llevo conmigo, título también de su última novela. El salón 2 de la Expo lució repleto, cámaras y micrófonos estaban listos, los pasillos también estaban llenos, de pronto una lluvia de aplausos y aparece Müller, toda vestida de negro como de costumbre, y acompañada de la también literata Sabina Berman. “Quisiera que hoy habláramos de esas cosas sutiles, poderosas, alucinógenas que son las palabras y para empezar a hablar de las palabras empecemos por el silencio”, comentó Berman con voz firme. La audiencia calló, y durante más de 90 minutos la escritora mexicana interrogó a Müller a cerca de su vida, de su silencio, de sus letras, de su familia y hasta del aborto. Ella cuenta que su vida transcurrió en una época donde no se podía hablar, la etapa fascista de Rumania, en la que todos tenían miedo de ser deportados, miedo de expresarse, la gente se acostumbró tanto a la prohibición de la voz, que mejor callaba. “Yo escribo sólo cuando ya no me aguanto, y ya no puedo abstenerme de escribir, yo no escribo literatura, yo escribo cómo funciona la vida, sobre lo que veo y lo que vive la gente, vivía en un constante estado de miedo y de agresiones, no tenía sobre qué más escribir”, comentó Herta. “Historias de amor, figuran también en mis textos, también se ama en las dictaduras y también se destruyen relaciones, se ama mucho, se ama muchísimo, porque quizá lo erótico sea lo único privado que uno tiene, en el occidente se habla del erotismo pero no pasa nada, en Rumania no se hablaba se hacía”, completó la rumana, arrancando risas de la audiencia. ¿Qué piensas sobre la prohibición del aborto en México?, preguntó Berman, a lo que Müller contestó que la situación aquí era cuestión de la iglesia católica, se refirió al Papa como la persona que visita los países más pobres y dice que los condones son pecados, que el aborto es pecado, pero que morirse de hambre no lo es. “La iglesia católica son hombres viejos sin experiencias de vida, que no se deberían meter en los problemas de familia, ni meterse en las decisiones de las mujeres”. La escritora se refirió al sentido del humor en tiempos de dictadura como una forma de escape, una manera de regocijo y un mecanismo de defensa, que en cierta forma era mostrar rebeldía ante el sistema. “En las dictaduras surgen tantos chistes, los mejores chistes políticos se dan en la dictaduras, los rumanos tienen un poder de inventiva increíble, para todo encontrábamos algo chusco, una forma de libertad de expresión, que no cambiaba la situación pero creaba dignidad propia”, añadió. Para terminar Müller comentó que escribe para ella misma, tiene claro que no escribe para existir, que no se moriría si no lo hiciera. “Yo quiero vivir aunque no escriba, me di cuenta cuanto me gusta vivir, porque durante 10 años tenía miedo de ser asesinada, la literatura es un ‘algo’, y quién ponga eso en primer lugar no tiene idea, ni ha sufrido”, finalizó.




