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Expone el Museo Soumaya aspectos de la vida privada de personajes históricos

 

Dora Luz Haw / Agencia Reforma

Ciudad de México

Una carta a Santa Claus escrita por Manuel Gómez Morín, fundador del Partido Acción Nacional; la profesión de fe de Sor Juana Inés de la Cruz, firmada con su propia sangre; una carta de amor del general y ex presidente Miguel Miramón a Concha Lombardo; una pistola de Pancho Villa y una partitura de la primera sinfonía de Ricardo Castro, son sólo algunos de los 600 objetos-documentos que integran la exposición Archivos Privados. Durante tres años el equipo curatorial del Museo Soumaya conformó esta muestra para la sede de Plaza Loreto, espacio que cumple 17 años de historia. Esta es prácticamente la primera vez que documentos fundamentales de los archivos privados más importantes de México se hacen públicos, porque generalmente sólo tienen acceso a ellos los historiadores, sociólogos, antropólogos o investigadores muy especializados, hace notar Alfonso Miranda, director del Museo. El proyecto se realizó en coordinación con la Asociación Mexicana de Archivos y Bibliotecas Privadas A.C., que dirige el historiador Manuel Ramos, e incluye documentos de 24 acervos como el Antonio Vanegas Arroyo, el Enrique Valero y sucesores, el histórico Banamex, la Biblioteca del Museo Franz Mayer, el Centro Cultural Manuel Gómez Morín, Fundación Herdez, Fundación Merced, Museo de Filatelia de Oaxaca, el Archivo Histórico José María Basagoti Noriega del Colegio de San Ignacio de Loyola Vizcaínas, de la Orquesta Clásica de México y de la Fototeca General Roque González Garza de la Universidad Panamericana, entre otros. “Esta exposición nos permite redimensionar a los héroes nacionales, conocer formas de vida, usos y costumbres de una sociedad añeja y reconocer la impronta que esto ha dejado en el México contemporáneo”, señala Miranda. El experto explica que la museografía considera diversos núcleos temáticos que van, desde la formación cívica y ética del ciudadano, hasta la salud, el seno familiar o los linajes. Hay un apartado sobre niños que permite humanizar a personajes históricos; uno sobre el amor y formas de convivencia que incluyen fotografías de enlaces y cartas; sobre la experiencia del luto, la pérdida y el ritual de muerte; de la construcción de la espiritualidad en América, y del interior de los conventos femeninos. “Por ejemplo, de esta área tenemos el dato de una monja guatemalteca estigmatizada quien realizó un documento muy impactante”, cuenta. Impulsa museo nuevos proyectos Aunque la nueva sede del Museo Soumaya en la colonia Ampliación Granada recibe diariamente unos 2 mil visitantes, su antigua casa, en Plaza Loreto al sur de la ciudad, sigue con vida e impulsando nuevos proyectos. Debido a que las oficinas se cambiaron al edificio recién construido, el espacio de exposición de Plaza Loreto se amplió unos 200 metros cuadrados, lo que permitió poner en marcha una serie de actividades educativas y de relación más estrecha con los visitantes. “Aquí el público ha bajado un poco en relación al gran número de visitantes que tenemos en el otro espacio. Sin embargo, para nosotros es muy importante conservar este polo cultural. Así que seguiremos funcionando como siempre”, advierte su director, Alfonso Miranda.

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