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Silvestre Pacheco León

Foro regional de semillas nativas y recuperación del río Petatlán

Doña Carmelita se hizo cargo del almuerzo para toda la gente que bajó de la sierra a participar en el foro regional convocado por la Organización de Mujeres Ecologistas de la Sierra de Petatlán, el viernes 2 de diciembre. Días antes, cuando la dirigencia de la OMESP discutía cómo resolver el asunto del almuerzo para las personas que madrugarían para llegar a la cita, Carmelita se propuso para cargar ella sola con tanta responsabilidad, y luego que todas las mujeres dieron sus opiniones sobre lo que había que preparar, ella propuso la mejor solución para ahorrar sin que la comida faltara. Por eso quienes sabíamos lo que habría de almuerzo llegamos tempranito para saborear los ricos tamales de arroz criollo, acompañados de frijoles Flor de Mayo, los dos alimentos que por estas fechas abundan en la sierra porque los campesinos apenas están cosechando. En la explanada de la Casa de la Cultura hay grupos de mujeres adornando las mesas para la exposición de semillas y en la puerta ya dos muchachos están a cargo del registro de participantes. Mientras unos comen otros acomodan sillas. Los responsables del sonido lo prueban repetidamente en aras de la claridad. Cuando son las diez de la mañana ya se están ocupando las sillas dispuestas para los participantes y van ocho hojas que se llenan con el registro de nombres de personas y organizaciones. Los comisariados ejidales de San José de los Olivos, El Bálsamo y La Botella, fueron los primeros en llegar y esperan atentos las indicaciones de los organizadores. Las mujeres responsables de la exposición de semillas criollas y de los productos del campo han terminado de colocar las mesas y los toldos. En grupos la gente se acerca a las mesas, mira y pregunta por cada cosa que ve. Les atraen las mazorcas de granos azules, amarillos y blancos. Se detienen para ver y tocar las mazorcas de maíz sapo, regordetas y achaparradas con sus maíces brillantes y menudos que trajeron campesinos de Coyuca. Las calabazas pescuezonas vienen de la sierra de Petatlán, igual que el camote de malanga. Hay arroz criollo de dos clases, el barbón y el morado. El primero propio para tamales y el segundo para darle sabor al atole. Del Zapotillal traen el frijol negro, que al decir de las mujeres, es tan ligero y blando que, cuando más, se cuece en media hora. No así el frijol Flor de Mayo que viene de Casas Viejas, cultivado sin químicos y que todos se quieren llevar porque su color café claro les atrae, aunque su dueña repita que esa semilla es para sembrar, no para comer. En una mesa se exhiben los quesos frescos, de prensa, que trajeron del Mameyal, los que más tardan en exhibirse que encontrar quien los quiera comprar. También se exhibe el pan de suelo, redondo y esponjado. Ahora los invitados están recibiendo en sus carpetas el material escrito que contiene los documentos que se han preparado para el foro. Contiene el programa y los objetivos del foro. También el pronunciamiento de la campaña nacional para la preservación de las semillas nativas que dirigen las organizaciones coordinadas por el Programa de Intercambios, Diálogos y Asesoría para la Agricultura Sostenible y la Soberanía Alimentaria, y un pequeño folleto que describe la trayectoria organizativa de la OMESP. En cuanto hace su arribo el presidente municipal de Petatlán, Albino Lacunza, inmediatamente se siguen el gerente regional de la Comisión Nacional Forestal, Mario Antonio Mosqueda, y el Secretario de Medio Ambiente del gobierno del estado, Carlos Toledo Manzur. El presidente municipal da la bienvenida a los participantes y declara inaugurado el foro, luego felicita a Celsa Valdovinos, presidenta de la OMESP, por su empeño en la organización del evento y aprovecha la presencia de los funcionarios federales y estatales para enlistar los problemas que a su juicio impactan el ambiente en la cabecera municipal, principalmente las aguas residuales de la ciudad. Luego se escuchan las intervenciones de los funcionarios que reconocen la labor incansable de las mujeres petatlecas, para luego pasar a exponer ante el público, que ya ha llenado el recinto, los programas que cada quien financia. Mientras el representante de la Conafor asegura que se agravará el problema de los incendios forestales por efecto de la sequía y las heladas, lo que requiere de una mayor organización de los campesinos y la coordinación de la federación con el ayuntamiento, el de la Semaren ofrece asesoría para que el presidente municipal conozca las ventajas del tratamiento biológico de las aguas residuales pensando en evitar las inversiones costosas en la construcción de las plantas tradicionales cuya operación a corto plazo resulta imposible financiar. Así, entre que hay que autorizar el retiro de hasta 2 mil metros cúbicos de madera muerta en el ejido del Mameyal para evitar que con los incendios se vuelvan material combustible y el posible registro de la Unidades para el Manejo de la Fauna Silvestre en los ejidos, se va preparando el ambiente para luego escuchar a Celsa Valdovinos Ríos quien ha preparado un documento cuya lectura es un repaso de la vida de la organización de mujeres que se ha vuelto referente en el medio rural, tanto por su tesón y compromiso con la causa ambiental como por su eficacia en la estrategia para la alimentación sana y nutritiva de las familias campesinas. Mientras la lectura de Celsa se escucha, en la pared se van proyectando las fotografías que ilustran y refuerzan las palabras que dice. Son diez años de vida de su organización y también diez veces las que ha crecido en tamaño y en logros. Resalta un dato que los petatlecos de la cabecera asientan: desde el año pasado, gracias al trabajo ambiental en la cuenca, como el cuidado del bosque y las obras de retención de suelo y agua, el río de Petatlán que pasa por el puente de la carretera nacional se mantuvo vivo todo el tiempo. La diversificación de los cultivos con los huertos familiares en el territorio de la OMESP ha sido un aporte incuestionable para el desarrollo, y el rescate del arroz criollo de temporal, son hechos incontrovertibles que dan fortaleza y proyección a la organización de mujeres. Después de la intervención de Celsa, todas las demás son de reconocimiento al trabajo que ella encabeza, por eso más fuerza tienen sus reclamos de que la Conafor aún no resuelva de manera favorable la solicitud de su organización para que sea certificada como productora de semillas. Pero dijo más, denunció que el gobierno prefirió desviar los recursos que la Omesp solicitó para el establecimiento de un vivero, otorgándolo por intereses políticos a un grupo de personas sin representación que nunca lo hicieron funcionar. La voz de la dirigente campesina resonó en la Casa de la Cultura cuando dijo que nunca ha estado atenida a que el gobierno le de, pero tampoco a renunciado al derecho que su organización tiene de recibir, sobre todo cuando se nota que muchos de los recursos públicos se gastan buscando beneficios políticos inmediatos aunque después todo termine en la basura. Las intervenciones que siguieron fueron en representación de SOS Bahía, la Sociedad Protectora de Animales de Zihuatanejo y el Colectivo Costa Libre. Enrique Rodríguez saludó el trabajo de la Omesp y recordó a Felipe Arreaga, compañero de Celsa quien murió hace dos años en un accidente de carretera. Las mujeres de la Comucam de Atoyac, en voz de Rosario Dionicio León, hizo votos porque en adelante se avance en la coordinación de acciones con la Omesp para beneficio de todas las mujeres costeñas. También habló José Rosario Marroquín en representación del Centro de Derecho Humanos Agustín Pro Juárez, quien hizo un amplio reconocimiento de la Omesp y planteó la urgencia de que las dependencias públicas respeten todas las decisiones que los pueblos tomen sobre su futuro. En representación de la Campaña Nacional por el Rescate de las Semillas Nativas, Lorena Paz Paredes leyó el pronunciamiento que se difundirá en todo el país buscando crear organzación y alianza entre los campesinos e indígenas para la defensa del maíz y contra la siembra de transgénicos. Rosario Cobo, por su parte, expuso la importancia de la lucha que realizan las organizaciones que alientan la campaña también nacional, Sin Maíz no Hay País, cuyo logro más sonado es la reforma constitucional que ha reconocido a la alimentación segura, nutritiva, suficiente y oportuna como un derecho de todos los mexicanos. Al final los funcionarios de la Conafor y la Semaren manifestaron su interés para apoyar las iniciativas que surjan a favor del rescate del río Petatlán.

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