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Ernesto Villanueva

EL MUNDO AL REVÉS

*La “fuga” de Guzmán Loera

En el mundo entero se sabe que en México la corrupción ha adquirido carta de naturalización en prácticamente todas las actividades de la vida pública y privada desde tiempo atrás. La “fuga” del presunto narcotraficante Joaquín Guzmán Loera pone, una vez más, la fragilidad institucional del país con efectos de gran calado en distintos rubros. Veamos.
Primero. Resulta muy difícil (casi imposible) creer como un acto de fe que la “fuga” de Guzmán Loera es parte de las estadísticas normales de fallas al sistema en un Estado democrático de derecho. Es evidente que nadie está obligado a lo imposible, que es de humanos errar y que no es físicamente posible asegurar que siempre se observarán a rajatabla los mandatos de la ley. Estas expresiones que se pueden invocar en muchos momentos, no tienen en este caso cabida. No al menos para la percepción pública. Recuérdese que en comunicación lo que parece es y no lo que es parece. Para cualquier persona con dos dedos de frente va a resultar difícil digerir que la “fuga” fue una falla humana predecible estadísticamente y un caso de mala suerte aleatoria y punto. Para desgracia del gobierno de Enrique Peña Nieto esa salida está clausurada simple y sencillamente porque se trata de la segunda ocasión que un caso así con la misma persona sucede y por la falta de confianza ciudadana en su gobierno. Este hecho, cualquiera que haya sido la causa, hunde todavía más la fallida presidencia de Enrique Peña Nieto. Habrá que ver en el transcurso del día cómo se comportan los mercados después del caso Grecia que parecía volver a una razonable normalidad en el actual contexto económico.
Segundo. La “fuga” está teniendo ya un efecto bumerang para el gobierno de Peña Nieto en la opinión pública internacional. Este gobierno marcado por la ignorancia y la corrupción no ha salido de sus acusados problemas de conflictos de interés para navegar ahora en sus nexos con el narcotráfico, sean ciertos o no. Internamente el primer damnificado es el secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, quien de acuerdo con el artículo 5, fracciones XXV, XXVIII, XXXIV y XXXIX del Reglamento Interior de la Secretaría de Gobernación es el encargado de que lo que ha pasado con Guzmán Loera no hubiese sucedido. ¿Osorio Chong facilitador de Guzmán Loera? No se sabe. Lo cierto es que era la obligación de Osorio Chong y de su equipo cercano tener un marcaje personal sobre Guzmán Loera. Peor todavía, Osorio Chong y su gente fueron muy buenos para incriminar a la diputada local del PAN, Lucero López, por haber tipificado el inexistente “delito” de portación de amistad prohibida, lo que demuestra que el equipo de Osorio Chong sí estaba haciendo una tarea acuciosa con Guzmán Loera. Con esto se demuestra que la presencia de Guzmán Loera no era ajena a Osorio Chong y su equipo. Paradójicamente el dardo envenenado dirigido a Lucero López le pegó al gobierno federal en su línea de flotación con una tarjeta de atentos saludos de Osorio Chong, que deja al gobierno federal mudo, sin respuesta de excusarse por negligencia o cualquier otra excusa mínimamente verosímil.
Tercero. Debe quedar claro que la responsabilidad de la “fuga” de Guzmán Loera no era (no es) de este personaje, sino de las autoridades que tienen un mandato legal para ejecutar la ley, sobre todo en materia penal. Recuerdo las risibles expresiones de la imaginación neoleonesa con el gobernador al frente encabezando hace poco marchas públicas para que los presuntos responsables de delitos de alto impacto emitieran códigos de conducta o de ética, sin detenerse a pensar que el responsable era el primer marchista, el propio gobernador por no cumplir con sus deberes constitucionales. Por favor, eso es pedir peras al olmo. Otra salida que funcionó por unos meses, casi al final de su mandato, fue el pacto entre Felipe Calderón y el ex líder de la Familia Michoacana, Nazario Moreno, quien fue declarado muerto en semanas previas a las elecciones en Michoacán donde la hermana del ex presidente era la candidata a gobernadora y ni con toda la ayuda presidencial pudo cumplir su propósito. Marco Lara Klarh puso todo esta trama al descubierto en su imperdible obra Cosas de familia ¿A dónde fue Nazario? Salvo que pase algo insólito como la “captura” de Guzmán Loera en los próximos días, el legado de Peña Nieto no será sólo de corrupción e ignorancia, sino de narcotráfico en cualquiera de sus modalidades.

@evillanuevamx
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* El autor reanuda sus colaboraciones con El Sur.

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