Dictan las primeras penas de cárcel contra los empresarios implicados por el caso Petrobras
*Tres ex directores de una constructora son señalados de formar parte de una red de corrupción que se apropió de unos 2 mil millones de dólares a través de fraudes cometidos en la paraestatal
EFE
Brasilia / Nueva York
La justicia brasileña dictó ayer las primeras sentencias contra empresarios implicados en las corruptelas en la estatal Petrobras y condenó a entre quince y nueve años de cárcel a tres ex directivos de la constructora Camargo Correa.
Los condenados son el ex presidente de la empresa Dalton Avancini, el antiguo vicepresidente Eduardo Leite, ambos a quince años y diez meses de prisión, y el ex presidente del Consejo de Administración de la firma João Ricardo Auler, castigado con nueve años y seis meses.
Las sentencias fueron anunciadas por el juez federal Sergio Moro y son las primeras dictadas contra los numerosos empresarios que han sido acusados de formar parte de una red de corrupción que, durante la última década, se apropió de unos 2 mil millones de dólares a través de fraudes cometidos en Petrobras, según la propia estatal.
En todos los casos, los reos fueron hallados culpables de los delitos de corrupción activa y pasiva, lavado de dinero y fraude en licitaciones, pero la sentencia aclara que se les concederán ciertos beneficios debido a acuerdos de delación y cooperación firmados en el marco del proceso.
Algunos de esos beneficios pudieran suponer anticipar los plazos para el cumplimiento de las penas en prisión domiciliaria o mayores reducciones de las condenas por buen comportamiento.
En la misma decisión, fueron condenados a prisión el ex director de Abastecimiento de Petrobras Paulo Roberto Costa, el cambista Alberto Yousseff y Jayme Alves de Oliveira, uno de sus empleados.
En el caso de Costa, la pena fue de doce años de cárcel, y llegó a ocho años y cuatro meses para Yousseff, mientras que para Alves de Oliveira fue fijada en cuatro años.
Camargo Correa es una de las más importantes constructoras de Brasil, fue fundada en 1939, tiene actualmente unos 58 mil empleados y opera en una veintena de países, con fuerte presencia en América Latina.
La constructora forma parte de una veintena de grandes empresas privadas implicadas en las corruptelas que desde hace un año y medio se investigan en Petrobras.
Por el caso también se investiga a medio centenar de políticos, entre quienes figuran los presidentes de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, y del Senado, Renan Calheiros.
Ambos pertenecen al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que lidera el vicepresidente del país, Michel Temer, aunque el pasado viernes Cunha anunció su decisión “personal” de abandonar las filas del oficialismo y pasar a engrosar la oposición.
Por su supuesta participación en esas irregularidades, está preso Joao Vaccari, ex tesorero del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), al que pertenece la presidenta brasileña, Dilma Rousseff.
Otro flanco de la investigación intenta determinar si muchas de las donaciones que las empresas privadas vinculadas al caso hicieron a partidos políticos para la campaña electoral del año pasado fueron realizadas con dinero obtenido mediante los fraudes en Petrobras.
Una de las campañas investigadas es la de la propia Rousseff, que el año pasado fue reelegida para un segundo mandato en unos comicios que ganó por apenas tres puntos porcentuales frente al candidato opositor Aécio Neves.
Por otro lado, el vicepresidente de Brasil, Michel Temer, defendió ayer en Nueva York la estabilidad de su país y se mostró convencido de que será capaz de superar la “pequeña crisis económica” y política que vive.
Temer se expresó así en un discurso ante académicos y empresarios en el Cornell Club de la Gran Manzana, donde comenzó una visita de dos días a la ciudad.




