Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Jorge Camacho Peñaloza

Definiciones

Es preciso vivir cada minuto porque allí encontramos la salida de nuestras confusiones, la alegría de nuestros buenos momentos, la pista correcta para la decisión que ha de ser tomada. Paulo Coelho.

Faltan ochenta y un días para que termine el actual gobierno sustituto el cual como llegó se va a ir, es decir en medio de la convulsión política y social del estado, de la actuación impune de la delincuencia organizada, del choque de grupos de la sociedad entre sí, sin resolver el problema de la desaparición de los 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa, ni el de la confrontación y regulación de las policías comunitarias, ni el de las organizaciones de transportistas, ni el de las protestas de los policías de Acapulco y Chilpancingo, ni el de la corrupción y nepotismo en el gobierno del estado, ni el de la penetración del crimen en las policías municipales, en fin con el paso de los días todas las expectativas se vinieron abajo, hasta que de plano el propio gobernante sustituto sugirió que estos días de gobernar se terminaran antes de tiempo porque el estado está a punto de entrar a la quiebra.
Un año más en el desperdicio del valioso tiempo de los guerrerenses en la que parece ser la inevitable historia de los malos gobernantes que socialmente no resuelven nada pero qué tal personalmente hasta para dos o tres sucesiones consanguíneas; un año más tirado en esa historia, sin dejar saldos positivos que pudieran mencionarse como avances o soluciones a los problemas del estado.
Un año de hacer del gobierno del estado una burda extensión de la Universidad Autónoma de Guerrero, de ingresar a la filas de la burocracia a cientos de universitarios, de utilizar al gobierno para los fallidos fines políticos del rector, de hacer de la universidad el añorado sueño de los trasnochados defensores del proyecto Universidad-Pueblo, de hacer de la universidad un partido más en el escenario electoral de la entidad.
Un año más sin definiciones terminantes pero si de una actuación vacilante, timorata, relajada, autovanagloriada, para el mal ejemplo de cómo no debe gobernarse un estado con los problemas como los que tiene Guerrero.
Pero a su vez faltan ochenta y un días para el inicio de un nuevo gobierno, este constitucional surgido de la voluntad popular, de la decisión ciudadana del electorado, no obtenido de una rifa ni llegada como situación impensable.
Entre los ochenta y un días que le quedan al gobierno sustituto y que le faltan al gobierno constitucional para que inicie, los problemas estructurales y coyunturales de Guerrero están a todo lo que dan, a todo galope: muertos, bloqueos, enfrentamientos entre grupos de la sociedad, escándalos de corrupción y de colisión de gobernantes electos con la delincuencia organizada, ineficiencia gubernamental, y sin que los guerrerenses tengan quien los defienda, sin que nadie les diga hacia dónde se dirige el estado.
Entre lo que está por acabar, y si que urge que acabe, y lo que está por iniciar, que no acaba de iniciar, Guerrero atraviesa por un perfecto limbo que lo coloca en la inacción e indefensión,
La claridad de los problemas de Guerrero, su anacronismo, sus características estructurales, sus situaciones cotidianas de crisis, su conflictividad a flor de piel (casi literal), la amenaza permanente a la vida de sus pobladores, el caos que se hace normalidad, demanda definiciones fundamentales que le den sentido y esperanza a los guerrerenses, no demagogia, podes ni declaraciones sin sentido, caminos y rutas, que definan objetivos por años, semestres, trimestres y meses de gobierno, y una visión clara de donde estaremos dentro de un año, dentro de dos, tres y seis años.
La ausencia de definiciones claras, y no sólo planes de cien días o sexenales sólo sirven para pomposamente cumplir con la constitución y de referencia para el discurso gubernamental, ha permitido gobiernos de ocurrencias, de simulaciones, sometidos al voluntarismo y estado de ánimo del gobernante.
Verdaderas definiciones son las que faltan en Guerrero, que marquen rutas, convoquen a la sociedad, alienten el ánimo de los guerrerenses, que sume esfuerzos y recursos, definiciones como políticas de estado y no solo acciones de gobierno, definiciones consensuadas y no solo declaraciones y discursos personales del gobernante.
Necesitamos salir de la vacilación, la ocurrencia y frivolidad en el gobierno que tanto, pero tanto daño le han hecho a Guerrero, hasta llegar a esta situación en la que la ley no vale nada y no hay autoridad que valga; este es el último gobierno que Guerrero va a aguantar, ya no habrá otra oportunidad, de no aprovecharla la sociedad dictará las definiciones y las pondrá en práctica no se de que manera.
Vuela vuela palomita y ve y dile: a los que van a gobernar, que no se va a poder gobernar con las inercias del pasado, que nomás han demostrado que sirven para hundir más al estado.

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