Críticas a la reforma militar en Japón en el 70 aniversario del ataque nuclear contra Nagasaki
DPA / EFE
Nagasaki / Roma
Japón recordó ayer a las víctimas del lanzamiento de la bomba atómica sobre la ciudad de Nagasaki por la aviación estadunidense hace 70 años, en un aniversario marcado por las críticas al gobierno por las reformas militares en las que muchos ven el fin de la política pacifista del país.
En la ceremonia celebrada en el Parque de la Paz de la ciudad, a la que acudieron unas 6 mil 700 personas, el alcalde de Nagasaki y supervivientes de la tragedia criticaron la profunda reforma militar que ha iniciado el gobierno del primer ministro conservador Shinzo Abe y que permitiría al ejército japonés participar en operaciones en el extranjero por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial.
En su “declaración de paz”, el alcalde de la ciudad, Tomihisa Taue, pidió que Japón nunca cambie sus principios pacifistas de renuncia a la guerra, dijo refiriéndose al artículo 9 de la Constitución nipona, que prohíbe el uso de la fuerza para resolver disputas internacionales.
“El gobierno quiere que este país combata en guerras”, dijo Hirotami Yamada, secretario general del Consejo de Supervivientes de la Bomba Atómica en Nagasaki.
Abe fue además criticado porque en la ceremonia de hace tres días, cuando se recordó el 70 aniversario de la bomba en Hiroshima, no mencionó los tres principios seguidos hasta ahora por el país, según los cuales no puede producir, poseer ni permitir la presencia en su territorio de armas nucleares. Sin embargo sí los mencionó en su declaración sobre Nagasaki pronunciada ayer.
En la ceremonia estuvieron presentes supervivientes, la embajadora estadunidense en Tokio, Caroline Kennedy, la vicesecretaria de Estado norteamericana para el control de armas y la seguridad internacional, Rose Gottemoeller, y diplomáticos de otros 74 países, informó la televisión NHK.
Los participantes guardaron un minuto de silencio a las 11:02 horas, el momento exacto en que se lanzó la bomba sobre Nagasaki aquel 9 de agosto de 1945 en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial. Tres días antes habían devastado la ciudad nipona de Hiroshima con otra bomba nuclear.
En Nagasaki murieron 70 mil personas directamente y 75 mil resultaron heridas. En ese momento la ciudad tenía 240 mil habitantes.
Ante tal destrucción, el imperio japonés capituló el 15 de agosto. Hiroshima y Nagasaki, las primeras ciudades devastadas por bombas nucleares, se convirtieron entonces en símbolo por la paz.
Por su parte, el papa rememoró ayer el bombardeo nuclear contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, un hecho que constituye “un perenne llamamiento” a la humanidad para que repudie la guerra y acabe con estas armas.
En estos términos se expresó el pontífice tras el rezo del Ángelus dominical, que coincidió con el septuagésimo aniversario del bombardeo atómico estadunidense contra la ciudad japonesa de Nagasaki, después de recordar el pasado jueves el de Hiroshima




