Carlos García Jiménez
BAJO EL ALA DEL SOMBRERO
* ¡Zapata vive… la lucha sigue!
*Cuando el campesino pueda decir “soy hombre libre, no dependo de nadie más que de mi trabajo”, entonces diremos que nuestra misión ha concluido.
Manifiesto zapatista. 1916.
El pasado 8 de agosto en muchas partes del país se conmemoró el 136 natalicio de quien tras el estallido de la Revolución Mexicana fuera llamado el Atila del sur –en referencia al rey de los hunos que a fuerza de hordas de esclavos invadió al poderoso imperio romano en el año 441– porque con su movimiento insurrecto y proclama agrarista le dio sentido y fundamento a esa gesta histórica que en principio solo planteaba la caída del dictador Porfirio Díaz
Fue el levantamiento de los campesinos surianos, liderado por el General Zapata, el que mejor expresó la lucha por la tierra y le dio el sentido social a la Revolución Mexicana, a pesar de la fortaleza militarista e ideología antireeleccionista, antidictatorial y constitucionalista de los caudillos norteños con quienes se vinculó en algunas etapas del periodo revolucionario.
Emiliano Zapata Salazar nació en Anenecuilco, Morelos, el 8 de agosto de 1879. Fue el noveno hijo de una familia campesina. De joven se dedicó a la arriería y a domar caballos, oficio por el que fue contratado por muchas haciendas, y le permitió conocer las injusticias que en ellas se vivían. En 1909, tras recrudecerse la política agraria del régimen porfirista a favor del acaparamiento de tierras, fue nombrado presidente del Consejo Agrario de su comunidad, en virtud de su carisma y radicalismo para abordar los temas agrarios. Así que su primera decisión fue armar a los campesinos de su comunidad para ocupar la hacienda El hospital y devolver las tierras a sus dueños originales. Esta acción campesina tuvo resonancia en todo Morelos y en los estados colindantes, justamente en momentos en que desde el norte del país se preparaba el estallido de la Revolución.
La bola –término que hacía referencia a los grupos de campesinos pobres– que se levantó en armas tras el estallido de la Revolución (20 de noviembre de 1910), encontró en el liderazgo de Emiliano Zapata su foco de unificación y representación. Fue al calor de la recuperación de las tierras usurpadas por las haciendas que se formó el Ejercito Libertador del Sur que naturalmente tenía a Zapata como su líder principal.
De 1910 a 1919 el movimiento zapatista morelense se extendió a Guerrero, Puebla, Estado de México y Oaxaca, conformando un ejército de más de 30 mil campesinos armados que en distintas épocas del año combinaban la actividad militar con la siembra y cosecha de alimentos. Mediante este ejército el zapatismo logro incluir el tema agrario en el Plan de San Luis (1910), luego frente a la traición maderista el zapatismo lanzó su propio Plan de Ayala (1911), y luego en la etapa constitucionalista impulsó la Ley Agraria (1917).
Consecuente con la causa agrarista Emiliano Zapata nunca se doblegó ante las traiciones de los distintos gobiernos provisionales, tal como lo expresó en una carta a Francisco I. Madero cuando éste una vez en el poder le solicitaba el “licenciamiento” de sus tropas: “Señor Madero: Yo no entré a la Revolución para hacerme hacendado. Si valgo en algo es por la confianza que en mi han depositado quienes creen que les vamos a cumplir lo que se les tiene ofrecido”.
Cuando el zapatismo, al amparo de las leyes logradas, tomaba haciendas con las armas en la mano y las devolvía a los campesinos, aconteció el cobarde asesinato del líder agrarista (10 de abril de 1919). No obstante que la ofensiva carrancista y obregonista se propuso erradicar al zapatismo y a su líder, éste a 136 años de su natalicio, todavía sigue cabalgando ecuánime no solo en las entidades del sur del país, sino también en el norte y sureste, pero también en muchos países de América Latina.
El legado de Zapata
A propósito de la conmemoración de un año más del natalicio del General Zapata valen la pena las siguientes preguntas: ¿qué circunstancias históricas y carácter personal hicieron que Zapata emergiera como líder indiscutible de la Revolución? ¿Por qué el zapatismo sigue cabalgando y ondeando su bandera en muchas regiones rurales y urbanas del país? ¿Cuál es la herencia de Zapata y del movimiento zapatista a las actuales generaciones? ¿Cómo caracterizar al zapatismo de hoy? ¿De qué manera el zapatismo, bajo sus diversas modalidades y visiones locales, puede unificar el descontento social frente a la política del actual mal gobierno?
En un acto conmemorativo singular, organizado en Morelos –cuna del zapatismo– por la Universidad Campesina del Sur (Unicam-Sur), se desarrolló un diálogo franco entre campesinos y estudiosos del zapatismo. Algunas reflexiones fueron las siguientes:
–El zapatismo actual es un movimiento social protagonizado por una generación nueva que impulsa la autonomía comunitaria y la transformación del país desde abajo, considerando los principios indígenas de: “mandar obedeciendo” y “para todos todo, para nosotros nada”
–La lucha por la tierra hoy se transfigura en la defensa del territorio, entendido éste como el espacio en donde coexisten de manera cohesionada la tierra, el agua, el aire, el sol, la biodiversidad, la historia, los saberes y la organización comunitaria tradicional.
–La agricultura campesina se diversifica e incorpora tecnologías agroecológicas para producir alimentos de manera local y sin deteriorar el medio ambiente.
–La rebeldía zapatista nutre los movimientos sociales que luchan contra la impunidad e injusticia gubernamental; ejemplos emblemáticos son los movimientos de los 43 desaparecidos, de los otros desaparecidos y de los presos políticos.
De ese diálogo se concluyó que el desafío del zapatismo actual es unificar el descontento social, estructurarlo en una instancia efectivamente plural y formular un nuevo Plan de Ayala. Todo ello en el mismo espíritu del mensaje que el Estado Mayor zapatista hizo público el 15 de abril de 1919:
“El general zapata al morir nos ha dejado una herencia de abnegación, de espíritu de sacrificio, de amor acendrado a la colectividad, de indiferencia ante el peligro, de fe firmísima ante las dificultades, de constancia y valor indomable para la lucha, de alta nobleza y supremo desdén para todo lo que sea interés personal, ambición y egoísmo”
Al finalizar el acto conmemorativo, se inauguró el auditorio Revolución del Sur de dicha Universidad Campesina y se develó un busto del general Zapata consistente en quitarle un pasamontaña –símbolo del zapatismo chiapaneco y de los movimientos de autodefensa–, teniendo como trasfondo la consigna hoy presente en todos los movimientos sociales: ¡Zapata vive…la lucha sigue!
A pleno sol….se organizan movilizaciones campesinas a nivel nacional para revertir la estrategia Presupuesto base cero mediante la cual el gobierno federal pretende eliminar programas sociales y de fomento productivo que en la práctica significarán menos inversión pública para el campo, y por lo tanto más hambre, pobreza, dependencia del exterior y deterioro del medio ambiente… El nombramiento de Elizabeth Patrón como consejera del Instituto de Transparencia y Acceso a la Información Pública (Itaig) es una señal para el reconocimiento de la legalidad y la perspectiva de género en la Legislatura que afortunadamente ya va de salida.




