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Los 43 normalistas no fueron quemados en el basurero de Cocula, concluyen expertos

*Un perito llamado por el grupo de la CIDH dictaminó que es científicamente imposible incinerar 43 cuerpos en la forma en que relataron los presuntos autores materiales, lo que fue presentado como la “verdad histórica” por la PGR

*El C-4 sirvió para coordinar a militares y fuerzas de seguridad pública que operaron el 26 de septiembre en Iguala, dice el GIEI en su informe de seis meses de trabajo que presentó ayer

*Un hombre atlético, desde una casa en el centro de Iguala, coordinó las agresiones

*Hubo nueve ataques directos contra los estudiantes, bajo la observación de militares, policías federales y ministeriales, que nada hicieron para protegerlos

*Sugieren investigar un autobús con droga que sin saberlo habrían tomado los normalistas

No fueron quemados en el basurero de Cocula los 43, concluyen expertos; llaman a buscarlos con vida

*Francisco Cox afirmó que la agresión contra los normalistas fue masiva e iba en aumento, “los hechos empiezan con disparos que los mismos normalistas decían que eran al aire, luego directos, contra las luces, contra las personas que huyen”. El C-4 sirvió para coordinar a militares y fuerzas de seguridad pública que operaron el 26 de septiembre en Iguala, dice el GIEI en su informe de seis meses de trabajo que presentó ayer

Lourdes Chávez

Chilpancingo

Con base en peritajes de un experto galardonado por su trayectoria en el tema de seguridad y fuego, el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) descartó en definitiva que los 43 alumnos de la Normal Rural de Ayotzinapa detenidos desaparecidos hayan sido incinerados en el basurero de Cocula, y reiteró el llamado a las autoridades a seguir su búsqueda con vida.
En las conclusiones del informe de seis meses de trabajo, el GIEI (que se formó para investigar la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, por petición de los padres a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y auspiciado por ésta y aceptado por el gobierno de México) también descarta que los normalistas hayan ido armados a Iguala o que pretendieran boicotear un acto político como indican las declaraciones de los policías implicados en los crímenes del 26 y 27 de septiembre.
Pidieron que se replantee la investigación en general y que se reunifiquen los expedientes en una sola causa penal, que se mantengan los procesos de búsqueda, que se investiguen hornos de cremación en municipios de la región y se actualice el mapa de fosas.
Destacaron las comunicaciones de Centro Estatal de Control, Comando, Comunicaciones y Cómputo (C-4), que hasta hace poco supieron que sirvieron para la coordinación de emergencias de distintas fuerzas de seguridad pública y militares que operaron esa noche.
En este sistema C-4, los expertos escucharon las conversaciones oficiales con silencios durante las agresiones, que no implica que no hayan tenido comunicación, como sugiere un reporte en el expediente del coordinador de Protección Civil de la Zona Norte, al subsecretario de Protección Civil municipal a través de C-4.
El funcionario estatal mencionó en el C-4 que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) “manejó información restringida”.
Por este dato y otras intervenciones directas de los militares en distintas escenas, los expetos insistieron en su petición de las entrevistas personales con militares de la 27 Zona Militar, que no fueron autorizadas.
Ayer se informó que agentes de inteligencia militar vigilaron a los normalistas desde que supieron que se dirigían a Iguala, y estuvieron frente al TSJ cuando un grupo de los desaparecidos fue detenido por policías municipales.
Por medio del C-4, los expertos conocieron que los soldados fueron los primeros en llegar al auxilio del equipo de fútbol de Los Avispones atacados a balazos esa misma noche, y que tras el reporte de un cuerpo sin vida por el camino El Andariego –que luego se supo era Julio César Mondragón Fontes, el normalista del rostro desollado–, los militares fueron los primeros en llegar al lugar.
Recordaron que hay denuncias de normalistas contra militares que los hostigaron y amenazaron cuando buscaron refugio y atención médica en la clínica privada Cristina, para Edgar Andrés Vargas, herido en la la avenida Álvarez durante el ataque de hombres de negro encapuchados, después de la agresión de los policías municipales.
En esa agresión fue la última vez que los estudiantes vieron con vida a julio César Mondragón, que como todos estudiantes salieron corriendo del lugar para protegerse de las balas.
Los expertos recordaron que los soldados negaron cualquier maltrato a los estudiantes, ellos dijeron que les ofrecieron seguridad y que la herida en el rostro de Edgar era superficial. Sin embargo, el normalista aún no se recupera de un trauma facial, perforación del rostro y fractura en el maxilar.
Indicaron que Edgar tardó más de una hora en recibir atención, sin poder hablar escribió a sus compañeros un mensaje en el celular: “sáquenme de aquí ya no aguanto más”, pues el médico de la clínica llegó pero no lo atendió.

El ataque a Los Avispones, brutal, desproporcionado: Cox

El experto Francisco Cox subrayó que la agresión contra los normalistas fue masiva e iba en aumento, “los hechos empiezan con disparos que los mismos normalistas decían que eran al aire, luego directos, contra las luces, contra las personas que huyen…”
Como referencia señaló el autobús del equipo de primera división de Chilpancingo,  “agredido de forma brutal, desproporcionada y sin sentido ¿Cómo es posible esto?, ¿cuál es la explicación de una agresión de este tipo?”, insistió.
Consideró que el autobús de Los Avispones fue atacado porque los agresores tenían la indicación de no dejar salir a ningún autobús con normalistas, como ocurrió con dos autobuses en la carretera frente al Tribunal Superior de Justicia (TSJ), pero el camión de Castro Tours de los futbolistas, fue encañonado por ambos lados y les dispararon cuando iba en movimiento.
Ahí murió un adolescente, David José García Evangelista, el chofer del camión resultó herido y murió al llegar al hospital, la balacera alcanzó a tres taxis que pasaban por el lugar, y también murió un ama de casa.
Precisaron que el sistema de C-4, reportó puntualmente los primeros momentos desde la llegada de los estudiantes a Iguala, pero entre 11 y 12 de la noche, sólo se registró una llamada. En este lapso ocurrió el segundo ataque de policías municipales a estudiantes y la rueda de prensa en Avenida Álvarez, donde fueron atacados por tres encapuchados vestidos de negro con ráfagas.
En cambio, hicieron un seguimiento puntual de lo que ocurría en el crucero de Santa Teresa, con los disparos al equipo de los Avispones.
El experto destacó que los estudiantes no estaban armados.

El basurero de Cocula

Sobre la tesis que sustuvo la Procuraduría General de la República (PGR) como la “verdad histórica” con la que pretendió cerrar la investigación, de que los 43 normalistas desaparecidos fueron calcinados en el basurero de Cocula, como dijeron los detenidos, los expertos informaron que ante muchas inconsistencias, desde el modo de preparación y contradicciones en distintos hechos, desde los horarios en que recibieron a los estudiantes, convocaron a un perito externo.
Encargaron los peritajes al experto peruano José Torero, que tiene maestría y doctorado en seguridad y fuego, ha recibido diversos premios por le manejo de fuego y la seguridad con el fuego, y tiene residencia en la universidad de Queensland, Australia.
Informaron que José Torero estuvo en el basurero de Cocula el 12 de julio con el grupo de expertos.
El profesor consideró que en un fuego al aire libre donde 30 por ciento del calor se irradia hacia los lados, el resto sube hacia el aire y que sólo el 1 por ciento se destina al consumo del objeto a quemar o incinerar, se requiere 700 kilos de madera, 310 kilos de neumático y 12 horas de incineración para quemar un cuerpo.
En el caso de 43 cuerpos, la carga de combustible de madera debería ser 30 mil 100 kilogramos de madera, 13 mil 350 kilogramos de neumáticos y mantener el fuego durante 60 horas, que implicará un incendio forestal en la zona.
Según la versión de los presuntos sicarios detenidos, los estudiantes fueron consumidos hasta transformarse en cenizas en 16 horas, así que, con base en evidencia científica, los expertos descartaron la versión oficial por falta de veracidad.
El GIEI expresó su convicción de que los muchachos no fueron incinerados, y que las autoridades deben continuar su búsqueda mientras el paradero es incierto.
Francisco Cox añadió que los eventos del 26 de septiembre no deben separarse de la desaparición forzada y la búsqueda de los normalistas, pues la coordinación tan compleja de eventos, no pudo llegar a la destrucción de la evidencia en una sola noche, en una misma operación.
También denunciaron que no hay coincidencia en uno de cinco autobuses implicados en los eventos del 26 de septiembre, y pidieron la aplicación de peritajes de expertos en análisis para que de manera concluyente determine si fue parte de los eventos del 26 de septiembre.
Pidieron que se replantee la investigación en general y que se reunifiquen los expedientes en una sola causa penal, que mantengan los procesos de búsqueda, que se investiguen hornos de cremación en municipios de la región y se actualice el mapa de fosas.

Un hombre atlético, desde una casa en el centro de Iguala, coordinó las acciones contra los normalistas

*Hubo nueve ataques directos contra los estudiantes, bajo la observación de militares, policías federales y ministeriales, que nada hicieron para protegerlos, indica el informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes de la CIDH. Desde que los estudiantes entraron a la ciudad, a las 5:59 de la tarde, militares y policías federales fueron informados de sus movimientos y se concentraron en la caseta de peaje

Lourdes Chávez

Chilpancingo

Un hombre atlético, que aún no ha sido identificado, coordinó las acciones contra los alumnos de la Normal Rural de Ayotzinapa, desde una casa blanca con portón negro en el centro de Iguala, reveló un chofer de autobús detenido frente al Tribunal Superior de Justicia en Iguala, donde una parte de los 43 normalistas fue detenido y desaparecido el año pasado.
Del testimonio de ese chofer habló la abogada Claudia Paz y Paz, de nacionalidad Guatemalteca, del Grupo Interdisciplinario de Expertos independientes (GIEI), en la presentación el informe de seis meses de investigación sobre los hechos del 26 de septiembre que se transmitió ayer por internet.
El experto Francisco Cox, de Chile, denunció que en nueve escenas de ataques directos, hubo mucha observación al menos de policías federales, ministeriales y militares de inteligencia del 27 Batallón de Infantería, que nada hicieron para proteger a 180 víctimas directas, seis ejecutadas, 80 víctimas perseguidas bajo atentado contra sus vidas, 43 desapariciones forzadas y 700 familiares directos afectados por el dolor y el miedo.
Entre las revelaciones, se informó que tuvieron acceso a un video de la terminal de autobuses de Iguala “que no había sido destruido” en alusión a los viodegrabaciones de las cámaras del  seguridad en el Poder Judicial que ya no existen. Asimismo, que el normalistas Julio César Mondragón, fue torturado, muerto a golpes en la cabeza y desollado del rostro postmorten.
A partir del video de la terminal de autobuses, cuando los estudiantes estuvieron en ese lugar, se confirmó que los alumnos se trasladaban en cinco autobuses, pero en el expediente judicial sólo consignan cuatro camiones. Subrayaron que la PGR debe determinar el paradero del camión que no ha sido mencionado, y que según declaraciones de policías involucrados, se quedó en la terminal, destruido por los estudiantes.
De los hechos frente al TSJ, revelaron que fueron dos los autobuses detenidos en ese lugar, a una distancia de cien metros uno del otro, en distintos momentos, y que los ataques se extendieron más tres horas, incrementando en el tiempo la intensidad de violencia.

Hechos documentados por expertos

A las 5:35 de la tarde del 26 de septiembre de 2014, dos camiones de la Estrella de Oro salieron de la Normal Rural Ayotzinapa con unos cien estudiantes rumbo a Chilpancingo, a decomisar autobuses para su traslado a marcha del 2 de octubre. Todos son de primer grado, menos seis, cuatro son de segundo año y dos de tercero.
En Chilpancingo se encontraron con policías federales, “sólo por esa razón” se dirigen a Iguala, al crucero de Huitzuco (o Rancho del Cura) y a la caseta de peaje.
A las 5:59 de la tarde, en C-4 (comando de comunicaciones que coordina acciones entre corporaciones de policías y militares) reportaron que normalistas de Ayotzinapa se dirigen a Iguala. Desde ese momento se concentran policías federales en caseta de peaje y hombres de inteligencia del 27 Batallón de Infantería.
Entre 7 y 8 de la noche, los estudiantes llegan al crucero de Huitzuco y a la caseta de cuota, a pedir cooperación entre los automovilistas.
En el crucero de Huitzuco, ocho normalistas abordaron un tercer autobús de la línea Costa Line, y tras hablar con el conductor, acordaron llevar a los pasajeros a la terminal de autobuses y después regresaría con ellos a la Normal.
A las 8:45 de la noche, por disposición del conductor, entraron la terminal, bajaron a los pasajeros, y el chofer encerró a los estudiantes en el vehículo. Los normalistas encerrados pidieron ayuda a sus compañeros por celular.
Precisaron que antes, a las 7:40 de la noche, terminó el informe de la presidenta del DIF municipal, María de los Ángeles Pineda Villa, y así se desechó la versión de que los normalistas pretendían boicotear ese acto político.
Del video, detallaron que se ve llegar a los dos autobuses de la Estrella de Oro a la puerta principal de la terminal, con normalistas de Ayotzinapa que van a ayudar a sus compañeros y salen de ahí con tres autobuses más.
A las 4:30 de la tarde dos autobuses Costa Line salieron de la terminal por la calle Galeana, rumbo a la avenida Juan Álvarez, que termina en el Periférico Norte. Otro autobús de la Estrella de Roja, el que no ha sido incluido en la investigación oficial, salió por la puerta de atrás, a la calle Altamirano. Desde ese momento aparecen en la escena policías municipales con armas en mano.
Al salir el último autobús, se reportó una llamada a la terminal del secretario de seguridad Pública municipal, Felipe Flores, para decir a los directivos que no se preocuparan, que los estudiantes sólo se llevarían los autobuses.
Un autobús que salió por la calle Galeana cambió de rumbo de la caravana porque el chofer no conocía la ruta, se separó del camino “sin saber que los esperaban adelante”, dijo Claudia Paz. En cinco autobuses, los normalistas hicieron tres diferentes trayectorias.

Los ataques

A las 9:35 de la noche se reportó la llamada de los primeros disparos contra la caravana de tres autobuses de estudiantes que avanzó por calle Galeana, perseguidos por cuatro o cinco patrullas de la policía municipal. Al llegar a la avenida Álvarez, los disparos que primero fueron al aire, se dirigieron a los autobuses.
A las 9:40, al final de la calle Álvarez, donde topa con Periférico Norte, una mujer policía atraviesó la patrulla 002  para obstruir el paso. La policía se retira y varios estudiantes se bajan de los autobuses para mover el vehículo. Les disparan y es herido en la cabeza el normalista Aldo Gutiérrez, que sigue hospitalizado en estado de coma. Su familia aún espera un milagro.
A las 9:48, se reciben las primeras llamadas pidiendo ayuda de ambulancias. Sin poder avanzar, los estudiantes salen del autobús y se reanudan los disparos de manera directa. Los estudiantes se refugian entre dos autobuses Costa Line, donde un estudiante fue herido de la mano, y sufrió amputación de varios dedos.
A las 10:20 de la noche, un normalista sufre una crisis asmática y es evacuado del lugar, y contra el último autobús de la caravana de tres camiones, en el camión Estrella de Oro 1568, hay otro ataque a balazos y es herido un normalista desaparecido. No mencionan su nombre.
Todos los estudiantes del autobús 1568, son obligados a bajarse, tirarse al suelo, les apuntan con armas y los suben en seis o siete patrullas, a la vista de sus compañeros. Algunas versiones coinciden en que los llevaron a la cárcel municipal o barandillas, se habla de entre 12 y 17 estudiantes que llevaron a la cárcel y se encuentran desaparecidos.
Al mismo tiempo, al frente de la caravana un “policía con bigote blanco amarilleno”, en un ríspido diálogo daba órdenes a los estudiantes para que se retiraran de lugar,  así como a los policías.
En ese punto, consta en los expedientes, llegaron federales y ministeriales que observaron los hechos y se retiraron del lugar sin atender ni proteger a los normalistas.

Frente al TSJ, ministeriales, federales e inteligencia militar

Por otro lado, rumbo al Periférico Sur, al autobús Estrella de Oro 1531, el chofer recibió la indicación de salir a Chilpancingo lo antes posible, pero al llegar al puente frente al TSJ, fue obligado a detenerse también interceptado por municipales.
Todos los normalistas que se encontraban en ese autobús, fueron detenidos y están desaparecidos.
Las declaraciones de policías municipales en prisión, refieren que en ese lugar había policía federal y ministerial y un agente de inteligencia militar.
El militar reveló que los normalistas no se querían bajar del autobús y lanzaron piedras a los uniformados. Los policías municipales rompieron los cristales de las ventanas con ramas y lanzaron gases lacrimógeno y gas pimienta para obligarlos a salir.
“El mismo militar señala que los jóvenes gritaban, que los bajaron del autobús esposados y los tiraron al piso.  Otro testigo dice que los subieron a patrullas y los llevaron en dirección a Huitzuco, es decir, no con dirección al centro de Iguala”, como correspondía a la detención.
Los dos choferes de autobuses Estrella de Oro fueron golpeados y liberados esa misma noche, pero uno “fue llevado a una casa en el centro de Iguala, refiere que es una casa blanca con portón negro, había un hombre de complexión atlética, le preguntaron qué hacemos con ellos, les dijo ya saben ustedes qué tienen que hacer. Cuando estaban a punto de partir, les dijo, liberen”.
“Esta circunstancia nos indica que el operativo era dirigido por una persona que no hemos identificado y que el operativo fue coordinado por una persona, (que daba) todas las órdenes”.

El quinto autobús

Sobre el autobús que no ha sido documentado en el expediente, indicaron que se detuvo un momento en la terminal porque el chofer necesitaba recoger ciertos documentos y salió rumbo a Periférico Sur.
Llegó a pocos metros del otro autobús Estrella de Oro (frente al TSJ), donde también fue detenido por policías municipales y estatales, que bajaron a los estudiantes y los encañonaron con armas AR-15 a una distancia de 6 a 8 metros.
Los normalistas huyeron hacia un cerro, en la colonia Pajaritos, regresaron al Periférico a las 11:30 de la noche, con sus compañeros y en el trayecto, fueron perseguidos de nueva cuenta por policías municipales y estatales.
A las 11:30, reunidos en la calle Juan N. Álvarez, se concentraron más normalistas de Ayotzinapa, activistas y periodistas locales, y cuando estaban en una improvisada conferencia de prensa, desde una camioneta Pick up, negra, tres personas vestidos de negro y encapuchados, dispararon ráfagas directas y mataron a Julio César Ramírez Nava y Daniel Solís Gallardo, que recién llagaban a dar apoyo a sus compañeros.

Sugieren expertos investigar un autobús con droga que sin saberlo habrían tomado los normalistas

Lourdes Chávez

Chilpancingo

Los normalistas fueron atacados y desaparecidos por la Policía Municipal de Iguala debido a que tomaron, sin saberlo, un autobús con droga oculta en su interior, señala una línea de investigación del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI).
En sus conclusiones, el grupo explica que los estudiantes tomaron tres autobuses en la terminal de Iguala, incluido un Estrella Roja 3278. Al salir de la terminal, hicieron una parada para que el chofer bajara a “entregar unos papeles”.
El vehículo fue detenido poco antes del Palacio de Justicia, en la carretera Iguala – Chilpancingo. Según testimonios, policías federales los hicieron bajar del autobús mientras les apuntaban con rifles AR-15, negándose a dejar que salieran de Iguala.
A 100 metros de los hechos, la Policía Municipal disparaba contra otro autobús con estudiantes.
Los jóvenes salieron huyendo rumbo a la colonia Pajaritos, donde fueron perseguidos por personas en patrullas y motocicletas. Algunos estudiantes fueron refugiados en casas aledañas por los vecinos de la zona, y otros se escondieron en el cerro.
La existencia del quinto autobús fue borrada de dos consignaciones en las Procuradurías bajo el argumento de que había sido destruido por los normalistas, aunque no existía evidencia de ello.
El GIEI obtuvo de la PGR el video que demuestra la salida del autobús de la terminal, pese a que éste no estaba incluido en el expediente.
“Las circunstancias relacionadas con los acontecimientos vinculados con este autobús no fueron documentadas, ni procesadas como escena del crimen por parte de las autoridades correspondientes, razón por la cual no puede realizarse un análisis de escena del crimen”, señala el informe.
Al inspeccionar el quinto autobús, el GIEI se dio cuenta que no era el mismo vehículo que el observado en el video, lo cual se comprobó mediante el peritaje de un experto en video.
El ocultamiento del quinto autobús llevó a los expertos a sospechar que éste podría ser la razón de la severa agresión en contra de los estudiantes.
Con base en documentación de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos, (DEA, por sus siglas en inglés) los expertos descubrieron que existen procesos judiciales por casos de narcotráfico entre Iguala y Chicago, así como un proceso judicial en que un autobús de Iguala fue modificado para transporte de narcóticos.
“El grupo piensa que se debe analizar si esta es una hipótesis viable y que va al fondo de la cuestión sobre este quinto bus y la posible motivación del ataque a los normalistas”,  dijo el investigador Carlos Beristain, integrante del grupo de expertos reunidos por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
“Los objetivos del ataque apuntan a que estuvo dirigido a no dejar salir los buses de Iguala. Cuando ya habían salido de Iguala, fue detenerlos donde habían salido y, cuando parecía que salían huyendo, el caso del bus (del equipo de fútbol) Los Avispones, acabar con cualquier posibilidad de huída”.
Los padres habían pedido que se revisara la veracidad de la información

En su informe de labores, el GIEI recomendó al gobierno mexicano una investigación del posible traslado de estupefacientes en el transporte público, y como parte de sus indagatorias, solicitó estudios del narcotráfico entre Iguala y Chicago, de investigaciones que han llegado al ámbito fiscal en Estados Unidos.
Los expertos dijeron que hay datos de que se usan autobuses modificados para el transporte de droga.
Extraoficialmente es una versión extendida en las esferas de gobierno que surgió de los policías municipales de Iguala que fueron llevados a un curso en Tlaxcala, unos días después de 26 de septiembre.
La versión trascendió a la Normal Rural de Ayotzinapa, y los padres de los normalistas desaparecidos exigieron revisar su veracidad.
Según esta hipótesis, los normalistas que llegaron para tomar camiones para trasladarse a la marcha del 2 de octubre a la ciudad de México, sin saberlo abordaron un autobús con un cargamento de droga, en el crucero de Huitzuco, eso habría desencadenado la masacre de seis personas y la desaparición forzada de 43 estudiantes.

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