Federico Vite
¿Y dónde está el autor?
Seguramente el nombre de Stieg Larsson le resulta conocido. Es el autor de Millennium, una saga de originalmente tres libros (Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con un cerillo y un galón de gasolina, y La reina en el palacio de las corrientes de aire) en los que Mikael Blomkvist y Lisbeth Salander reordenan el mundo, emprenden luchas a favor de la libertad de expresión y esencialmente resuelven intrincados casos policiales. Este año, ingresa al panorama literario la novela que culmina la saga. Lo que no te mata te hace más fuerte fue escrita por otro sueco, David Lagercrantz, quien retoma el legado de Stieg.
Larsson generó en la primera década del siglo XXI que la pasión de los lectores se desbordara, rápidamente se tradujeron los tres volúmenes que el autor nunca vio publicados, pues murió meses antes de que la primera de las novelas apareciera en las librerías. Después de que Los hombres que no amaban a las mujeres prácticamente se vendiera como pan caliente, los productores de cine y de televisión buscaron los derechos de estas novelas porque vieron una enorme mina de oro. Los personajes creados por este sueco que trabajó durante años como un reportero grisáceo siguen dando mucho de qué hablar. Aparte de que Larsson amasó una fortuna que no disfrutó y cimentó el aura dorada de la nueva novela sueca, creó un fenómeno editorial difícilmente repetible en el que 75 millones de lectores, cuatro de ellos en español, aceptaron en su vida a Salander y Blomskvist, un dúo memorable.
A prácticamente 10 años de que saliera la primera novela de Larsson, la editorial Destino publica este 2015 Lo que no te mata te hace más fuerte, de David Lagercrantz, la cuarta novela de la saga Millennium. En un libro de 656 páginas caben muchas cosas, sobre todo, una promesa que realmente no parece literatura sino un intento desesperado por renovar glorias pasadas, por pulir trofeos, por poner los reflectores en un muerto.
Lagercrantz, de 52 años, es autor de varias novelas y libros de no ficción. En 2011 publicó Soy Zlatan Ibrahimovic, un libro que se vendió muy bien en Suecia, Francia y España. Una biografía clave para que se eligiera a este hombre como el continuador de la saga creada por Larsson. Lagercrantz vive en Södermalm, en Estocolmo, el barrio que millones de lectores aprendieron a recorrer con Salander y con Blomskvist.
Traer nuevamente a la vida los personajes que fueron sepultados junto a sus autores es una empresa más de erudito que de creador, porque no se harán cambios en los personajes, muy apenas aparecerán en la trama los guiños, los juegos literarios, las licencias poéticas del ejecutante ante el creador. Se extiende una serie de curiosidades a la manera de un rompecabezas, no creo que se haga literatura, por supuesto. Pero la magia de la industria editorial no es precisamente la literaria, sino darle continuidad al asombro, en este caso, en ventas.
Recuerdo por ejemplo un caso excepcional en el que John Banville sacó del retiro al detective Philip Marlowe, pero más que un acto de creación, insisto, Banville mostró el gran respeto y conocimiento que tiene por un personaje. Ajustó las acciones de Marlowe a un contexto, pero ese personaje se iba adentrando en nuevo mundo creado por Banville, se redescubría y ese hecho dotaba de mayor verosimilitud el ejercicio creativo, novelístico, literario.
La cuarta y definitiva entrega de Millennium fue escrita por Lagercrantz siguiendo la voluntad de Erlam y Joakim Larsson, padre y hermano menor de Larsson, quienes se encargan de gestionar el legado del escritor. En esta historia, Lisbeth Salander está inquieta. Ha participado en un ataque hacker sin razón aparente y asume riesgos que usualmente evitaría. Mientras tanto, la revista Millennium ha cambiado de propietarios. Quienes le critican, insisten en que Mikael Blomkvist ya es historia. Una noche, Blomkvist recibe la llamada del profesor Frans Balder, un eminente investigador especializado en Inteligencia Artificial quien afirma tener en su poder información vital para el servicio de inteligencia estadunidense. Su as en la manga es una joven rebelde, un bicho raro que se parece mucho a alguien a quien Blomkvist conoce demasiado bien. Mikael siente que esa puede ser la exclusiva que él y Millennium necesitan, pero Lisbeth Salander, como siempre, tiene sus propios planes. El destino nuevamente reúne a estos personajes. Aquí culmina la saga que hace 10 años emprendió una sorprendente aventura literaria.
Aunque entendido de otra manera, sacar del retiro a Blomkvist y Salander, desempolvarlos, también podría valorarse como el inicio de una lucha poderosa e ingente contra la muerte, claro, siempre y cuando sea redituable para los herederos de Larsson. Que tengan buen martes.




