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Rosa Icela Ojeda Rivera

El Instituto Municipal de la Mujer y la equidad de género

La licenciada Guadalupe Gatica Rojas, jefa del Departamento Jurídico del Instituto Municipal de la Mujer de Acapulco, herida la mañana de ayer en el ataque que un sujeto llevó a cabo en sus oficinas, se halla con vida, y lo celebramos ampliamente.
Lo ocurrido motiva una reflexión sobre la forma en la que operan instituciones como ésta cuyo objetivo es contribuir a reducir la brecha de desarrollo humano entre mujeres y hombres por medio de acciones y programas que proporcionen el acceso a servicios, así como el ejercicio de derechos que contribuyan a la construcción de una vida digna para mujeres y niñas.
La clave está en el origen de estas instituciones. Lo primero que los gobiernos federales, estatales o municipales reconocen tácita o explícitamente cuando ponen en marcha una institución especializada para la atención de las mujeres, es que son las mujeres quienes sufren desigualdad, discriminación y violencia por razones de género, es decir, por el solo hecho de ser mujeres. Para revertir esta situación y también para cumplir con los acuerdos del Estado mexicano en los organismos internacionales de los que forma parte, adopta medidas temporales, orientadas a resolver algunos de los problemas que genera su exclusión del desarrollo económico, político, cultural, y social. Esa es la razón de ser de las instituciones para la atención de las mujeres.
El Instituto de la Mujer del Municipio de Acapulco de Juárez se creó durante el gobierno de Zeferino Torreblanca como Dirección de la Mujer y Grupos Vulnerables. Su denominación denotó una visión asistencialista sin perspectiva de género, a pesar de ello, resultó positiva su creación. Durante el gobierno de Alberto López Rosas dicha dependencia cambió de Dirección de la Mujer y Grupos Vulnerables a Instituto Municipal de la Mujer, el cambio afectó la jerarquía de la institución.
Actualmente el Instituto Municipal de la Mujer funciona como un organismo para la atención de hombres y mujeres, dejó de operar como un organismo de compensación a favor de las mujeres; sus programas educativos, bolsa de trabajo, asesoría legal y atención psicológica se extendieron a hombres y mujeres, ello aumentó el riesgo de tratar con maltratadores sin las respectivas medidas de seguridad y acrecentó la posibilidad de atender juntos a maltratadores y maltratadas, en contravención a lo establecido en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.
El próximo gobierno municipal tiene una buena tarea: enmendar el error o perpetuarlo. Las mujeres de éste y de todos los municipios esperan políticas que se comprometan con la construcción de la equidad de género, tarea que inicia por cumplir con las políticas de compensación en favor de las mujeres,  eso es lo justo,  legal y legítimo.

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