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El líder León le pega un baile al América y lo exhibe con un 3-0

Presas de la resaca del Clásico y sin imprimirle el futbol que los llevó a volar alto en el torneo, el América salió más que humillado del Nou Camp. León jugó por nota, destiló pasión en la cancha y le dio un baile a las Águilas de antología para vencerlos 3-0.
Todo el orden que suelen tener bajo el mando de Ignacio Ambriz se fue a la borda al carecer de jugadas de gol y al no mostrar el desequilibrio de otra ocasiones.
Por si algo le faltaba a las Águilas, otra vez su capitán, Rubens Sambueza, resultó expulsado al minuto 54, dejando a su equipo sin oportunidad de reinventarse y sacar la casta.
León sí salió a jugar al filo del reglamento y con el cuchillo entre los dientes, era como si cada uno de sus aficionados creciera en cada uno de ellos.
No sólo se contentaron con hacer trizas a la zaga azulcrema, también los maniataron a la ofensiva, aprovechando el regalo táctico que les dio Ambriz al dejar a uno de sus hombres más desequilibrantes en la banca, como los es Andrés Andrade.
Hasta el técnico Juan Antonio Pizzi sacó las mañas a flote para romperle el ritmo al partido, en una polémica jugada en la que jaló Paolo Goltz, generando que el encuentro se calentara de más, como las Águilas heridas y dolidas en su honor.
Mauro Boselli abrió el marcador al 23’: en el mano a mano con Moisés Muñoz el delantero de casa fue mejor. De nada le sirvieron los rezos al cancerbero azulcrema para frenar al goleador esmeralda, que hizo lo que quiso.
José El Gallito Vázquez se destapó con un un golazo desde fuera del área al 37’, y el América ni las manos pudo meter.
Mientras las huestes azulcrema gritaban a todo pulmón el “vamos, vamos América”, los hombres vestidos de amarillo no respondían.
La suerte les volteó la espalda, por más que en el completo Benedetto y Sambueza intentaron una combinación, la pelota no entró.
Sambueza se fue expulsado y ahí se acabó el partido, todavía llegó Luis Montes al 60’ para rematarlos y mandarlos a casa con cero de calificación. El desánimo hizo presa de algunos, Paul Aguilar fue superado con claridad, Oribe Peralta ni apareció, y su técnico no supo transmitirles coraje desde la banca para no morirse sin dar batalla.
León otra vez está en las alturas, con toda justicia, aprovechando su condición de local y poniéndose fiera con el que le pongan.
Este América perdió altura y los vicios del pasado amenazan con echar a perder el trabajo de Ambriz. (Alejandra Benítez / Agencia Reforma / León).

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