Afirma investigadora que el tornaviaje de Urdaneta instauró la mundialización de la economía
*La académica de la Universidad Iberoamericana, María Cristina Barrón Soto, ofreció una conferencia magistral en la que informó que además de mercancías hubo un flujo de innovaciones tecnológicas, de bienes, de cultura, tradiciones, costumbres y hasta de personas entre la Nueva España y Filipinas
Óscar Ricardo Muñoz Cano
Con la conferencia magistral 450 años del Tornaviaje: las implicaciones de los contactos transpacíficos, de la investigadora de la Universidad Iberoamericana, María Cristina Barrón Soto, continuaron ayer las actividades conmemorativas de los 450 años del viaje que llevó a cabo fray Andrés de Urdaneta de Acapulco a Manila (Filipinas) y de regreso, el llamado tornaviaje.
Ante un centenar de personas que se dieron cita en el auditorio del Museo Histórico Fuerte de San Diego, Barrón Soto narró algunos detalles poco conocidos del viaje que realizara Urdaneta en el siglo XVI y que dejará abierta una ruta comercial que funcionó poco más de 250 años.
“La ruta del galeón coadyudó a que desde entonces se enlazaran las diversas regiones del mundo en lo que posteriormente se denominaría la mundialización”.
Por ello, reiteró la invitación y el llamado a la inscripción de la ruta del galeón como patrimonio de la humanidad.
Luego de recordar a Vasco Núñez de Balboa por descubrir el océano Pacífico, y narrar brevemente el tornaviaje (1564-1565) la investigadora realizó un recorrido histórico de las actividades del galeón “que violentaron las regulaciones establecidas por la corona española”.
En ese sentido, abundó que el tornaviaje en sí no benefició al reino de España sino a México pues fueron sus comerciantes, los que hicieron dinero; lo mismo, agregó, pasó con el virreinato del Perú.
“El comercio transpacífico se convirtió en un emporio de tráfico mercantil en Asia, dando inicio a un proceso de lo que ahora llamamos interdependencia” en donde destacó no sólo el flujo de mercancías sino de innovaciones tecnológicas entre ambos pueblos, de bienes, de cultura, tradiciones, costumbres y hasta de personas.
Al respecto, destacó la llegada a Filipinas, vía el galeón, de misioneros cristianos, militares mexicanos que buscaron abrirse camino en oriente, y de esclavos durante el tiempo que la ruta se mantuvo abierta.
“Una vez independiente la Nueva España (México, 1821), surgen en nuestro país una serie de conflictos y el cambio de intereses de los gobiernos en turno, que voltearon a ver más a Europa, dándole la espalada al Pacífico”.
“Y le dan la espalda –añadió Barrón Soto–, “a su historia, a esa historia que ahora estamos recuperando, poniendo en el presente, por eso es fundamental que nuevamente México y Filipinas, como estados, naciones libres, seamos nuevamente esa punta de lanza en el Pacífico: los filipinos en Asia, los mexicanos en América Latina”.
Al término de la exposición de la investigadora, se ofreció una pequeña muestra gastronómica.
Por la mañana, en un acto protocolario se develó en la plaza México–Filipinas el busto de Urdaneta y el de Tsunenaga Hasekura, primer samurái que llegó a México, entonces el virreinato de la Nueva España en el siglo XVII.
Luego de dejar una ofrenda floral en el lugar, también, se develó una placa conmemorativa del viaje de Urdaneta; ésta, en la explanada del Museo Histótico Fuerte de San Diego.
El acto lo encabezaron el alcalde de Acapulco, Evodio Velázquez Aguirre, así como el embajador de Indonesia en México Yusra Khan y el embajador de Filipinas en México Catalino Jr. Dilem Reinante.
Ahí, el alcalde recordó la hermandad y simpatía entre los pueblos y llamó a estrechar aún más los lazos entre países.
Hoy, las actividades en el museo comprenderán desde la mañana una serie de conferencias que versarán temas como el virreinato del Perú, el tráfico comercial y la solicitud de convertir el galeón de Manila en patrimonio mundial, para concluir con la ceremonia de clausura, ya por la tarde, a cargo del investigador del Colegio de México José Antonio Cervera.




