Pandilleros salvadoreños entregan sus armas a la OEA para reimpulsar un proceso de paz
DPA
San Salvador
Jefes de las pandillas salvadoreñas, conocidas como maras, se comprometieron ante el líder de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, en que entregarían armas para reimpulsar un proceso de paz que inició meses atrás, y no lo hicieron esperar. Este viernes, en pleno centro de San Salvador, concretaron un gesto simbólico.
El escenario fue la Plaza Gerardo Barrios, ubicada en el desordenado centro capitalino y frente a la histórica Catedral Metropolitana. Un grupo de “mareros” encapuchados cargaron varios sacos de cuyo interior fueron sacando escopetas, fusiles, metralletas, pistolas, revólveres y una mina antipersonal. En total fueron entregadas 77 armas.
Fue un momento de tensión, decenas de fotógrafos y camarógrafos se abalanzaron lo más cerca posible de las armas para tomar las mejores imágenes, mientras la encargada del protocolo del evento gritaba: “¡Señores periodistas! ¡Mantengan el orden!”.
Pero el público, en general, quería tomar fotos a través de celulares y cámaras digitales de aquel acontecimiento histórico e inaudito en los últimos 20 años en El Salvador.
En la tarima principal estaban: Insulza, el capellán del Ejército, Monseñor Fabio Colindres, y el ex comandante guerrillero Raúl Mijango. Estos dos últimos, mediadores en el proceso de paz entre las pandillas.
“Hace más de 20 años la guerrilla entregaba las armas a las Naciones Unidas, pero en el marco de un acuerdo de paz con el gobierno… Ahora las pandillas lo hacen en un gesto de buena voluntad, sin condiciones, para consolidar la tregua que inició en marzo pasado”, explicó el ex guerrillero Mijango.
Esta entrega de armas tiene antecedentes: el 7 de marzo pasado la llamada Mara Salvatrucha MS13 pactó con su archirrival Barrio 18, una tregua para dejar de agredirse, en concreto dejar de asesinarse por controlar territorios.
Monseñor Colindres y Mijango se encargaron de la medicación. El gobierno habló de que proporcionaron o facilitaron la “logística”, dado que el Estado controla las cárceles donde están recluidos la mayoría de los líderes pandilleros.
Pero establecida la llamada Tregua Mara, los homicidios bajaron en los tres últimos meses de 15 a 5 diarios, lo que implica que más de mil personas fueron salvadas de ser asesinadas, algo que Insulza resaltó como fundamental y positivo.
“La tregua ha funcionado. Los muchachos han cumplido. Hoy aquí en la Plaza Barrios podes ver que miembros de la MS13 y de la 18 están presentes y no pasa nada… Tampoco han agredido a terceros, porque hay disciplina y voluntad”, dijo a dpa Luis Romero, de la organización Homies Unidos, encargada de rehabilitar a pandilleros.
La plaza del centro de San Salvador, acostumbrada en el pasado y en el presente a reunir manifestaciones de protesta antigubernamentales, este viernes se llenó de jóvenes pandilleros. Unos escondían sus tatuajes, otros los exhibían a flor de piel.
Los emjabajadores de Estados Unidos, Brasil, Colombia y Bolivia, entre otros, fueron testigos del nuevo gesto de las maras, así como los representantes de las iglesias salvadoreñas, entre la católica, evangélica, musulmana y judía.
Insulza cerró el acto agradeciendo por dejarlo contribuir en este proceso y acto simbólico, que podría ser parte del anhelo de los salvadoreños, de vencer una violencia impactante, a tal grado que El Salvador se ubica entre las naciones más peligrosas del mundo, más que Irak y Afganistán, que padecen guerras y graves conflictos internos.




