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Carlos Pérez Aguirre

¿Fraude electoral en Guerrero?

 

Existe un apetito insano de avasallar y apoderarse de la incipiente democracia en el país y sobre todo en Guerrero de parte de los grupos caciquiles.

Para ellos no importa la manera de acceder al poder –incluido el fraude electoral–, y aprovecharse de ese control total de la política que pretenden para sus muy particulares y familiares fi nes, pues supone poder y tutoría absoluta de los recursos públicos para dominar de manera absoluta esos grupos se corrompen y corrompen su entorno de manera absoluta, no importándoles principios, ideas o métodos.

En ese sentido acaso será simple casualidad que los candidatos del triunvirato (Aguirre-Salgado-Salgado, que medran y se aprovechan con la entidad que dicen gobernar), no importando el partido que los postulase. llámese PRD, PRI, MC, Panal o cualquier otro, “ganaran” la elección. Es extraño que Ángel Aguirre junior, Jorge Salgado junior y una gran cantidad de candidatos a presidencias municipales y diputaciones que no tenían mayores méritos más de los que ser pariente o amigo cercano de ese grupo, hubiesen sido beneficiarios de la elección.

Recordando un poco, tendremos que la mayoría de esas candidaturas fueron objetadas por los verdaderos militantes de esas formaciones partidistas y que incluso generaron división y voto de castigo, con lo cual en cualquier elección de corte normal, hubiesen perdido. Antes, durante y después se han estado denunciando diversos hechos que llaman la atención y que corresponde –según parece– a la estrategia del gobernante en Guerrero de haber apoyado con mecanismos poco claros a la candidatura de Peña Nieto.

En diversos lugares se denunció la estrategia de generar el voto cruzado, de acuerdo a como se hubiesen definido las candidaturas que convenían al grupo gobernante. Un caso emblemático, pero evidentemente entre muchos, ocurrió en Chilpancingo, en donde el candidato a presidente municipal del PRD el locutor de radio, Alejandro Mendoza Pastrana, denunció la estrategia de hacer ganar a los candidatos que convenían al triunvirato, para lo cual se les apuntaló por todos los medios.

El resultado fue un presidente municipal priista pero del grupo gobernante y diputados locales y federal del PRD también de ese grupo.

Pero esa denuncia no sólo fue la única. Ya el coordinador de campaña del candidato a la diputación federal por el PRD en ese distrito, que incluye Chilpancingo, había señalado con todos los elementos del caso la actitud desleal hacia López Obrador y los candidatos con raigambre y estructura de la izquierda: se estaba llamando a votar y apoyando con todos los recursos a los candidatos de ese grupo, aunque fueran de cualquier partido, y claro, también por Peña Nieto.

Hoy nos enteramos que existió, por parte del gobierno del estado de Guerrero, un poco transparentado caso de adquisición de “despensas” de la tienda de autoservicio Soriana por 300 millones de pesos (una suma por demás importante); lo interesante del caso es que no sabe nadie explicar dónde se aplicaron estas despensas y de manera coincidente, habrá que investigar para definir dónde están. Pero el caso es que según reportes de la revista Proceso, del noticiario estelar de MVS que dirige Carmen Aristegui  y el periódico Reforma, así como las denuncias de diversos dirigentes nacionales de la coalición de izquierda, señalaron que se utilizaron mecanismos similares para realizar proselitismo a favor de Peña Nieto.

Muchas cosas tendrá que explicar el guerrerense triunvirato gobernante de sus acuerdos en lo obscurito con el priismo. No obstante todas las triquiñuelas fallaron para esta entidad, en donde Andrés Manuel López Obrador triunfó, como siempre, de manera aplastante sobre los demás candidatos.

Ello no quiere decir que el pueblo de Guerrero no demande una explicación, por esa aplicación de prácticas dobles y poco transparentes.

 

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