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Crece en Pilcaya el repudio al regreso de Paulino García Flores a la alcaldía

Claudio Viveros

 

Pilcaya

 

Más de un millar de habitantes de este municipio colindante con el estado de México, mantienen tomado el ayuntamiento municipal para exigir al gobierno estatal que el ex alcalde con licencia definitiva, Ignacio Paulino García Flores, no regrese al cargo como pretende hacerlo y en su lugar permanezca el actual presidente sustituto, Alberto Corral Solís.

En medio de una multitud de cartulinas y textos rotulados que se observan a la entrada y en los alrededores del edificio, pobladores de la cabecera municipal y las comunidades denunciaron estar cansados y hasta el hartazgo de la corrupción que prevaleció durante la administración de García Flores, quien se separó para contender por un cargo en la pasada contienda electoral.

“Para que veas que la gente agachada ya se cansó; ten vergüenza, el pueblo no te quiere; estamos cansados y hasta la madre de tu proceder; Nacho, esperamos que regreses el abono que tienes en tu bodega; el pueblo está cansado de tanta corrupción; ¿no te bastaron cuatro años robarle al pueblo y que tu familia gozara de esos privilegios?”, son parte de las consignas de la gente que está apostada dentro, afuera y en las calles aledañas para fijar su determinación.

Luego de que desde la mañana del jueves tomaron las instalaciones del ayuntamiento municipal, la protesta ha crecido con las intervenciones de las más diversas voces para expresar su indignación y coraje.

Ayer al recibir un mensaje vía teléfono celular por parte de Gobernación del estado para anunciar la llegada de un enviado y establecer un diálogo, la presencia de los habitantes se multiplicó de inmediato al tañer de las campanas de la iglesia y el estallido de cohetes que retumbaron en la zona donde los policías municipales se mantienen ajenos al conflicto contra la autoridad y conviven con los manifestantes.

En la espera, centenares de personas se mantuvieron atentas y a la expectativa de la llegada de algún funcionario estatal, que hasta el cierre de edición aún no se presentaba ni había visos de ello.

En tanto, los inconformes denunciaban ante el micrófono abierto las irregularidades, denuncias y atropellos violentos del alcalde y gente de su confianza, que dijeron “son gente armada a su servicio”.

La señora Jovita Estrada, una mujer valiente de la tercera edad, expresó con fuerza: “No tengan miedo, les suplico, no se dejen ya engañar, abran los ojos, no hay que dejar que nos pisoteen, no nos quedemos callados”.

Con su experiencia a cuestas y después de ver el paso de gobernantes que lo han mantenido en el olvido, según se quejó, dijo que “todo lo que tenemos en Pilcaya se lo debemos más al estado de México, porque los gobiernos de Guerrero nunca han hecho nada por nuestro pueblo y no protestamos; por eso les digo ahora que no tengan miedo y hagamos lo que decida la voluntad del pueblo”, por lo que ante sus sentidas palabras los aplausos se prolongaron por la energía y coraje del ejemplo de la mujer.

En entrevista, en voz de los manifestantes, la señora María del Rocío Quiroz Hernández señaló que lo que están demostrando con el plantón y la toma del ayuntamiento es la inconformidad contra el ex presidente municipal Ignacio Paulino García Flores, “por su mala administración, la corrupción y el desvío de recursos que hizo y que debieron corresponder para obras y servicios del pueblo, por lo que exigimos la presencia del gobernador, de las autoridades del Congreso para que actúen y no se registren más daños en perjuicio de la población, eso se puede evitar y queremos un arreglo pacífico, lo mismo que se transparente lo que pasó en su administración, por eso no queremos que regrese al ayuntamiento municipal”.

La señora y empleada del Colegio de Bachilleres, María de la Cruz Castañeda, manifestó: “Soy una ciudadana, estoy indignada y estamos inconformes por la mala actuación del ex presidente municipal, quien ya solicitó una licencia definitiva y va a volver a gobernar, no logró una candidatura y ahora quiere regresar para seguir robando al pueblo, y no hemos visto reflejados los recursos estatales y federales que se destinaron para Pilcaya”.

Como parte de las demandas colectivas exigió que se aplique una auditoría a la pasada administración “y el ex alcalde dé a conocer su declaración patrimonial, para que sepamos cómo entró y cómo salió del ayuntamiento, porque a nadie se le debe esconder esa información”.

Otro ciudadano preguntó por qué el ex alcalde pretende regresar al cargo, cuando ya pasaron más de cuatro años de su administración y “nunca se presentó al ayuntamiento para atender al pueblo, porque lo venían a buscar y lo encontraban en su casa; en su lugar los regidores o el secretario tenían que firmar en su ausencia; nunca quiso servir a los habitantes, su único interés fue saquear al ayuntamiento, y se advirtió al Congreso del Estado que no lo queríamos, no queremos que regrese, ya basta de que nos haya tomado el pelo y nos haya pisoteado”, externó.

Del lado de los habitantes, el también ex presidente municipal de filiación priísta y actual simpatizante del PRD, Antonio Mendoza Castañeda, criticó la prepotencia y abuso por parte de García Flores, de los recursos en su beneficio, “porque hay enriquecimiento ilícito a la vista de todo el pueblo; por vergüenza y, si tiene algo de dignidad, este señor no debe poner un pie en el ayuntamiento”.

Agregó que el pueblo no quiere que este conflicto pase a mayores, debe prevalecer la justicia y el gobierno estatal debe considerar que el pueblo lo rechaza, “porque él y su familia manejaron los recursos y además incurrieron en delitos electorales en la pasada contienda electoral, al traer a votar a gente de Morelos y el estado de México, por eso se debe considerar la opinión del pueblo”.

Como tantos habitantes, acusó que “los habitantes quieren que regrese, sí, pero lo que se robó”.

En el plantón fue también notoria la situación irregular y en condiciones infrahumanas en que una veintena de policías municipales se mantienen acuartelados, sin las condiciones de higiene y servicios necesarios, lo que se observó en los dormitorios y sanitarios improvisados a un lado del auditorio municipal, donde los uniformados hacían implícita su queja sumada a la de los habitantes.

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