Jesús Mendoza Zaragoza
El Jardín del Puerto como espacio público para la cohesión social
Uno de los aspectos que la estrategia para la reconstrucción del tejido social Todos por Acapulco que el gobierno federal está impulsando en cuatro polígonos de la ciudad de Acapulco, consiste en la recuperación de espacios públicos para la recreación y la convivencia. Dichos polígonos están ubicados en la colonia Emiliano Zapata, en Ciudad Renacimiento, en la colonia Progreso y en el antiguo barrio de Petaquillas ubicado en el centro de la ciudad.
Para la construcción de la paz se necesita de una estrategia social, que al lado de otras como la política, la económica y la educativa, movilicen todos los esfuerzos para desactivar los factores que favorecen la violencia y la inseguridad. Lo importante en esta estrategia social es el fortalecimiento del tejido social que vaya dando a la sociedad la capacidad de participar activa y orgánicamente en procesos sociales de prevención de las violencias y de construcción de la paz.
En este contexto, el Jardín Botánico, una organización civil porteña ha tomado la iniciativa de la recuperación del Jardín del Puerto, ubicado en el centro de la ciudad, al lado del malecón, con el fin de que se convierta en un área disponible para reconstruir el tejido social en esta ciudad, tan golpeada por la violencia. Acapulco es una ciudad compuesta por sectores sociales muy desvinculados entre sí y donde la sociedad civil es aún muy frágil. Esta ciudad se ha ido construyendo de manera caótica en todo sentido, dando lugar a una configuración urbana muy dispersa e insuficiente y a configuraciones sociales dispersas y desorganizadas.
Acapulco por la Paz, una red de organizaciones civiles que tiene como finalidad contribuir a la construcción de la paz en Acapulco, se ha sumado a esta iniciativa y ha convocado a la sociedad acapulqueña a participar en la misma.
Esta iniciativa se ha vuelto relevante en este momento debido a que la empresa Administración Portuaria Integral (API), ha iniciado trabajos para retirar el arbolado que ocupa dicho lugar y pavimentar 4 mil 576 metros cuadrados, para construir un área de estacionamiento de la empresa. Hay que señalar que actualmente dichos trabajos han sido suspendidos por las autoridades municipales haciendo uso de sus facultades para otorgar o negar permisos de construcción. Desde luego que este asunto tiene que resolverse por la vía legal para salvaguardar los legítimos derechos de la ciudad y de la empresa.
La semana pasada, más de una veintena de organizaciones civiles se reunieron para ponderar este tema haciendo una serie de consideraciones de las perspectivas urbanista, social y turística. Algunas consideraciones tuvieron fuerte resonancia en dicha reunión. Una de ellas es que la oposición a la construcción de esa plancha de concreto no es una oposición al desarrollo, sino a un modelo de desarrollo que privilegia la economía a las personas y a la sociedad. Los intereses económicos de una empresa no pueden ponerse sobre los de la sociedad. Es más, en un tono conciliador se habla de que es posible, mediante el diálogo, buscar alternativas para que la ciudad no salga perdiendo y la empresa pueda continuar con sus negocios.
La construcción del Parque del Puerto en ese lugar es prioritaria por diversas razones, según los participantes en dicho encuentro. Se señala que los espacios comunitarios aumentan la calidad de vida de sus habitantes y contribuyen a disminuir los índices de violencia. Además, en parques, plazas, calles y demás espacios públicos los habitantes se encuentran como iguales haciendo uso de un espacio común. Por otra parte, propician la expresión social, fortalecen los lazos comunitarios, proveen lugares de oportunidad cultural, expresión artística y democrática.
En particular, se insistió en que es un espacio histórico de esparcimiento de los acapulqueños, elemento que constituye parte de su identidad. El uso de este espacio ha sido por tradición espacio de encuentro de los habitantes y un espacio de parque y zona arbolada. Hay fotos de archivo que dan fe de esto. Además, se trata de un área ubicada en pleno centro de la ciudad, donde confluyen personas de todas las colonias de este puerto por lo que su función de convivencia social es mayor impacto. Y, por último, es una de las pocas ventanas al mar que aún quedan en esta ciudad.
En el actual contexto de violencia y de inseguridad que pesa sobre esta ciudad, recuperar este espacio público tiene mucha relevancia, en cuanto que puede ser el detonante para recuperar infinidad de espacios públicos inutilizados o subutilizados por todos los rincones de la ciudad y que han venido a convertirse en tugurios donde actúan delincuentes comunes y organizaciones criminales. De hecho, nuestra ciudad diene un gran déficit de espacios públicos como parques, jardines y canchas deportivas que sirvan para congregar a las personas, a las familias y con alta vocación para una vida comunitaria. Fortalecer los lazos entre la población es una tarea fundamental para reconstruir el tejido social, para la participación y para el empoderamiento de los ciudadanos, necesarios para resolver los graves problemas que padecemos, entre ellos, el de la violencia.
Los espacios públicos requieren una vinculación estrecha con las comunidades y con los grupos de vecinos. Cada espacio público que se recupere, requiere de un trabajo arduo de la sociedad civil para tejer relaciones y para animar iniciativas de participación que le den sentido a los espacios públicos. Estos dan lugar a espacios sociales de participación y de colaboración para el bienestar de todos. Y urgen muchos de ellos en nuestra ciudad.




