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Rebeldes resisten al ejército sirio por el control de Alepo; teme EU una masacre

DPA

Damasco / Beirut / Washington

Los rebeldes de la segunda ciudad siria, Alepo, siguen ofreciendo una dura resistencia a las tropas del gobierno, mientras que en Damasco, tras unas jornadas de relativa calma, se vuelven a registrar combates y la ONU retira a la mitad de sus observadores no armados.
En la lucha por el control de Alepo, el centro económico del país, tanto rebeldes como el Ejército intentan definir la situación. Los militares sirios preparaban ayer una ofensiva terrestre con numerosos ataques de artillería a los distritos de Muhafasa, Mashaad, Sheij Badr y Salahedin, en el sur de la ciudad.
Los insurgentes informaron que lograron repeler dos de los avances militares: “Controlamos ahora el 50 por ciento de la ciudad”, señaló ayer en conversación telefónica el comandante de la insurgencia Abu Omar al Halebi.
En tanto, por razones de seguridad, la mitad de los observadores de la ONU ha sido retirado de Siria.
En Washington, la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, expresó la preocupación por la posibilidad de que se avecine una “masacre” en la ciudad de Alepo, donde el Ejército e insurgentes sirios luchan por controlar la segunda ciudad más grande del país.
“Estamos haciendo lo que podemos para incrementar la presión sobre el régimen de Al Assad” y mitigar así el potencial de este tipo de “masacre”, dijo la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland.
Señaló asimismo que el gobierno sirio tiene tanques “apostados fuera de Alepo”. Nuland indicó que Damasco no sólo desplegó helicópteros, sino también “aviones de combate”, lo que representa “una grave escalada del conflicto”.
Los combates en Alepo no se han interrumpido desde el último fin de semana. El régimen del presidente Bashar al Assad comenzó el miércoles a enviar a miles de soldados a la segunda ciudad del país, ubicada en el norte. A su vez, aviones de combate han bombardeado las rutas de suministros de los insurgentes, según el comandante Al Halebi.
Debido al bloqueo informativo impuesto por las autoridades, las informaciones de las partes en este conflicto fraticida no pueden ser verificadas de forma independiente.
En la capital siria, Damasco, los insurgentes y las fuerzas de seguridad se enfrentaron en el campamento de refugiados palestinos de Yarmuk, según indicaron activistas. También hubo combates en el barrio de Al Hayar Al Aswad. En los últimos días, las tropas del gobierno han podido ir expulsando a los insurgentes de otras partes de la ciudad.
La prolongación de los combates hizo que Naciones Unidas decidiese enviar a casa a 150 de los observadores que se encuentran en el país con la misión de vigilar el alto el fuego. De este modo la misión queda reducida a la mitad, según dijo el vicesecretario general de la ONU, Hervé Ladsous, ante la prensa en Damasco.
El general Manaf Tlass, hasta ahora el más alto cargo que ha dado la espalda al régimen de Al Assad, explicó en una entrevista concedida al  saudí Al Sharq Al Awsat que trabaja en favor de una unión de la dividida oposición siria. “Hablaré con todo aquel que quiera reconstruir Siria, tanto dentro como en el extranjero”, dijo.
Tlass, hijo del ex ministro de Defensa Mustafa Tlass, salió de Siria a principios de julio. Militar de alto rango, mantenía una amistad personal con Al Assad. Además pertenece a los sunitas, mayoría en el país, mientras que el clan de Al Assad y la mayoría de miembros del régimen son alawitas.
Un día tras el cierre de la frontera turco siria, hasta mediodía de ayer cruzaron la frontera 145 refugiados sirios, según la agencia de noticias Anadolu. Llegaron a través de rutas de contrabando, huyendo de los combates en Idlib, según la información.
Ankara cerró el miércoles la frontera, aunque seguirá permitiendo el ingreso de refugiados. En Turquía se encuentran ya 45 mil  sirios que han huido del país árabe.

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