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Cientos de turistas atiborran los antros de la Condesa el sábado por la noche

Salvador  Serna

Desde las 8 de la noche, cientos de turistas nacionales abarrotaron ayer el área de restaurantes, bares y discotecas de la playa Condesa, en la zona dorada de Acapulco.
Familias enteras de turistas, en su mayoría originarios del Distrito Federal, Morelos y Puebla se dieron cita para recorrer a pie, los lugares más “emblemáticos” de esta zona de todo tipo de antros, desde cantabares, salones de baile y terrazas-bar con vista a la bahía de Santa Lucía.
El principal punto de ebullición donde se reúnen los turistas es donde esta el salto del bungy, donde cientos de personas se mantienen expectantes esperando el tan ansiado salto, individual o en parejas, para tomar la fotografía del recuerdo, gritar y también, aplaudir o criticar.
A un lado, la famosa terraza-bar Paradise, poco a poco comienza a llenarse de turistas nacionales y extranjeros, en espera de los ruidosos compases musicales de diversos estilos musicales, como el dance, techno y house. Mientras tanto, afuera en las banquetas cientos de promotores, regulados y no regulados, de la vida nocturna comienzan a invitar a los peatones a pasar a los negocios, para que se relajen un poco del trajín del día.
Por supuesto, que también hay lugares que lucen completamente vacíos, pero que en otros años, estuvieron en boga hasta por el turismo extranjero.
El ejemplo más palpable es aquel lugar que aún se llama Disco Beach que sigue abierto, pero que ya no alberga ni a 100 concurrentes por noche, sea de viernes ó sábado, ó aquella tradicional promoción-gancho, que era conocida como noche de damas gratis, en el consumo de barra libre, tan popular en la década de los ochentas y noventas.
Hoy Disco Beach vive del recuerdo, mientras que su establecimiento hermano, el popular club mix Ibiza da cobijo a las chavas y chavos de la onda gay, y parejas heterosexuales también, sobre todo de la clientela local, porque muy pocos turistas se animan a entrar.
Pero esta noche, los turistas nacionales prefieren animarse a departir el vino e intercambiar pasos de baile en Barbaroja, Mangos, La langosta feliz, Condesa Bar y Baby Lobster. Mientras que si quieren simular cantar como los ídolos de la canción, entran a los cantabares Sirena, a go-go”, Showtime y el viejísimo Music Hall justo frente a la Diana Cazadora.
Naturalmente, los turistas que traen la cartera a medio llenar, pues disfrutarán un buen rato, mientras los que la traen llena y media, tal vez opten por irse a los establecimientos nocturnos de la avenida Escénica ó de la zona diamante.
En cambio, en la Condesa, definitivamente, los turistas nacionales que no traen dinero, pues solamente se la pasaron caminando y observando, caminando y observando, porque por ver, nunca se paga.

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