Gana Bolt el oro en los 100 metros y se confirma como leyenda deportiva
DPA
Londres
El jamaiquino Usain Bolt inscribió ayer su nombre entre las grandes leyendas del deporte al revalidar su oro olímpico en los 100 metros lisos con la segunda mejor marca de todos los tiempos.
Bolt se impuso en Londres, en la final más rápida de la historia, con un tiempo de 9.63 segundos, por delante de su compatriota Yohan Blake (9.75) y del estadunidense Justin Gatlin (9.79).
Siete de los ocho sprinters terminaron la carrera por debajo de diez segundos, aunque el último clasificado, Asafa Powell, hizo 11.99 sólo porque se lesionó a mitad de la recta.
“Fue una de las mejores carreras que se hayan visto, y si no fue mejor sólo fue por lo que le pasó a Asafa”, dijo Bolt en los sótanos del estadio olímpico, donde cientos de periodistas esperaban apelotonados sus palabras.
Con un viento a favor de 1.5 metros por segundo, el jamaicano marcó un nuevo récord olímpico y logró el segundo mejor tiempo de su carrera, por debajo de los 9.69 que hizo en los Juegos de 2008.
Únicamente su récord mundial de 9.58 segundos, logrado en Berlín en 2009, está por encima en las listas de registros históricos.
Bolt acapara ya las tres mejores marcas de todos los tiempos en la recta, y todas las logró en la final de un gran campeonato. En los últimos cuatro años, la única final importante que ha perdido fue el año pasado en el Mundial de Daegu, y sólo porque fue descalificado por salida nula.
“Esto es lo que hago. Cuando llegan las grandes citas sé lo que puedo dar. Estoy realmente centrado”, explicó el expansivo jamaicano.
Sólo el estadunidense Carl Lewis (en 1984 y 1988) logró encadenar dos oros olímpicos en la prueba reina de la velocidad, aunque el norteamericano lo hizo por la descalificación en Seúl por doping del canadiense Ben Johnson, que cruzó primero la meta.
“Todo el mundo cree que Bolt es invencible, y ahora mismo lo es”, dijo el triniteño Richard Thomson, que pese a sus 9.98 segundos sólo pudo ser ayer, séptimo.
El día había amanecido frío y mojado, pero el cielo dio por la noche una tregua a los mejores sprinters del planeta y la carrera se disputó sin atisbo de lluvia y con una temperatura de 18 grados. Algo fresco, pero en buenas condiciones para una gran marca.
Bolt y Blake habían avanzado apenas dos horas antes a la final ganando sus series con marcas de 9.87 segundos y 9.85, respectivamente. Sin embargo, Gatlin fue el más rápido de las semifinales al parar el crono en 9.82 segundos y amenazaba con terminar con la hegemonía jamaicana.
No fue así. Pese a sus 1.93 metros de altura, Bolt fue más rápido en los tacos de salida que sus compañeros en el podio (0.165 segundos de reacción, frente a los 0.179 de Blake y 0.178 de Gatlin). Y una vez que el campeón toma ventaja, es imparable.
El jamaicano dio ayer el primer paso en su intento de repetir la gesta de 2008, donde dinamitó todas las estadísticas con tres oros y tres récords del mundo en 100, 200 y 4×100 metros.
Aquella exhibición sin precedentes tuvo su correlato un año después en el Mundial de Berlín, donde el “relámpago” dejó las plusmarcas de las dos pruebas del sprint en 9.58 y 19.19 segundos, registros que se creían sólo al alcance de extraterrestres.
A sus 25 años, Bolt no llegaba a Londres en la misma forma de años atrás. Las dudas sobre su estado lo perseguían desde hace un año, tras su eliminación en Daegu.
Su sucesor en el trono mundial fue su compatriota y amigo Blake, que con 22 años se ha convertido en su gran amenaza. Pero el deseo de inmortalidad de Bolt, su calidad, fueron superiores a cualquier otra cosa.
“No voy a decir aún que soy el más grande, no hasta ganar el 200. Estoy un paso más cerca de la leyenda”, dijo Bolt. Sin embargo, si el “relámpago” gana los 200 será sencillamente único. Si añade el 4×100, quizá irrepetible.




