Laura Sánchez hace historia para México; se alza con el bronce en trampolín de 3m
DPA
Londres
Laura Sánchez hizo historia ayer en los Juegos de Londres al alzarse con el bronce para México en la final de trampolín de tres metros y convertirse en la primera mujer clavadista mexicana en conquistar una medalla olímpica individual.
“Me sabe a gloria”, afirmó Sánchez, quien terminó la prueba en el Aquatics Centre de Londres con 362.40 puntos, y sólo fue superada por las chinas Minxia Wu, quien se alzó con el oro con impresionantes 414 puntos, y He Zi, plata con 379.90.
“Esto era lo que me faltaba, la medalla en Juegos Olímpicos. Han sido años y años (de lucha), una operación en el hombro en 2009 que me dejó 2010 fuera, luego regresar en 2011, empezar a ganar otra vez esta posición. Verme ahora, en agosto de 2012 con una medalla, imagínate lo que es”, dijo la mexicana, quien fue quinta en salto sincronizado en Atenas 2004 y décima en individual en Pekín 2008.
Sánchez reconoció que se sintió “sorprendida” por el podio, ya que había terminado séptima el sábado en las semifinales: “Estoy sorprendida por el resultado, porque estaba (la italiana) Tania (Cagnotto), estaban las americanas (las estadunidenses Cassidy Crug y Christina Loucas), estaba la canadiense (Jennifer Abel), que habían hecho mejores competencias que yo desde eliminatorias hasta semifinal y son competidoras muy fuertes”.
No obstante, aseguró que todas las clavadistas sabían que los dos primeros lugares serían de He y Wu: “Las chinas son competidoras muy, muy fuertes, muy precisas. Ya sabíamos que era el primero y el segundo (lugar) para ellas y el tercero era el peleado”.
Para superar en la final por sólo dos décimas a la italiana Cagnotto, quien sumó 362,20 puntos y terminó cuarta, Sánchez fue de menos a más en la final de ayer y arrancó su medalla en los dos últimos saltos, ya que en sus tres primeros había oscilado entre el quinto y el sexto puesto.
En el cuarto clavado sumó 74.40 puntos y con ello asumió el tercer puesto, que mantuvo luego en el último salto, por el cual recibió 75 unidades. Todo esto lo logró a pesar de una lesión en el hombro, que la molesta desde los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, y que fue cuidada bajo la orientación de su marido y entrenador, Francisco Paco Rueda, que atenuó el ritmo de las prácticas.
“Se ha bajado la carga como debería bajar. Paco me dijo que me haría llegar a los Juegos Olímpicos en mi mejor momento, y que lo demás dependería de mí. Esto es un sueño, lo logré. Siempre le dije a Paco que mi objetivo en Londres era mejorar mi puntuación y salir feliz de esta alberca (piscina). Si hubiera sido un cuarto lugar, habría salido feliz, pero llevarme hoy (ayer) un bronce, imagínate cómo me siento”, afirmó.
El plan inmediato de Sánchez tras la conquista es irse de vacaciones –”a ver si mi entrenador las otorga”–, y cuidarse el hombro lesionado, lo que apuntó como “la gran prioridad”.
En el futuro más lejano, admite la posibilidad de buscar una nueva medalla olímpica en los Juegos de Río 2016: “Yo no lo descarto, mucho depende de lo que diga mi brazo”.
México ya conquistó otras dos medallas de plata en clavados en los Juegos de Londres en la disputa masculina y femenina de salto sincronizado de plataforma de diez metros, con Germán Sánchez e Iván García Navarro y Paola Espinosa y Alejandra Orozco, respectivamente.




