Gana Usain Bolt oro en 200 metros; Jamaica hace el 1-2-3 en la prueba
Staff / Agencia Reforma
Londres
El jamaiquino Usain Bolt continúa siendo el rey de las pruebas de velocidad, luego de ganar la Final de los 200 metros varoniles con un crono de 19.32, quedándose a 13 centésimas de su récord mundial, el cual es de 19.19.
La medalla de plata fue para su compatriota Yohan Blake, quien por más que se esforzó en los últimos metros, nunca pudo darle alcance a Bolt y tuvo que conformarse con el segundo lugar con un tiempo 19.44.
Con 19.84, fue para el también jamaiquino Warren Weir, quien alcanzó a subirse al podio para colgarse el bronce y darle a su país la tercera medalla en la misma prueba.
El ecuatoriano Alex Quiñonez hizo un tiempo de 20’’57 y terminó en el séptimo puesto.
En el cuarto lugar entró el único competidor estadunidense en esta carrera, Wallace Spearmon.
Ya lleva cinco
Usain Bolt acumula cinco medallas de oro en Juegos Olímpicos, tres en Beijing 2008 (100, 200 y 4×100), y dos más en estos juegos londinenses, en los 100 y 200 m, sólo le resta la prueba del relevo.
Bolt y compañía se presentarán hoy a las 15:00 horas (tiempo del centro de México), en busca de sumar su sexto título en unos Juegos, en la que Jamaica ostenta el récord olímpico con 37.10, conseguido precisamente en Beijing 2008.
“Ahora a concentrarse en la 4×100. A divertirse y tratar de dar lo mejor”, expresó.
Ayer, Bolt se convirtió en el primer atleta que gana dos dobletes en pruebas de pista de forma consecutiva en Juegos Olímpicos desde que el finlandés Lasse Viren ganara los títulos de 5 mil y 10 mil metros en Munich 72 y Montreal 76.
“Ahora soy una leyenda. También el atleta vivo más grande”: Bolt
Instantes después de capturar la gloria, Usain Bolt celebró con unas flexiones de brazos en la pista naranja del estadio olímpico de Londres. Era su manera de decirle al mundo que una leyenda se puede dar todos los lujos que se proponga.
“Ahora soy una leyenda. También el atleta vivo más grande”, dijo minutos después de sus 19.32 segundos en la final de los 200 metros de Londres 2012. Más tarde, durante una incisiva y por momentos desopilante rueda de prensa, profundizó en el asunto: “Soy una leyenda viva”.
Algo es seguro: lo que hizo el jamaiquino ayer es inédito en la historia olímpica.
Ganar los 100 y los 200 metros en dos Juegos consecutivos es una hazaña de tal calibre que instala a Bolt en la dimensión de los elegidos.
Y Bolt, envalentonado, aprovechó para atacar con dureza a Carl Lewis, que en su momento insinuó que los éxitos del jamaiquino están relacionados con el doping.
“Perdí todo el respeto por él, todo el respeto. Estoy realmente decepcionado de que un deportista diga eso, sólo busca atención porque nadie habla de él”, lanzó Bolt, que a sus 25 años ya se considera parte del panteón de los más grandes del deporte.
“Cada uno en su deporte. Alí en el boxeo, Jordan en el baloncesto. Yo estoy en la misma categoría”, dijo.
Dos horas antes había sido algo más modesto. “Estoy en la misma categoría que Michael Johnson. Estoy honrado, porque Michael Johnson lo es todo para mí. Crecí viéndolo romper récords mundiales”.
Bolt no sólo es alto y espigado como Johnson, sino que ahora comparte marca con su ídolo, porque fue con 19.32 que el estadunidense se llevó el oro en los Juegos de Atlanta 96. Doce años más tarde, con los 19.30 de Pekín 2008, Bolt pondría fin a aquella marca que se consideraba insuperable. Y al año siguiente, con los 19.19 del Mundial de Berlín, iría más allá de lo imaginado.
Con unos grados de calor más y sin la “tensión en la espalda” que notó al pasar la curva, Bolt habría podido rebajar quizás un par de centésimas más. Pero a él pareció no importarle. La imagen del fotofinish es ya histórica, porque muestra a un Bolt girado hacia la izquierda con el índice sobre los labios.
“Fue un mensaje a todo el mundo, ya pueden dejar de hablar, ya soy una leyenda viviente”, explicó.
“Hice lo que quería, vine de una temporada dura e hice lo que tenía que hacer”, explicó el jamaiquino ya bien entrada la noche londinense.
El deporte no es sólo estadística, pero es difícil entenderlo sin ella. Ni hablar del atletismo, donde las centésimas y los centímetros pueden ser la diferencia entre una actuación legendaria y la nada.
Las centésimas siempre están del lado de Bolt, que desde su explosión en el primer plano del atletismo no deja de impresionar.
El caribeño ganó en Pekín 2008 el oro olímpico en 100, 200 y 4×100 metros con tres récords del mundo.
Un año después, en el Mundial de Berlín, bajó las plusmarcas de Pekín en 100 y 200 metros, dejándolas en aquellos increíbles 9.58 y 19.19 segundos.
Bolt tiene los tres tiempos más rápidos de la historia en los 100 metros, pero también reúne cuatro de los cinco en los 200, la prueba para la que parece mejor diseñado y en la que más disfruta.
El histriónico rey del atletismo sabe cuándo debe aparecer. Porque Blake sorprendió al mundo a mitad de septiembre de 2011 al correr en Bruselas en 19.26 segundos, la segunda mejor marca de la historia.
A aquello le siguieron, ya este año, triunfos de Blake sobre Bolt en los 100 y 200 metros de los trials jamaiquinos.
“Los trials me abrieron los ojos”, admitió ayer Bolt.
En aquellos días el mundo se preguntaba si el relámpago que encegueció en Pekín y Berlín sería cosa del pasado en Londres.
Bolt, que ríe, y mucho, se habra reído más al leer aquellos análisis.
Lewis, que entre 1984 y 1996 ganó cuatro medallas olímpicas en salto de longitud, era hasta la semana pasada el único atleta en ganar los 100 metros por dos Juegos consecutivos.
Intentó hacer lo mismo con los 200, pero Joe DeLoach, su compatriota, amigo y compañero de entrenamientos en el Santa Mónica Track Club, le ganó aquella final de Seúl 88 por cuatro centésimas. Fue el primer y único gran impacto de DeLoach en el atletismo, que no es precisamente el caso de Blake.
Bolt parece conocer la historia, y ayer decidió que no le miraría la espalda compañero de entrenamientos en el Racers Track Club. Tras cruzar la meta le robó la cámara a un fotógrafo a pie de pista y se dedicó a inmortalizar a su amigo.
Pura sonrisa, muchos abrazos. Misterios de Bolt, que aunque tanto disfrute mirando hacia los costados, apunta claramente hacia adelante, hacia un futuro en el que el término “leyenda” probablemente la calce a la perfección. Él ya está seguro de eso. (DPA / Londres).




