Cuauhtémoc Sandoval Ramírez
La cuesta de enero
La cuesta de enero ha sido calificada por la opinión pública, como el mes en el que hay que empezar a pagar el exceso de gastos de las fiestas decembrinas, en que el dinero escasea y los bolsillos de la gente están vacíos. Paradójicamente en este año electoral, es el mes en el que nuestras ciudades, sus postes, sus bardas y hasta los semáforos, se inundan de propaganda de los múltiples precandidatos que aspiran a un puesto de elección popular.
Pero más que entusiasmar a los ciudadanos, lo que se extiende es la indignación por el derroche de recursos, que lo único que fomenta es el repudio a un sistema político-electoral que no ha sido capaz de regular los gastos de los partidos políticos, ni mucho menos evitar el dinero que circula bajo la mesa, y muchas veces dinero sucio.
En Chilpancingo, por ejemplo, hay un precandidato a la alcaldía que puso un enorme espectacular, con su foto y un enunciado que dice, para tratar de lucirse: el candidato que ha repartido cobijas, despensas y plásticos (sic). Otros más usan las fotos de sus familias; pagan fotos en los periódicos con montajes, donde se ven miles de personas, e incluso, usan actos oficiales para aparecer como actos de campaña.
El 1º. de julio de 2012 tendremos una macro elección, pues la gente votará por el candidato presidencial, por los 128 escaños de la Cámara de Senadores y por los que aspiran a las 500 curules que integran la de Diputados. En el caso de Guerrero y 12 estados más, habrá elecciones concurrentes para renovar los Congresos estatales y los ayuntamientos, e incluso en algunos de ellos, por el candidato a gobernador.
Se estima que habrá más de 2 mil candidatos a puestos de elección popular en todo el país y el Registro Federal de Electores ha informado que el padrón electoral tendrá un listado de 78.7 millones de electores, que representa una disminución de casi 3 millones de ciudadanos que no renovaron su credencial de elector 03. Entre estos, habrá que tomar en cuenta los que han escogido el camino de la migración, y los que simplemente están hartos de jugar un papel muy secundario en las elecciones, o simplemente no les interesó hacer las enormes colas en los módulos del IFE.
En Europa han empezado a crecer los movimientos de los indignados, o sea aquellos que están inconformes con las instituciones europeas que deciden desde Bruselas al margen de sus ciudadanos. Incluso, ahora las agencias calificadores que ponen los rangos de AA o AAA, tienen más poder que los Parlamentos, ya que deciden tasas de interés, montos de la deuda y quitan y ponen gobiernos a su antojo. En fin, la política se ha convertido en algo repugnante para los electores.
En Guerrero, las maquinarias de los partidos políticos han empezado los procesos de selección de sus candidatos. Hasta ahora, el único que ha designado por vil dedazo a sus dos candidaturas al Senado ha sido el PRI, quien puso en primer lugar al peor de los candidatos, al ex gobernador René Juárez Cisneros que resultó beneficiado por el reacomodo de fuerzas internas y por el pleito del hijo de Rubén Figueroa con Manuel Añorve, al que ha calificado de narco candidato y de haberse quedado con 100 millones que no gastó en su campaña electoral de gobernador donde resultó perdedor.
El PAN, por su parte se dispone a seleccionar a su candidato presidencial en unas primarias desangeladas, que no han despertado ni siquiera el entusiasmo de los panistas, y cuyos dirigentes aparecen en actos con más de uno de los precandidatos, tal como se ve en la fotografía publicada el pasado miércoles en el periódico Reforma. El candidato oficial Ernesto Cordero seguramente será derrotado y Felipe Calderón jugará ahora el papel que tuvo Vicente Fox en la elección de 2006, al apostar por Santiago Creel.
Este jueves está anunciada una sesión del Consejo Estatal del PRD, que deberá en primer lugar poner orden en la designación de su Comité Ejecutivo Estatal que está totalmente paralizado y con serias impugnaciones, sobre todo en los distritos donde no hubo elecciones internas; así como emitir de manera imparcial y por consenso, la convocatoria para la selección de sus candidatos.
Mas los cientos de aspirantes perredistas deberán tomar en cuenta las negociaciones de las cuatro organizaciones de izquierda (PRD, PT, Movimiento Ciudadano –ex Convergencia– y Morena) que han reservado distritos y candidaturas al Senado, lo cual será un baño de agua fría para muchos de sus precandidatos.
Ante el fracaso de 12 años de panismo, en los que tanto Fox como Calderón desperdiciaron el control del aparato gubernamental para liquidar el tejido social corrupto y sustituirlo por nuevas formas de hacer política, la vieja máquina que funcionó durante 70 años, ahora resurge como una fuerza política capaz de competir en un contexto democrático, con un candidato inventado por Televisa.
En este contexto ha surgido la propuesta de destacados líderes políticos de impulsar un gobierno de coalición, ya que ningún partido tendrá mayoría y los gobiernos monocolores han mostrado su ineficacia. Se plantea que sobre la base de un acuerdo programático, lograr que el gobierno surgido de las elecciones de julio de 2012, pueda funcionar de manera armónica, tal como se plantea en el manifiesto “Por una democracia institucional” que se dio a conocer el 10 de octubre de 2011, que fue firmado por líderes priístas, panistas y perredistas.
Sin embargo, el precandidato Peña Nieto que está totalmente convencido de su triunfo, ha planteado mejor restaurar la famosa cláusula de gobernabilidad, que le daría al primer partido una mayoría automática en el Congreso de la Unión, o sea, una vuelta al pasado. Lo real es que nos movemos entre un presidencialismo fuerte pero desgastado e inoperante, un poder legislativo federal plural pero muy debilitado, y al mismo tiempo, un poder creciente de los gobernadores. En esta situación trágica es que podemos explicar las razones de la euforia priista y de su aparente fortalecimiento, que lo lleva a lanzar los peores candidatos como ha sucedido también en nuestro vecino estado de Morelos.
La solución de la crisis política provocada por el asesinato de los estudiantes de Ayotzinapa, el relanzamiento de una nueva Constitución Política, la conformación pronta de la Comisión de la Verdad, y sobre todo, la reestructuración del PRD como primer partido en Guerrero, son requisitos indispensables para lograr que el electorado guerrerense deje atrás el tradicional abstencionismo, que ahora se canaliza por la multiplicación de distintos conflictos sociales que urge abordar. No dejemos que se haga realidad aquel brevísimo cuento de Augusto Monterroso: “Y cuando despertamos, el dinosaurio seguía ahí”.




