Derriban opositores sirios un avión militar y detienen al piloto; reportan 120 muertos
DPA
Damasco / Beirut / Pekín
Los rebeldes sirios pidieron ayer una zona de exclusión aérea sobre Siria en el marco del conflicto con las tropas del régimen de Bashar al Assad y los duros combates que se libran especialmente en Alepo, centro económico del país.
“Podríamos tomar el control de más territorios, pero los aviones de combate del régimen nos lo impiden con sus bombardeos”, dijo el comandante rebelde Abu Alaa desde Alepo. “Una zona de exclusión aérea es esencial para continuar nuestra lucha”, pidió Alaa en una conversación telefónica con la agencia dpa.
Por su parte, rebeldes de la provincia siria de Dair as Saur dijeron ayer que habían derribado un avión militar del régimen y detenido al piloto. La agencia de noticias oficial Sana, en cambio, informó que el avión se había estrellado por problemas técnicos y que el piloto está siendo buscado tras haberse eyectado de la nave. En caso de ser cierto que la nave fue derribada, sería un indicio de que los rebeldes disponen de misiles tierra-aire.
Con una zona de exclusión, algunos países que apoyan a la insurgencia como Estados Unidos y Turquía podrían impedir volar a aviones y helicópteros sirios. El tema también fue tratado superficialmente durante la visita del fin de semana a Estambul de la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton. Clinton no quiso sin embargo hacer declaraciones concretas al respecto.
Se considera improbable que el Consejo de Seguridad de la ONU apruebe la imposición de una zona de exclusión aérea, ya que Rusia y China, dos de las naciones con derecho a veto, apoyan al gobierno de Al Assad. El resultado de la batalla por Alepo, en el norte del país, es considerado crucial para el futuro desarrollo del conflicto.
Por su parte, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos informó sobre nuevos combates, principalmente en la provincia de Homs y en las afueras de Damasco. En todo el país murieron ayer al menos 120 personas. Desde el inicio de las protestas contra Al Assad, hace 17 meses, murieron según la ONU unas 17 mil personas, la mayoría de ellas civiles.
El director de la misión de observadores de la ONU, el general Babacar Gaye, acusó a las tropas de gobierno y a los rebeldes en igual medida de ser responsables de la muerte de civiles. “Está claro (…) que el uso indiscriminado de armas pesadas por parte del gobierno y los ataques dirigidos de la oposición contra los centros de las ciudades llevan a una alta tasa de víctimas entre los civiles que no participan en el conflicto”, dijo ayer Gaye en Damasco. El mandato de la misión de la ONU, que debe vigilar un alto el fuego que nunca llegó a respetarse, expira el 20 de agosto.
En tanto, los ministros de Relaciones Exteriores de la Organización de Cooperación Islámica (OCI), que preparan una cumbre que comenzará este martes en La Meca, en Arabia Saudí, recomendó la expulsión de Siria del bloque de 57 países, indicó el secretario general Ekmeleddin Ihsanoglu.
“La decisión fue acordada por consenso con una mayoría absoluta”, dijo Ihsanoglu a periodistas tras una larga reunión. La suspensión de Siria será puesta a consideración de los jefes de Estado para la “aprobación final” durante la cumbre, que se celebra este martes y miércoles, añadió.
Según una fuente ministerial árabe, sólo Irán, un estrecho aliado del régimen sirio, y Argelia están en contra de la recomendación.
“No estamos de acuerdo con la suspensión de ningún miembro de la OCI”, dijo el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Ali Akbar Salehi, a la prensa. Sostuvo que la suspensión no resolverá la crisis en Siria y que los países islámicos “deben buscar otros caminos, formas y mecanismos para resolver conflictos y crisis”. Si es expulsado de la OCI, Siria quedará aislada del mundo musulmán.
Por otra parte, un enviado especial de Al Assad se reunirá este martes con representantes de la cúpula china para mantener conversaciones sobre el conflicto, informó ayer el Ministerio de Exteriores en Pekín.
En Ginebra, un representante del régimen sirio se pasó a las filas de la oposición. El primer secretario de la misión siria ante la ONU, Danny al Baaj, renunció a su cargo y se unió a la oposición, confirmó ayer el propio diplomático informaciones previas del diario suizo Le Temps.
El diplomático explicó que hace tiempo inició contactos con grupos de la oposición y que preparaba su deserción. “Sentí que ya no podía servir a mi país del lado del gobierno”, sostuvo Al Baaj, quien dijo esperar que el consejo adopte nuevas medidas para proteger los derechos humanos en el país.
Al Baaj representaba a su país en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, aunque Siria actualmente no forma parte del gremio de 47 países, cuyos miembros se eligen cada tres años.




