Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Policías federales, los que torturaron a Agustín Chavarría, denuncia su madre

Rosendo Betancourt Radilla

Chilpancingo

A Benito Agustín Chavarría, de 27 años, lo torturaron agentes de la Policía Federal, le dijeron que lo harían “cachitos” y lo dejarían en una calle con un narcomensaje, o que sería entregado a sus “contras” para que se encargaran de esa brutal tarea si no se declaraba culpable de lo que lo acusaban.
La madre del joven, Azucena Chavarría Barrera, encabezó ayer una brigada de denuncia, de unas 20 personas, que se apostó en el crucero de las avenidas Ruffo Figueroa y Lázaro Cárdenas, justo a la entrada sur de la ciudad y a un costado de la tienda de autoservicio Aurrerá.
Azucena es hermana de Armando Chavarría Barrera, quien era el presidente del Congreso del Estado cuando fue asesinado el 20 de agosto de 2009 afuera de su casa, durante el gobierno de Zeferino Torreblanca.
Ayer, recordó que el joven está recluido en el Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) de Matamoros, en Tamaulipas, desde el 13 de julio por el cargo de portación de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército mexicano.
“Lo detuvieron el 9 de julio por delitos fabricados por la Sub-procuraduría de Investigación Es-pecializada en Delincuencia Orga-nizada (SIEDO), por eso está en-carcelado injustamente”, expresó.
La intención, agregó, es pedir la solidaridad de la población, por eso acudieron al lugar a acompañar a la familia, compañeros, conocidos y amigos del joven.
Recordó que la tortura fue realizada por elementos de la Policía Federal, quienes lo detuvieron en casa de un amigo en la colonia El Tomatal de esta capital, con dos jóvenes que ya están en libertad.
Luego de la detención, los policías buscaron que los jóvenes declararan que fueron detenidos en la comunidad de El Ocotito, pero ninguno de los inculpados declaró eso y sostuvieron que fue un allanamiento sin orden de aprehensión en Chilpancingo, de donde se los llevaron.
“Cuando se lo llevan a Matamoros, sin previo aviso, se le realizó un examen médico porque mi hijo se quejaba de dolores, sobre todo en el pulmón y en el abdomen. El 12 de julio una visitadora de la Codehum (Comisión Estatal de Defensa de los Derechos Humanos) platicó con él, dio fe de los golpes”, señaló.
Agregó que “además mi hijo le dio un testimonio en el qué él le dice que lo torturaron desde que se lo llevan… le dieron golpes duros, dice el peritaje médico, él dice que con las armas, que lo patearon, le fracturaron la nariz y le dieron toques eléctricos en todo el cuerpo”.
Explicó que “también intentaron ahogarlo, lo desmayaron en varias ocasiones porque lo asfixiaban con bolsas de plástico, lo torturaron sicológicamente: le decían ‘te vamos a entregar con los contras, te vamos a despedazar y te vamos a tirar a la calle con una cartulina donde se diga que eres un delincuente”.
“Luego de que lo torturan se lo llevaron a El Ocotito y en su declaración, mi hijo dice que con los ojos vendados lo hacen tocar un auto, que se meta y toque un asiento, es cuando lo hicieron tocar el arma por la cual tiene el auto de formal prisión, una carabina 30”, precisó.
Esa denuncia, informó, se encuentra en la Codehum.
Djo que desde que se llevaron a su hijo sólo lo ha visto en una ocasión y por 30 minutos, en Tamaulipas; en esa ocasión le pidió “dile al abogado que busquen el carro y que busquen mis huellas, porque el carro lo abrí con mi dedo índice, no van a encontrar más huellas mías”.
“También me dijo que a pesar de las torturas no firmó nada de lo que le dijeron, querían que dijera que se robaron un auto, pero no sabía todos los delitos que después le iban a poner”, agregó.
Los delitos a los que se refiere Azucena Chavarría son delincuencia organizada, daños contra la salud y portación de arma exclusiva del Ejército, pero ahora sólo se le juzga por el último delito.
Tras la detención, reveló la mujer, los vecinos de la colonia  denunciaron ante dependencias policiacas el hecho, pues pensaron que eran delincuentes actuando en contra de los jóvenes.
La familia ha intentado que los vecinos rindan su declaración y con eso se dé cuenta de que no estaban en el lugar en el que las autoridades dicen que los detuvieron, “pero no han podido declarar porque fueron los policías federales a amenazarlos”.
Mientras tanto, Benito Agustín Chavarría está incomunicado, “no me quieren decir en qué situación está, si lo pasaron a población o cuándo lo voy a poder visitar, y ya pasó más de un mes, cuando lo vi el 14 de julio todavía estaba muy golpeado”.
“Lo que me han dicho es que ahorita tiene derecho una hora al día a que le dé el sol”, denunció.
Ahora el caso está en el juzgado unitario de Chilpancingo que “va a revisar si se mantiene el auto de formal prisión o si hay elementos para que se libere, mientras he solicitado que pueda enfrentar su caso desde Chilpancingo”.
“Eso lo solicitamos, pero nos dijeron que estaba difícil, pero si algo se le ha hecho raro a nuestros abogados es por qué la prisa de encerrarlo y por qué se lo llevaron a Matamoros, por eso pedimos una entrevista con el magistrado que lleva el caso”, expresó.
Dijo que ha buscado que se le entregue una copia del expediente para saber qué policías detuvieron a Benito Chavarría, quiénes firman de recibido y en consecuencia, en contra de quién podría actuar legalmente.

468 ad