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Tendría repercusiones internacionales la extradición de Assange, advierten Michael Moore y Oliver Stone

Staff / Agencia Reforma

Ciudad de México

Si Gran Bretaña entrega a Julian Assange a Suecia, y éste lo extradita a Estados Unidos, las consecuencias pesarán sobre el mundo entero durante años, advierten Michael Moore y Oliver Stone.
En un artículo publicado por The New York Times, los cineastas explican que hay varias interrogantes que no han sido respondidas por los gobiernos involucrados en el proceso contra el fundador de WikiLeaks.
Los estadunidenses recuerdan que Suecia no ha formulado cargos formalmente contra Assange, simplemente ha ordenado una orden de arresto para que responda a las acusaciones de agresión sexual en su contra.
Dichas acusaciones, señalan, deben ser esclarecidas antes de que el australiano sea trasladado al país nórdico.
“Son el gobierno británico y el sueco los que obstruyen la investigación, no el señor Assange”, argumentan Moore y Stone en el texto publicado por el NYT.
De acuerdo con los cineastas, en ocasiones anteriores, las autoridades suecas han viajado a otros países para realizar interrogatorios.
Ecuador, señalan, pidió a Suecia que interrogaran a Assange en su embajada en Londres, pero su propuesta fue rechazada.
“El señor Assange también se comprometió a viajar a Suecia inmediatamente si el gobierno sueco promete que no lo extraditará a Estados Unidos”, añaden los célebres críticos del gobierno estadunidense.
Pero dicha propuesta, explican, fue rechazada por Suecia y Gran Bretaña, nación que también puede evitar la extradición del australiano a Estados Unidos.
“Analizándolo todo, las acciones del gobierno británico y el sueco nos sugieren que su verdadera agenda es llevar al señor Assange a Suecia”, explican.
El fundador de WikiLeaks teme que una vez en Suecia sea extraditado a Estados Unidos donde se le inculpe de espionaje y donde podría ser condenado a pena de muerte.
Los cineastas señalan que la idea del australiano está totalmente justificada pues el Departamento de Justicia de Estados Unidos confirmó recientemente que seguía investigando WikiLeaks, y que documentos recién desclasificados por el gobierno australiano señalaban que la investigación de Estados Unidos sobre la posible conducta criminal del señor Assange se ha llevado a cabo desde hace más de un año.
WikiLeaks publicó recientemente un correo electrónico de Stratfor que señalaba que un gran jurado ya emitió una acusación formal contra Assange.
“La historia indica que Suecia cedería ante cualquier presión de Estados Unidos para entregar al señor Assange”, argumentan los cineastas, al referirse a un caso en el 2001, en el que el gobierno sueco entregó a la CIA a dos egipcios que buscaban asilo.
“Si el señor Assange es extraditado a Estados Unidos, las consecuencias se sentirán por años alrededor del mundo”.
Assange, explican, no es un ciudadano estadunidense, y ninguna de sus acciones tuvo lugar en suelo estadunidense, por lo que si Washington puede procesar a un periodista en estas circunstancias, los gobiernos de Rusia y China podrán, bajo la misma lógica, demandar que periodistas extranjeros en cualquier parte del mundo sean extraditados por violar sus leyes.
El asilo diplomático otorgado por Ecuador a Assange se realizó acorde con los principios internacionales de derechos humanos, comentan los cineastas que, dicen, han pasado sus carreras tratando de demostrar que los medios fallan al informar sobre las más terribles acciones del gobierno estadunidense.
“Estamos profundamente agradecidos con los logros de WikiLeaks, y aplaudimos la decisión de Ecuador de brindarle asilo diplomático a su fundador, Julian Assange, quien se encuentra viviendo en la embajada ecuatoriana en Londres”, expresan Moore y Stone.
No obstante, señalan, hay muchos que prefieren que los estadunidenses permanezcan en la oscuridad, por lo que han respondido ferozmente en contra del asilo ecuatoriano.
Los cineastas urgen a los ciudadanos de Gran Bretaña y Suecia a demandar a sus gobiernos que esclarezcan el caso contra Assange.
“Los ciudadanos de Gran Bretaña y Suecia tienen una inusual oportunidad de hacer una diferencia en la lucha por la libertad de expresión a favor del mundo entero”, concluyen.

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